¿Por qué Dios no se ríe? Una hipótesis sobre la relación entre emociones e inteligencia
¿Si Dios existiera, sabría siquiera qué son las emociones? ¿O para Él nuestro mundo sería como una película vista un millón de veces, sin una sola sorpresa? Propongo una explicación poco común, basada en observaciones, análisis y deducciones lógicas. Algunas ideas surgieron en mi mente como destellos de inspiración. Por eso no reclamo autoría exclusiva: solo comparto reflexiones. Consideremos tres etapas de la vida humana: la infancia, la madurez y la vejez. La infancia es la época de máxima emotividad...