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DANIELLE STEEL, LA MANSIÓN, CAPITULO 30.

30

CUANDO JON SE HUBO MARCHADO AL LAGO TAHOE CON SUS AMIGOS, SABRINA PASÓ LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO EN NAPA EN COMPAÑÍA DE ANDRÉ, ANTOINE Y LOS TRABAJADORES FRANCESES. TENÍAN MUCHÍSIMO TRABAJO POR DELANTE. HABÍA MUCHA TIERRA POR DESBROZAR, Y EN SUS PROPIOS TERRENOS MUCHAS VIDES POR ARRANCAR. LUEGO TENDRÍAN QUE PLANTAR LAS NUEVAS CEPAS QUE ANDRÉ HABÍA TRAÍDO DE FRANCIA. DEBERÍA TRANSCURRIR TODO UN AÑO ANTES DE QUE ÉL SE CONSIDERASE SATISFECHO DEL ESTADO DE LOS VIÑEDOS. YA HABÍAN ELEGIDO UNA ETIQUETA PARA LOS VINOS QUE PRODUCIRÍAN. EL VINO CORRIENTE LLEVARÍA EL NOMBRE DE HARTEVERNAY, Y LOS DE MAYOR CALIDAD, EL DE CHÂTEAU DE VERNAY. SABRINA ESTABA ENCANTADA CON TODO ELLO. REGRESÓ A SAN FRANCISCO DESPUÉS DE PASAR UNA SEMANA BAJO EL TÓRRIDO SOL DE NAPA, CON LA PIEL OSCURA COMO EL ALQUITRÁN Y LOS OJOS CONVERTIDOS EN DOS RETAZOS DE BRILLANTE CIELO AZUL. LLEVABA LAS ALPARGATAS QUE ANDRÉ LE HABÍA TRAÍDO DE FRANCIA Y UNOS HOLGADOS PANTALONES. HABÍA EMPEZADO A ABRIR EL CORREO EN LA MANSIÓN THURSTON, CUANDO SONÓ EL TELÉFONO DEL ESCRITORIO Y UNA DESCONOCIDA VOZ DE MUJER LE COMUNICÓ QUE QUERÍA HABLAR CON ELLA.

DEBE DE SER LA AMISTAD DE LA QUE JON ME HABLÓ, PENSÓ SABRINA. SE PREGUNTÓ QUIÉN SERÍA, PERO, A DECIR VERDAD, EN AQUEL MOMENTO SENTÍA MAYOR PREOCUPACIÓN POR EL FAJO DE FACTURAS QUE TENÍA EN LA MANO. LA LISTA DE COSAS QUE HABÍA QUE PAGAR PARECÍA INTERMINABLE Y, A JUZGAR POR AQUELLAS NOTAS DE CARGO, SU HIJO NO SE HABÍA PRIVADO DE NADA DURANTE LAS ÚLTIMAS SEMANAS… COMIDAS EN TRES RESTAURANTES, SU CLUB, SU SASTRE FAVORITO…

—SOY LA CONDESA DU PRÉ —ACLARÓ LA VOZ—. JON SUGIRIÓ QUE LA LLAMARA…

SABRINA FRUNCIÓ EL ENTRECEJO, PERO ENSEGUIDA RECORDÓ EL NOMBRE. DU PRÉ… PERO JON NO LE HABÍA DICHO QUE SE TRATABA DE UNA CONDESA. TAL VEZ ERA LA MADRE DE UNA CHICA POR LA QUE JON SINTIERA ESPECIAL PREDILECCIÓN. SABRINA SE APARTÓ EL TELÉFONO DE LA BOCA PARA EXHALAR UN SUSPIRO DE FASTIDIO. NO ESTABA DE HUMOR PARA HABLAR CON NADIE, Y MENOS CON UNA MUJER QUE SE ANUNCIABA DE AQUELLA MANERA. SU TONO DE VOZ ERA NORTEAMERICANO, HABRÍA JURADO QUE DEL SUR; PERO SU NOMBRE ERA CLARAMENTE FRANCÉS, COMO SU ACENTO. LÁSTIMA QUE ANTOINE Y ANDRÉ NO SE HALLARAN EN LA CIUDAD… PERO LE HABÍA PROMETIDO A JON QUE ATENDERÍA A SU AMIGA.

—¿NO LE DIJO JONATHAN QUE YO LA LLAMARÍA?

—SÍ, LO HIZO. —SABRINA INTENTABA SER AMABLE CON LA DESCONOCIDA SIN APARTAR LA MIRADA DEL MONTÓN DE FACTURAS QUE TENÍA DELANTE.

—ES UN CHICO ENCANTADOR.

—MUCHAS GRACIAS. ¿VA USTED A VISITAR SAN FRANCISCO? —SABRINA SEGUÍA IGNORANDO POR QUÉ LA HABÍA LLAMADO AQUELLA MUJER, Y NO SABÍA QUÉ DECIRLE.

—NO, YA ESTOY EN LA CIUDAD.

—LÁSTIMA QUE JON NO SE HALLE EN SAN FRANCISCO. ESTÁ EN LAS MONTAÑAS, EN COMPAÑÍA DE UNOS AMIGOS.

—ME ALEGRO DE QUE ESTÉ DIVIRTIÉNDOSE. QUIZÁ TENGA OCASIÓN DE VERLE CUANDO REGRESE A CASA.

—SÍ… —SABRINA ENDURECIÓ SU TONO SIN PROPONÉRSELO, PERO PENSÓ QUE DEBÍA QUEDAR BIEN CON AQUELLA AMIGA DE JON—. ¿LE GUSTARÍA VENIR A TOMAR EL TÉ ALGÚN DÍA DE ESTA SEMANA? —PREGUNTÓ A SU PESAR. CON LA CANTIDAD DE COSAS QUE TENÍA POR HACER, LO ÚLTIMO QUE DESEABA ERA RECIBIR VISITAS DE CUMPLIDO, PERO NO LE QUEDABA OTRA ALTERNATIVA.

—SERÍA UN HONOR PARA MÍ. Y ME ENCANTARÍA CONOCERLA, SEÑORA HARTE. —PARECIÓ APOYARSE EXTRAÑAMENTE EN EL APELLIDO DE SABRINA. BUENO, ¿POR QUÉ NO SALIR PRONTO DE DUDAS? CUANTO ANTES ATENDIERA A AQUELLA EXTRAÑA Y CUANTO ANTES LA DEJARA TRANQUILA, MEJOR.

—¿QUIZÁ ESTA MISMA TARDE?

—SERÍA PERFECTO, SEÑORA.

—TAMBIÉN LO SERÁ PARA MÍ —MINTIÓ SABRINA—. MI DIRECCIÓN ES…

SUS PALABRAS FUERON INTERRUMPIDAS POR UNA SUAVE RISITA.

—OH, NO ES NECESARIO… JON ME LA DIO HACE MUCHO TIEMPO.

SABRINA NO PODÍA IMAGINARSE SI LA DESCONOCIDA ERA VIEJA O JOVEN, SI ERA UNA GRAN DAMA O UNA AMIGA DE SU HIJO, O QUIZÁ UNA CUALQUIERA A LA QUE HUBIERA CONOCIDO CASUALMENTE. ERA UNA SITUACIÓN ESTÚPIDA Y MOLESTA. CUANDO ANDRÉ LA LLAMÓ, MÁS TARDE, CON EL FIN DE PEDIRLE QUE FUERA AL BANCO PARA UN RECADO, TUVO QUE DECIRLE QUE NO PODÍA IR.

—SABE, ANDRÉ, JON ME HA PUESTO EN UN COMPROMISO CON UNA AMIGA SUYA QUE SE HALLA DE PASO POR LA CIUDAD, Y ME HE VISTO OBLIGADA A INVITARLA A TOMAR EL TÉ. —MIRÓ EL RELOJ. EL SERVICIO DE TÉ ESTABA PREPARADO EN UNA MESITA PRÓXIMA. SABRINA LLEVABA UN VESTIDO DE FRANELA GRIS CON CUELLO DE TERCIOPELO Y UN COLLAR DE PERLAS QUE SU PADRE LE HABÍA REGALADO CUANDO ERA MUY JOVEN—. VA A VENIR DE UN MOMENTO A OTRO Y, POR SU MODO DE HABLAR, ME PARECE QUE NO ME DEJARÁ TIEMPO SUFICIENTE PARA IR LUEGO A NINGUNA PARTE. LO SIENTO MUCHO.

—NO SE PREOCUPE. ESO PUEDE ESPERAR.

ÉL LA IMAGINÓ TAL COMO LA HABÍA VISTO EL DÍA ANTERIOR… ABRIÉNDOSE PASO A TRAVÉS DE LA SELVA EN QUE SE HABÍA CONVERTIDO SU ANTIGUO VIÑEDO, CON EL PELO ENMARAÑADO, EL ROSTRO QUEMADO POR EL SOL Y UNOS OJOS DE UN AZUL CASI MEDITERRÁNEO. AL PENSAR QUE SE DISPONÍA A TOMAR EL TÉ CON UNA INVITADA, NO PUDO POR MENOS DE ECHARSE A REÍR. SABRINA HIZO UNA MUECA.

—NO SÉ QUÉ QUIERE ESA MUJER, PERO JON ME PIDIÓ QUE LA ATENDIERA Y ESTOY HACIENDO LO QUE DEBO. SIN EMBARGO, CON FRANQUEZA… PREFERIRÍA ENCONTRARME AHÍ CON USTEDES. ¿CÓMO VAN LAS COSAS?

—MUY BIEN… —EN ESE MOMENTO OYÓ EL TIMBRE DE LA PUERTA.

—¡MALDITA SEA! AQUÍ ESTÁ. HE DE DEJARLE. LLÁMEME SI SURGE ALGO ESPECIAL.

—LO HARÉ. ¿CUÁNDO VOLVERÁ POR AQUÍ?

SABRINA QUERÍA IR A TRABAJAR CON ELLOS APROVECHANDO LA CIRCUNSTANCIA DE QUE JON NO VOLVERÍA HASTA DENTRO DE UNA SEMANA.

—MAÑANA POR LA NOCHE. SUPONGO QUE PODRÉ ALOJARME EN LA CASA DE CAMPO CON USTEDES… —ERA LA ÚNICA MUJER DEL GRUPO, PERO PODÍA ADAPTARSE FÁCILMENTE A LAS INCOMODIDADES DE LA RÚSTICA VIDA QUE LLEVABAN EN NAPA. SE OFRECIÓ PARA AYUDARLE A PREPARAR LA CENA, AUNQUE EL COCINAR NO ERA LA MEJOR DE SUS HABILIDADES—. HE DE RECONOCERLO —PROSIGUIÓ—, SÉ DIRIGIR MEJOR UNA MINA QUE COCINAR. —SONRIÓ AL PENSAR EN EL DÍA EN QUE SE LE QUEMARON LOS HUEVOS FRITOS DEL DESAYUNO QUE DEBÍAN TOMAR ANTES DE IR A TRABAJAR. A PARTIR DE AQUEL DÍA, ERAN ELLOS QUIENES COCINABAN PARA SABRINA; PERO, EN COMPENSACIÓN, COMPARTÍA SUS TRABAJOS DE HOMBRE, COSA NADA EXTRAÑA PARA ELLA. ANDRÉ LA ADMIRABA POR ELLO. EN REALIDAD, LA ADMIRABA POR MUCHOS MOTIVOS.

—CLARO QUE PODRÁ QUEDARSE AQUÍ… HASTA QUE NO CONSTRUYAMOS OTRA CASA MÁS DECENTE, TENDRÁ QUE SOPORTAR ALGUNAS INCOMODIDADES. DE TODOS MODOS, LA EDIFICAREMOS LO ANTES POSIBLE. —EL PLAN CONSISTÍA EN LEVANTAR UNA CASA SENCILLA PARA LOS OBREROS, Y OTRA MÁS ELEGANTE PARA ÉL Y ANTOINE, EN UNA DE LAS COLINAS—. ENTONCES, HASTA MAÑANA POR LA NOCHE, SABRINA. CONDUZCA CON CUIDADO.

—GRACIAS.

SABRINA COLGÓ Y BAJÓ CORRIENDO PARA ABRIR LA PUERTA PRINCIPAL. ANTE ELLA APARECIÓ UNA MUJER DE MIRADA INQUISITIVA Y BELLAS FACCIONES. LLEVABA UN VESTIDO DE LANA NEGRA BASTANTE CEÑIDO. SU PELO ERA NEGRO COMO EL CARBÓN, TEÑIDO, SEGÚN SUPUSO SABRINA, Y LOS OJOS, QUE PARECÍAN ESTAR EXAMINÁNDOLA CENTÍMETRO A CENTÍMETRO, DE UN BRILLANTE TONO AZUL. ENTRÓ EN LA CASA Y LEVANTÓ LA MIRADA HACIA LA CÚPULA COMO SI SUPIERA QUE LA ENCONTRARÍA ALLÍ.

—BUENAS TARDES… VEO QUE JON LE HABLÓ DE LA CÚPULA.

—NO —DIJO LA RECIÉN LLEGADA SONRIENDO EXTRAÑAMENTE—. NO ME RECUERDA, ¿VERDAD? —SUS OJOS NO SE APARTABAN DE SABRINA, LA CUAL MENEÓ LA CABEZA—. CLARO… NO ES POSIBLE QUE ME RECUERDE. —SABRINA VOLVIÓ A NOTAR EL ACENTO SUREÑO DE ENTONACIÓN FRANCESA—. AUNQUE PODRÍA SER QUE HUBIERA USTED VISTO ALGUNA FOTOGRAFÍA MÍA. —UN ESTREMECIMIENTO RECORRIÓ LA ESPINA DORSAL DE SABRINA AL OÍRLE DECIR CON VOZ SUSURRANTE—: ME LLAMO CAMILLE DU PRÉ… CAMILLE BEAUCHAMP… —SABRINA SINTIÓ UNA OLEADA DE TERROR CUANDO LA MUJER SIGUIÓ DICIENDO CON EL MISMO TONO—: Y TAMBIÉN CAMILLE THURSTON, AUNQUE NO POR MUCHO TIEMPO.

NO PODÍA SER. SABRINA SE QUEDÓ CLAVADA EN EL SUELO CON LA MIRADA FIJA EN ELLA. ERA UNA BROMA. TENÍA QUE SERLO. SU MADRE HABÍA MUERTO… DE PRONTO, SE ECHÓ HACIA ATRÁS COMO SI ACABARA DE RECIBIR UN BOFETÓN.

—SERÁ MEJOR QUE SE MARCHE USTED… —LE DIJO CON VOZ TENSA.

SABRINA SE SENTÍA COMO SI ALGUIEN INTENTARA AHOGARLA. NO PODÍA MOVERSE MIENTRAS CAMILLE LA OBSERVABA, SIN DARSE CUENTA APENAS DE LA ENORMIDAD DEL GOLPE QUE ACABABA DE ASESTAR. ERA COMO SI LA HUBIERA VISTO SURGIR DEL MUNDO DE LOS MUERTOS. EL PADRE DE SABRINA HABÍA PROCURADO QUE SU HIJA NO VIERA NUNCA NINGUNA FOTOGRAFÍA DE SU MADRE, PERO, EN UN MOMENTO, ELLA VIO LO QUE LE HABÍAN OCULTADO DURANTE TANTOS AÑOS. JON ERA LA PURA IMAGEN DE SU ABUELA: SU PELO, SU ROSTRO, SUS OJOS, SU BOCA, SUS LABIOS… SINTIÓ UNAS IRRESISTIBLES GANAS DE GRITAR, PERO, EN VEZ DE HACERLO, RETROCEDIÓ OTRO PASO.

—ÉSA ES UNA BROMA CRUEL… MI MADRE MURIÓ HACE MUCHO TIEMPO… —DIJO.

SABRINA SE HALLABA CASI SIN ALIENTO, FURIOSA ANTE AQUELLA INEXPLICABLE INTRUSIÓN, PERO ALGO LE IMPEDÍA ECHAR A AQUELLA MUJER A LA CALLE, HABÍA ALGO EN ELLA QUE LA FASCINABA… SIEMPRE SE HABÍA PREGUNTADO CÓMO SERÍA SU MADRE, Y AHORA… ¿SERÍA POSIBLE? HABÍA TENIDO TANTA NECESIDAD DE UNA MADRE EN OTRO TIEMPO… Y DE REPENTE APARECÍA AQUELLA MUJER… ¿QUIÉN PODÍA SER? SABRINA SE SENTÓ PESADAMENTE EN UN SILLÓN SIN DEJAR DE MIRAR FIJAMENTE A LA RECIÉN LLEGADA. CAMILLE BEAUCHAMP THURSTON DU PRÉ HACÍA LO MISMO CON SABRINA, AUNQUE CON UNA EXPRESIÓN MUCHO MÁS TRANQUILA. ERA EVIDENTE QUE ESTABA SATISFECHA DEL EFECTO QUE HABÍA CAUSADO.

—NO HE MUERTO, SABRINA —DIJO LA MUJER—. JON ME CONTÓ QUE ESO FUE LO QUE TU PADRE TE DIJO. FUE UNA VERDADERA INJUSTICIA.

—¿QUÉ HABRÍA DEBIDO DECIRME? —NO PODÍA APARTAR LA MIRADA DE LA MUJER. ERA CASI IMPOSIBLE COMPRENDER QUÉ HABÍA SUCEDIDO. SU MADRE HABÍA SALIDO DE PRONTO DE LA TUMBA PARA INTRODUCIRSE EN SU VIDA. ALLÍ ESTABA, EN CARNE Y HUESO, DANDO MUESTRAS DE UNA INCREÍBLE TRANQUILIDAD—. NO LO COMPRENDO.

CAMILLE SE COMPORTÓ COMO SI AQUELLA INCREÍBLE ESCENA FUERA LO MÁS NATURAL DEL MUNDO. SE PASEÓ LENTAMENTE POR DEBAJO DE LA CÚPULA, EXPLICÁNDOLE LO QUE, SEGÚN ELLA, HABÍA SUCEDIDO. SABRINA SEGUÍA SIN CREER LO QUE VEÍA.

—HACE MUCHÍSIMO TIEMPO, TU PADRE Y YO DESCUBRIMOS QUE NO HABÍAMOS NACIDO EL UNO PARA EL OTRO. —SONRIÓ CASI COMO DISCULPÁNDOSE, CASI ENCANTADORAMENTE, PERO SABRINA ESTABA DEMASIADO CONMOCIONADA PARA QUE AQUEL AIRE ZALAMERO LE INFLUYESE—. NUNCA FUI FELIZ EN ESTA CASA —EL RECUERDO DE NAPA CASI LA HIZO ESTREMECERSE—, Y MUCHO MENOS EN LA OTRA. NAPA NO FUE NUNCA MI LUGAR IDEAL PARA VIVIR. —SE TRATABA, POR SUPUESTO, DE UNA VERSIÓN DEFORMADA DE LA REALIDAD DE CINCO DÉCADAS ATRÁS—. Y ENTONCES ME FUI A ATLANTA, A MI CASA, PORQUE MI MADRE ESTABA ENFERMA. —SABRINA LA MIRÓ CON INCREDULIDAD. ERA LA PRIMERA VEZ QUE OÍA AQUELLA HISTORIA, Y ESTABA DESCONCERTADA. ¿POR QUÉ HABRÍA TENIDO QUE MENTIRLE SU PADRE?—. ANTES DE MARCHARME, HABÍAMOS SOSTENIDO UNA TERRIBLE DISCUSIÓN SOBRE LA CONVENIENCIA DE IR A MI CASA. Y, MIENTRAS ME ENCONTRABA ALLÍ, ME ESCRIBIÓ QUE NO VOLVIERA JAMÁS. POR ENTONCES, DESCUBRÍ QUE TENÍA UNA QUERIDA AQUÍ, EN SAN FRANCISCO. —LOS OJOS DE SABRINA SE DILATARON DE ASOMBRO. ¿PODÍA SER AQUELLO VERDAD?—. NO ME PERMITIÓ VOLVER A CASA, NI VOLVERTE A VER JAMÁS… —SE PUSO A LLORAR—. MI ÚNICA HIJA… ESTABA TAN DESCONSOLADA QUE ME FUI A FRANCIA.

AÚN GIMOTEANDO, VOLVIÓ LA CABEZA HACIA OTRO LADO MIENTRAS SABRINA LA OBSERVABA PASMADA. SI LA MUJER LE ESTABA MINTIENDO, ERA UNA VERDADERA MAESTRA EN ELLO. HABRÍA CONVENCIDO A CUALQUIERA DE LA AUTENTICIDAD DE SU DOLOR.

—TARDÉ MUCHOS AÑOS EN RECUPERARME DE AQUEL GOLPE. ENTRETANTO MI MADRE MURIÓ… PERMANECÍ EN FRANCIA DURANTE MÁS DE TREINTA AÑOS. Y DESDE ENTONCES HE IDO POR LA VIDA SIN RUMBO FIJO.

EN REALIDAD, SE HABÍA IDO A CASA DE SU HERMANO HUBERT TAN PRONTO MURIÓ THIBAUT DU PRÉ, Y ALLÍ HABÍA PERMANECIDO DESDE ENTONCES, LLEVANDO UNA VIDA MUCHO MÁS CÓMODA QUE LA QUE LE HABÍA PERMITIDO DU PRÉ. HASTA QUE EL DESTINO LE HIZO CONOCER A JONATHAN.

EL NOMBRE BEAUCHAMP NADA DIJO AL MUCHACHO. SABÍA QUE HABÍA TENIDO UNA ABUELA CON AQUEL APELLIDO, PERO HACÍA MUCHO TIEMPO QUE HABÍA MUERTO O, AL MENOS, ASÍ LO CREÍA. PERO CUANDO, DURANTE UNAS VACACIONES DE SU PRIMER AÑO DE ESTUDIOS EN HARVARD, FUE A ATLANTA CON EL NIETO DE HUBERT, QUE ERA CONDISCÍPULO SUYO, DESCUBRIÓ A SU ABUELA ALLÍ Y, DURANTE DOS AÑOS, HABLARON VARIAS VECES SOBRE LA OPORTUNIDAD DE QUE ELLA FUERA A CALIFORNIA CON ÉL. AL PRINCIPIO, PENSÓ QUE A SU MADRE LE ENCANTARÍA, PERO DESPUÉS, INSTINTIVAMENTE, LLEGÓ A LA CONCLUSIÓN DE QUE NO SERÍA ASÍ. SIN EMBARGO, ANTE LA INSISTENCIA DE CAMILLE, TUVO QUE CEDER E IDEAR EL MODO DE LLEVAR A CABO LO QUE SE HABÍA RESISTIDO A HACER DURANTE TANTO TIEMPO: PONER A CAMILLE EN CONTACTO CON SABRINA. AL FIN Y AL CABO, LE IMPORTABA MUY POCO QUE SU MADRE SE LLEVARA UNA SORPRESA. EN AQUEL MOMENTO ESTABA ENFADADO CON ELLA. PENSÓ QUE CADA VEZ ERA MÁS EXIGENTE Y MENOS COMPRENSIVA CON ÉL. NI SIQUIERA LE HABÍA COMPRADO EL COCHE QUE LE HACÍA TANTA ILUSIÓN. NADA LE DEBÍA A SU MADRE O, AL MENOS, ASÍ LO CREÍA. POR LO TANTO, FINALMENTE, LE DIJO A CAMILLE QUE HABÍA LLEGADO EL MOMENTO OPORTUNO. MI MADRE SE MERECE COMO MÍNIMO ESE SOBRESALTO, PENSÓ JON RECORDANDO LOS TIEMPOS EN QUE LE DEJABA ABANDONADO PARA TRABAJAR EN LAS MALDITAS MINAS. JON NO IGNORABA CUÁL ERA EL VERDADERO PROPÓSITO DE CAMILLE, QUE CONSISTÍA EN IRSE A VIVIR A LA MANSIÓN THURSTON. AL FIN Y AL CABO, LA CASA ERA SUYA, Y NO DE SABRINA HARTE, COSA QUE NO LE DIJO AHORA A SU HIJA. ESPERARÍA ALGUNOS DÍAS PARA HACERLO. POR OTRA PARTE, CAMILLE LE HABÍA PROMETIDO UN COCHE A SU NIETO. PERO, EN AQUEL MOMENTO, ANTE SU HIJA, TENÍA OTRAS COSAS EN QUE PENSAR. SABRINA LA MIRÓ SUSPICAZ.

—¿POR QUÉ TENDRÍA QUE MENTIRME MI PADRE?

—¿LE HABRÍAS QUERIDO SI HUBIERAS SABIDO LA VERDAD? ¿SI TE HUBIERAS ENTERADO DE QUE HABÍA ECHADO A TU MADRE DE CASA? TE QUERÍA PARA ÉL SOLO, SABRINA, A TI Y A AQUELLA BRUJA QUE TE CRIÓ. —JON LA HABÍA INFORMADO DE AQUEL HECHO COMO DE TANTOS OTROS. LA ODIADA HANNAH HABÍA VIVIDO MUCHO TIEMPO CON SABRINA, PERO YA NO EXISTÍA—. Y NO PERMITÍA EN ABSOLUTO QUE ME INMISCUYERA EN SUS ASUNTOS, FUERAN DE LA CLASE QUE FUESEN. TENÍA OTRA FULANA EN CALISTOGA, ¿SABES? —AQUELLAS PALABRAS HICIERON PENSAR A SABRINA. MUCHO TIEMPO ATRÁS, HABÍA OÍDO HABLADURÍAS SOBRE SU PADRE Y UNA TAL MARY ELLEN BROWNE, PERO SIEMPRE HABÍA SUPUESTO QUE AQUELLA RELACIÓN HABÍA TENIDO LUGAR ANTES DE QUE SE CASARA CON SU MADRE. INCLUSO ALGUIEN DIJO QUE HABÍAN TENIDO UN HIJO, PERO SABRINA NO HABÍA CONCEDIDO MUCHO CRÉDITO A AQUELLOS CHISMES—. Y ADEMÁS TENÍA OTRA MUJER EN NUEVA YORK. —AQUELLO SONÓ LIGERAMENTE A VERDAD, PERO SABRINA DESECHÓ LA IDEA, PUES NUNCA CREYÓ QUE SU PADRE HUBIERA TENIDO CON AMELIA OTRAS RELACIONES QUE LAS DE UNA EXCELENTE Y HONESTA AMISTAD… CON TODO, SABRINA ACABÓ POR MIRAR A CAMILLE EN UN ESTADO DE VERDADERA CONFUSIÓN.

—NO SÉ QUÉ PENSAR… ¿POR QUÉ NO VINO HASTA AHORA? ¿PRECISAMENTE AHORA?

—PORQUE NO PUDE ENCONTRARTE HASTA AHORA.

—¿CÓMO ES POSIBLE? YO NO ME MARCHÉ NUNCA A NINGUNA PARTE. VIVO EN LA MISMA CASA QUE ÉL CONSTRUYÓ PARA USTED. —AQUELLAS PALABRAS IMPLICABAN UNA ACUSACIÓN, PERO CAMILLE PARECIÓ NO ADVERTIRLA—. PODRÍA HABERME ENCONTRADO MUCHO ANTES; CUANDO HUBIERA QUERIDO.

—NI SIQUIERA SABÍA SI VIVÍAS. Y, ADEMÁS, SABÍA QUE JEREMIAH SEGUÍA VIVIENDO CONTIGO Y ME HABRÍA IMPEDIDO VERTE.

SABRINA SONRIÓ CÍNICAMENTE A CAMILLE.

—TENGO CUARENTA Y SIETE AÑOS. PODRÍA HABER VENIDO A VERME CUANDO SE LE HUBIERA ANTOJADO, TANTO SI HUBIESE HALLADO A MI PADRE EN VIDA COMO NO. —EN AQUEL MOMENTO, JEREMIAH, DE NO HABER MUERTO, HABRÍA TENIDO NOVENTA Y DOS AÑOS, Y NI ENTONCES NI MUCHO MENOS ANTES HABRÍA SUPUESTO LA MENOR AMENAZA PARA LA DESCARADA MUJER QUE TENÍA ANTE SÍ. Y AHORA, SABRINA YA NO PODÍA SENTIR NADA POR ELLA, APARTE DE DESCONFIAR DE CUANTO LE ESTABA DICIENDO. ¿Y POR QUÉ JOHN HABÍA GUIADO A CAMILLE HACIA ELLA SIN AVISARLA? AQUELLA ACTITUD DE SU HIJO LA DESCONCERTABA. ¿POR QUÉ NO LA HABÍA PREVENIDO SOBRE LA VERDADERA NATURALEZA DE AQUELLA VISITA? ¿TANTO LA ODIABA? ¿O ERA AQUELLO LA IDEA QUE JON TENÍA DE UNA BROMA? QUERÍA DISIPAR TODAS LAS DUDAS AL RESPECTO Y DEJAR RESUELTA LA CUESTIÓN CUANTO ANTES.

—SABRINA, QUERIDA MÍA, ERES MI ÚNICA HIJA… —DIJO CAMILLE. PARECÍA A PUNTO DE ECHARSE A LLORAR.

—CREO QUE TODO ESO QUEDÓ MUY ATRÁS, ¿NO LE PARECE? Y YO YA NO SOY UNA NIÑA.

CON LA MÁS INGENUA DE LAS EXPRESIONES, CAMILLE DIJO:

—ES QUE NO TENGO ADÓNDE IR.

—¿DÓNDE VIVIÓ USTED HASTA AHORA?

—EN CASA DE MI HERMANO, PERO ÉL MURIÓ HACE POCO, Y NO HE TENIDO OTRO REMEDIO QUE IRME A VIVIR CON SU HIJO, QUE ES EL PADRE DEL AMIGO DE NUESTRO JONATHAN. —AQUEL «NUESTRO» CRISPÓ LOS NERVIOS A SABRINA—. PERO EL AMBIENTE NO ME ES ALLÍ MUY FAVORABLE. DE HECHO, ME QUEDÉ SIN HOGAR DESDE QUE MURIÓ MI MARIDO… BUENO, MI AMIGO… —CAMILLE SE SONROJÓ. DISIMULÓ COMO PUDO EL DESLIZ, PERO NO PUDO EVITAR QUE SABRINA LO ADVIRTIERA.

—¿SE VOLVIÓ A CASAR, MADAME DU PRÉ? —ENFATIZÓ EL APELLIDO Y ENARCÓ UNA CEJA EN ESPERA DE QUE CAMILLE RESPONDIESE. TENÍA LA SENSACIÓN DE QUE A PARTIR DE ESE MOMENTO SÓLO OIRÍA COSAS DESAGRADABLES DE LABIOS DE AQUELLA MUJER.

NO OBSTANTE, CAMILLE CONSIGUIÓ DESCONCERTARLA DE NUEVO:

—DEBES COMPRENDER, HIJA MÍA, QUE TU PADRE Y YO NUNCA LLEGAMOS A DIVORCIARNOS. ERA SU ESPOSA CUANDO ÉL MURIÓ Y SIGO SIÉNDOLO AHORA. —JONATHAN LE HABÍA ASEGURADO QUE, AUNQUE NO HABÍA CONOCIDO A JEREMIAH, SABÍA QUE ÉSTE NO HABÍA VUELTO A CASARSE. SU ABUELO HABÍA MUERTO OCHO AÑOS ANTES DE QUE ÉL NACIERA—. LEGALMENTE —AÑADIÓ MIRÁNDOLA MALICIOSAMENTE— SOY LA ÚNICA PROPIETARIA DE ESTA CASA.

—¿CÓMO? —SABRINA SINTIÓ UNA DESCARGA ELÉCTRICA.

—SÍ, LO SOY. ESTUVIMOS CASADOS HASTA EL FINAL, Y ÉL HABÍA CONSTRUIDO ESTA CASA PARA MÍ, ¿SABES?

—¡POR DIOS! ¿CÓMO PUEDE DECIR TAL COSA? —SINTIÓ GANAS DE ESTRANGULARLA. DESPUÉS DE TODO LO QUE HABÍA SUFRIDO, AQUELLA MUJER QUERÍA QUITARLE LO ÚNICO QUE LE QUEDABA—. ¿DÓNDE ESTABA USTED CUANDO YO LA NECESITABA? ¿CUANDO TENÍA CINCO AÑOS, DIEZ O DOCE…? ¿DÓNDE ESTABA CUANDO MURIÓ MI PADRE? ¿CUANDO TUVE QUE OCUPAR SU PUESTO AL FRENTE DE LAS MINAS…? CUANDO… —SE LE HIZO UN NUDO EN LA GARGANTA Y TUVO QUE DETENERSE UN MOMENTO—. ¿CÓMO SE ATREVE A VOLVER A ESTAS ALTURAS? PASÉ UNA INFINIDAD DE NOCHES SIN DORMIR, PREGUNTÁNDOME CÓMO HABRÍA SIDO USTED, LLORANDO AL PENSAR CÓMO HABRÍA MUERTO, Y AÚN PUEDO RECORDAR LA PENA Y EL ABATIMIENTO DE MI PADRE POR SU DESAPARICIÓN… Y AHORA SE PRESENTA AQUÍ PARA DECIRME QUE FUE A CUIDAR A SU MADRE Y QUE ÉL NO LA DEJÓ VOLVER. PUES BIEN, NO ME CREO NI UNA PALABRA DE TODO ESO, ¿ME OYE? ¡NI UNA SOLA PALABRA! Y ESTA CASA NO ES SUYA. ME PERTENECE A MÍ, Y ALGÚN DÍA PERTENECERÁ A JONATHAN. MI PADRE ME LA DEJÓ EN SU TESTAMENTO, Y YO SE LA DEJARÉ A MI HIJO. NADA DE TODO ESO TIENE QUE VER CON USTED. —LLORABA Y TEMBLABA DE INDIGNACIÓN MIENTRAS CAMILLE LA OBSERVABA—. ¿LO ENTIENDE? ESTA CASA ES MÍA, Y NO SUYA. ¡MALDITA SEA! Y NO PRETENDA ENSUCIAR EL RECUERDO QUE CONSERVO DE MI PADRE. HACE CASI TREINTA AÑOS, MURIÓ EN ESTA CASA, UNA CASA QUE SIEMPRE FUE UN LUGAR SAGRADO PARA ÉL… Y ESTÁ USTED EN LO CIERTO, LA CONSTRUYÓ PARA USTED, PERO USTED, POR ALGUNA RAZÓN QUE DESCONOZCO, DESAPARECIÓ BRUSCAMENTE. PERO YA ES DEMASIADO TARDE PARA VOLVER CON ESAS PRETENSIONES.

EN EFECTO, CAMILLE HABÍA ESTADO AUSENTE DURANTE CASI CINCUENTA AÑOS Y HABÍA VUELTO DE REPENTE. SIN EMBARGO, SE MOSTRABA EXTRAÑAMENTE TRANQUILA. NO HABÍA DADO AQUEL PASO IMPREMEDITADAMENTE, POR LO QUE LA VEHEMENCIA DE SABRINA, AUNQUE LA SORPRENDIÓ, NO ALTERÓ SUS PLANES.

—¿NO TE DAS CUENTA DE QUE NO PUEDES OBLIGARME A MARCHARME? —REPUSO CAMILLE, MIRANDO CON FALSA DULZURA A LA MUJER A LA QUE AHORA SE ATREVÍA A LLAMAR HIJA SUYA.

SABRINA, FURIOSA, CONTESTÓ:

—SÍ QUE PUEDO. —AVANZÓ UN PASO HACIA ELLA—. LLAMARÉ A LA POLICÍA SI NO SALE DE AQUÍ AHORA MISMO.

—MUY BIEN… ENTONCES YO LES ENSEÑARÉ ESTE CERTIFICADO DE MATRIMONIO Y ALGUNOS OTROS DOCUMENTOS QUE TRAIGO. TANTO SI TE GUSTA COMO SI NO TE GUSTA, SOY LA VIUDA DE JEREMIAH THURSTON, Y JONATHAN Y YO IMPUGNAREMOS SU TESTAMENTO. CUANDO TODAS LAS COSAS ESTÉN EN SU SITIO, SERÁS TÚ QUIEN DEBERÁ PREGUNTARSE SI PUEDES PERMANECER AQUÍ, Y NO AL REVÉS, COMO AHORA.

—NO ES POSIBLE QUE HABLE USTED EN SERIO.

—SÍ, LO ES. SÓLO TE DIRÉ QUE, SI OSAS PONERME UNA MANO ENCIMA, SERÉ YO QUIEN LLAMARÁ A LA POLICÍA.

—¿QUÉ SE PROPONE EXACTAMENTE? ¿VIVIR AQUÍ DURANTE LOS PRÓXIMOS CINCUENTA AÑOS?

CAMILLE NO PERMITIÓ QUE EL SARCASMO LA PREOCUPARA. ESTABA ACOSTUMBRADA A SALIRSE CON LA SUYA EN SITUACIONES MÁS DIFÍCILES. Y, ADEMÁS, HABÍA PLANEADO LARGAMENTE TODO AQUELLO CON JONATHAN. ÉSTE VACILÓ DURANTE MUCHO TIEMPO, PERO, POR FIN, CEDIÓ. SU ABUELA SABÍA QUE ACABARÍA POR ACCEDER A SUS DESEOS. POR ELLO, ESPERÓ PACIENTEMENTE HASTA AQUEL MOMENTO.

—VIVIRÉ AQUÍ EL TIEMPO QUE ME PLAZCA —REPLICÓ.

SIN EMBARGO, SUS PLANES NO TERMINABAN ALLÍ. TENÍA OTRO PROYECTO DEL QUE NI SIQUIERA LE HABÍA HABLADO A JONATHAN. SE QUEDARÍA EN LA MANSIÓN THURSTON DURANTE UNOS MESES; LOS SUFICIENTES COMO PARA DAR LA SENSACIÓN DE QUE SE HABÍA POSESIONADO DE LA CASA Y PONER A SABRINA AL BORDE DE LA DESESPERACIÓN; Y ENTONCES, QUIZÁ PODRÍA LLEGAR CON SU HIJA A UNA LIQUIDACIÓN DE CUENTAS QUE LE PERMITIRÍA VOLVER VICTORIOSAMENTE AL SUR, CON EL DINERO SUFICIENTE PARA COMPRARSE UNA CASA. NO TENÍA VERDADEROS DESEOS DE QUEDARSE A VIVIR DEFINITIVAMENTE EN EL SUR, PERO, DE MOMENTO, ERA LA MEJOR SOLUCIÓN PARA ELLA. SEGÚN SU PARECER, LA ASISTÍAN TODOS LOS DERECHOS. COMO RESULTADO DE LAS EXTENSAS AVERIGUACIONES LLEVADAS A CABO, SABÍA QUE JEREMIAH NUNCA HABÍA PRESENTADO NINGUNA PETICIÓN DE DIVORCIO. CUANDO MURIÓ, AÚN ESTABAN LEGALMENTE CASADOS. CON TODO, SI ELLA IMPUGNABA AHORA EL TESTAMENTO, LA QUERELLA PODRÍA TARDAR MUCHO TIEMPO EN RESOLVERSE. MÁS DE LO QUE ESTABA DISPUESTA A ESPERAR.

—NO PUEDE TRASLADARSE AQUÍ DE ESTA MANERA…, ASÍ, SIN MÁS… —LE DIJO SABRINA CON HORROR—. NO SE LO PERMITIRÉ. —PERO MIENTRAS HABLABA CAMILLE FUE HACIA LA PUERTA E HIZO UNA SEÑA A ALGUIEN QUE ESPERABA EN EL EXTERIOR. ENTRÓ UN HOMBRE CARGADO CON UN PAR DE MALETAS QUE SE CONVIRTIERON EN DOCE DESPUÉS DE HACER VARIOS VIAJES COMO EL PRIMERO. QUEDABAN AÚN FUERA DOS GRANDES BAÚLES, CUANDO SABRINA CORRIÓ LIGERAMENTE HACIA EL MOZO DE CUERDA—. ¡SAQUE ESA BASURA DE AQUÍ! —LE GRITÓ SABRINA. SE REFERÍA AL EQUIPAJE Y A SU DUEÑA A LA VEZ. SEÑALANDO LA PUERTA, VOLVIÓ A LEVANTAR LA VOZ Y DIJO—: ¡AHORA MISMO! —ERA EL TONO QUE HABÍA EMPLEADO EN OTRO TIEMPO EN LAS MINAS, PERO ESTA VEZ NO SURTIÓ EFECTO. POR LO VISTO, EL HOMBRE TEMÍA MÁS A CAMILLE QUE A ELLA—. ¿NO ME HA OÍDO? —INSISTIÓ.

—NO PUEDO… LO SIENTO, SEÑORA —RESPONDIÓ EL MOZO, Y TEMBLÓ VISIBLEMENTE CUANDO LA MUJER LE CONDUJO IMPASIBLEMENTE ESCALERAS ARRIBA.

CAMILLE AÚN LO RECORDABA TODO CON CLARIDAD: LA SUITE PRINCIPAL, EL GABINETE QUE HABÍA SIDO SU TOCADOR… MANDÓ AL HOMBRE QUE DEJARA LAS MALETAS EN EL GRAN VESTIDOR, MIENTRAS SABRINA INTENTABA ARRASTRARLAS HACIA FUERA. CAMILLE LE DIJO, DIRIGIÉNDOLE UNA MIRADA DE DESPRECIO, COMO SI HABLARA A UNA CRIATURA:

—CUANTO HAGAS POR RECHAZARME SERÁ INÚTIL. ME QUEDO. TE GUSTE O NO, SOY TU MADRE, SABRINA.

¿AQUÉLLA ERA LA MADRE TAN TIERNAMENTE Y LARGAMENTE SOÑADA? DE PRONTO, SE LE LLENARON LOS OJOS DE LÁGRIMAS DE IRA. CAMILLE HABÍA CONSEGUIDO QUE SE SINTIERA COMO UNA NIÑA DESAMPARADA. NO PODÍA CREER QUE AQUELLO LE ESTUVIERA SUCEDIENDO PRECISAMENTE A ELLA. NO LE EXTRAÑABA EN ABSOLUTO QUE SU PADRE LE HUBIERA IMPEDIDO VOLVER A CASA. ERA UNA BRUJA, UN MONSTRUO… PERO ¿CÓMO PODÍA LIBRARSE DE ELLA? ENTRÓ EN LA BIBLIOTECA DE SU PADRE Y, SIN QUE CAMILLE PUDIERA OÍRLA, LLAMÓ A ANDRÉ POR TELÉFONO Y LE EXPLICÓ EL APURO EN QUE SE ENCONTRABA.

—¿ESTARÁ LOCA? —LE RESPONDIÓ SU AMIGO.

—NO LO CREO —SABRINA SE HABÍA PUESTO A SOLLOZAR—. JAMÁS HABÍA VISTO SEMEJANTE COSA. SE HA TRASLADADO A MI CASA COMO SI SÓLO HUBIERA SALIDO DE ELLA PARA DAR UN PASEO… ¡UN PASEO DE CINCUENTA AÑOS! —SE SONÓ RUIDOSAMENTE ANTE EL TELÉFONO. ANDRÉ LAMENTABA NO ENCONTRARSE ALLÍ PARA CONSOLARLA—. Y MI PADRE NUNCA ME DIJO NADA… —VOLVIÓ A SOLLOZAR—. NO LO COMPRENDO… SIEMPRE ME DIJO QUE MI MADRE HABÍA MUERTO CUANDO YO TENÍA UN AÑO…

—QUIZÁ SE FUGÓ. YA LO DESCUBRIRÁ USTED. ALGUIEN TIENE QUE SABER LA VERDAD. —AMBOS PENSARON A UN TIEMPO EN LA MISMA PERSONA, PERO FUE ANDRÉ QUIEN DIJO PRIMERO SU NOMBRE—. AMELIA… ¡LLAME A AMELIA A NUEVA YORK! ELLA DEBE DE SABERLO TODO, Y NO DUDARÁ EN CONTÁRSELO. ENTRETANTO, ÉCHELA A LA CALLE.

—¿CÓMO? ¿A RASTRAS? YA HA HECHO DEPOSITAR SU EQUIPAJE EN MI VESTIDOR.

—ENTONCES ENCIÉRRELA CON LLAVE. HAGA ALGO PARA DEMOSTRARLE QUE NO PUEDE AVASALLARLA DE ESA MANERA. —ÉL TAMBIÉN PARECÍA NERVIOSO, Y SABRINA ARDÍA EN DESEOS DE COLGAR EL TELÉFONO PARA LLAMAR ENSEGUIDA A AMELIA. QUERÍA SABER LO QUE HABÍA SUCEDIDO ENTRE SU PADRE Y AQUELLA MUJER QUE DECÍA HABER ESTADO CASADA CON ÉL—. ¿QUIERE QUE VAYA AHORA MISMO? —SE OFRECIÓ SU AMIGO ANTES DE COLGAR. AHORA, CON EL BAY BRIDGE, EL NUEVO PUENTE, EL VIAJE ERA MÁS FÁCIL Y CORTO, PERO, AUNQUE NO LO HUBIERA SIDO, HABRÍA ACUDIDO IGUALMENTE. ANTOINE PODRÍA CUIDAR DE TODO MIENTRAS ÉL ESTUVIESE FUERA.

—NO HAGA NADA TODAVÍA —DIJO SABRINA—. YA VOLVERÉ A LLAMARLE. PRIMERO, QUIERO HABLAR CON AMELIA Y CON MI ABOGADO.

PERO NO PUDO SER. AMELIA, SEGÚN DIJO SU AMA DE LLAVES, TENÍA UN TERRIBLE DOLOR DE GARGANTA, Y LE ERA IMPOSIBLE HABLAR POR TELÉFONO; EN CUANTO A SU ABOGADO, SE HABÍA TOMADO UNAS VACACIONES. «VOLVERÁ DENTRO DE UN MES», DIJO SU SECRETARIA CON INDIFERENCIA. SABRINA VOLVIÓ A ENFRENTARSE CON CAMILLE EN UN VERDADERO ESTADO DE HISTERISMO.

—MADAME DU PRÉ… CONDESA… QUIENQUIERA QUE USTED SEA, NO PUEDE QUEDARSE AQUÍ. ASÍ DE SENCILLO. SI DE VERDAD TIENE USTED ALGO QUE RECLAMAR SOBRE EL TESTAMENTO DE MI PADRE, Y SU RECLAMACIÓN RESULTA SER JUSTIFICADA, PODREMOS HABLAR DE ELLO CON MI ABOGADO CUANDO REGRESE, DENTRO DE UN MES. ENTRETANTO, TENDRÁ QUE ALOJARSE EN UN HOTEL.

CAMILLE, QUE YA HABÍA DESCOLGADO DEL GRAN ARMARIO ROPERO VARIOS VESTIDOS DE SABRINA Y LOS HABÍA ECHADO EN UN SILLÓN, MIRÓ A SU HIJA POR ENCIMA DEL HOMBRO MIENTRAS COLGABA LOS SUYOS. SABRINA VOLVIÓ A SENTIR UN FUERTE IMPULSO DE ESTRANGULARLA. TOMÓ SUS VESTIDOS, EMPUJÓ A CAMILLE HACIA UN LADO, DESCOLGÓ LOS DE ELLA Y LOS ECHÓ FURIOSAMENTE AL SUELO. CON TODA LA FUERZA DE SUS PULMONES, GRITÓ:

—¡FUERA DE AQUÍ! ¡ESTOY EN MI CASA Y NO EN LA DE USTED!

PERO CAMILLE, SIN PERDER LA CALMA, LA MIRÓ COMO SI SE ENFRENTARA A LA RABIETA DE UNA CRIATURA.

—SÉ QUE RESULTA DIFÍCIL PARA TI DESPUÉS DE TANTOS AÑOS SIN VERNOS. PERO DEBES SERENARTE. JON ESPERA ENCONTRARNOS FELICES Y BIEN AVENIDAS CUANDO VUELVA. NOS QUIERE A LAS DOS, ¿SABES?, Y NECESITA UN HOGAR EN EL QUE REINE LA PAZ.

—NO PUEDO CREER LO QUE ME ESTÁ DICIENDO —LE DIJO SABRINA A SU MADRE CLAVÁNDOLE UNA IRACUNDA MIRADA. ERA UNA DE LAS VECES EN SU VIDA EN QUE SE ENCONTRABA COMPLETAMENTE DESAMPARADA. HABÍA POCAS COSAS QUE NO HUBIERA PODIDO SOLUCIONAR HASTA ENTONCES, Y AQUÉLLA ERA UNA DE ELLAS—. DEBE IRSE DE AQUÍ —INSISTIÓ.

—PERO ¿POR QUÉ? ¿QUÉ PUEDE IMPORTARTE QUE ME QUEDE? LA MANSIÓN ES ENORME. SOBRA ESPACIO PARA TODOS NOSOTROS —DIJO CAMILLE OBSERVANDO LA MIRADA ASESINA QUE LE DIRIGÍA SABRINA. ENTONCES, COMO SI LE CONCEDIERA UNA GRACIA, AÑADIÓ—: BUENO… ME ALOJARÉ EN LA HABITACIÓN DE INVITADOS. ASÍ, NI SIQUIERA TE DARÁS CUENTA DE QUE ESTOY AQUÍ, QUERIDA MÍA. —SONRIÓ, TOMÓ TODAS SUS COSAS, Y EL MOZO DE CUERDA, OLVIDADO YA POR SABRINA, CORRIÓ DETRÁS DE CAMILLE DISPUESTO A CAMBIAR DE SITIO LAS MALETAS Y LOS BAÚLES. CAMILLE TENÍA UNA MEMORIA EXCELENTE. CONDUJO AL HOMBRE HACIA LA ESTANCIA ADECUADA Y, POCO DESPUÉS, YA HABÍA TOMADO POSESIÓN DE ELLA.

Y CUANDO ANDRÉ LLAMÓ A SABRINA A ÚLTIMA HORA DE AQUELLA MISMA TARDE, AÚN NOTÓ EL MISMO TONO HISTÉRICO EN LA VOZ DE SU AMIGA.

—¿QUÉ LE HA DICHO AMELIA? —PREGUNTÓ.

—NO HA PODIDO HABLAR CONMIGO. TIENE FIEBRE Y UN TERRIBLE DOLOR DE GARGANTA.

—VAYA, POR DIOS… ¿HA ECHADO YA A ESA MUJER? PODRÍA SER UNA IMPOSTORA, ¿SABE USTED? HE ESTADO PENSANDO EN ELLO DESPUÉS DE HABER HABLADO CON USTED. —PERO SABRINA LE RESPONDIÓ MOVIENDO LA CABEZA:

—NO CREO QUE LO SEA, ANDRÉ. CONOCE ESTA CASA A LA PERFECCIÓN, INCLUSO DESPUÉS DE TANTOS AÑOS.

—ES POSIBLE QUE ALGUIEN LA HAYA ALECCIONADO. ALGUNA DE LAS PERSONAS DE SU SERVICIO QUE USTED HUBIERA DESPEDIDO…

SIN EMBARGO, AÚN HABÍA OTRA RAZÓN QUE HACÍA CREER A SABRINA QUE SE TRATABA EN EFECTO DE CAMILLE BEAUCHAMP. ERA SU EXTRAORDINARIO PARECIDO CON JON. SE LO DIJO A ANDRÉ, Y ÉSTE LA ESCUCHÓ EVIDENTEMENTE PREOCUPADO.

—¿POR QUÉ CREE USTED QUE HA VUELTO? —PREGUNTÓ.

—NO ES NINGÚN SECRETO, ANDRÉ. —LOS OJOS DE SABRINA VOLVIERON A LLENARSE DE LÁGRIMAS—. QUIERE LA MANSIÓN, ANDRÉ.

—¿LA MANSIÓN THURSTON? —PREGUNTÓ ÉL, HORRORIZADO. AUNQUE HACÍA POCO QUE CONOCÍA A SABRINA, SABÍA LO MUCHO QUE LA MANSIÓN SIGNIFICABA PARA ELLA, Y ÉL TAMBIÉN SE HABÍA ENCARIÑADO CON EL INMUEBLE—. ¡ESO ES ABSURDO!

—ESPERO QUE LOS TRIBUNALES OPINEN ASÍ. Y PRECISAMENTE MI ABOGADO ESTARÁ FUERA DE LA CIUDAD HASTA EL MES QUE VIENE. ¿QUÉ PUEDO HACER ENTRETANTO? ES MÁS TOZUDA QUE UNA MULA, Y SE DIRIGIÓ DIRECTAMENTE A LA HABITACIÓN DE LOS INVITADOS COMO SI YO HUBIERA ESTADO ESPERÁNDOLA. ¿CÓMO PUEDE HACERME SEMEJANTE COSA?

—CREO QUE ES FÁCIL DE COMPRENDER… ¿QUÉ PAPEL JUEGA EXACTAMENTE JON EN TODO ESO? —PREGUNTÓ.

ELLA MISMA NO LO SABÍA, Y NO QUISO ACUSAR FALSAMENTE A SU HIJO; PERO, A JUZGAR POR LO POCO QUE HABÍA OÍDO DE CAMILLE, SOSPECHABA QUE HABÍA ALGO MUY FEO EN TODO EL ASUNTO.

—TODAVÍA NO LO SÉ.

—¿PUEDO HACER ALGO POR USTED, SABRINA?

—SÍ —RESPONDIÓ SONRIENDO AMARGAMENTE—. HAGA UN MILAGRO. HÁGALA DESAPARECER PARA QUE JAMÁS VUELVA A VERLA.

—OJALÁ PUDIERA.

HUBO UN BREVE SILENCIO.

—HE SOÑADO TANTOS AÑOS CON ELLA, ANDRÉ… ME HE PREGUNTADO TANTAS VECES CÓMO SERÍA… SOBRE TODO, UNA VEZ EN QUE ENTRÉ SECRETAMENTE EN ESTA CASA, CUANDO TENÍA DOCE O TRECE AÑOS, Y ENCONTRÉ ALGUNAS DE SUS COSAS… Y AHORA, APARECE DE REPENTE BAJO LA FORMA DE LA MÁS VIL Y MALVADA DE LAS MUJERES, COMO UNA ARPÍA DISPUESTA A ROBARME TODO CUANTO PUEDA… OJALÁ NO LA HUBIERA VISTO NUNCA… SUPONIENDO QUE SEA REALMENTE QUIEN DICE QUE ES.

—ESPERO QUE NO LO SEA.

O QUIZÁ ERA QUIEN DECÍA Y PODRÍAN LLEGAR A UN ACUERDO… AUNQUE ESO ERA SUMAMENTE IMPROBABLE. SE HABÍA PRESENTADO DE SÚBITO DESPUÉS DE HABERLE ESTADO CORTANDO LA HIERBA BAJO LOS PIES, Y ELLA TENÍA QUE ECHARLA DE LA MANSIÓN LO ANTES POSIBLE. SABRINA SE PASÓ TODA LA NOCHE SIN DORMIR, EN SU HABITACIÓN, PENSANDO EN LO QUE LE ESTABA SUCEDIENDO, DESEANDO IRRUMPIR EN LA SUITE DE LOS HUÉSPEDES PARA SACAR A RASTRAS DE LA CAMA A AQUELLA MALDITA MUJER… PERO LLEGÓ LA MAÑANA SIGUIENTE, Y TUVO QUE SOPORTARLA EN LA COCINA A LA HORA DEL DESAYUNO. CON TODO, SABRINA TUVO QUE RECONOCER QUE, CONSIDERANDO LA EDAD QUE TENÍA, CAMILLE ERA TODAVÍA HERMOSA, Y QUE, CINCUENTA AÑOS ANTES, CUANDO SU PADRE SE CASÓ CON ELLA, DEBIÓ DE SERLO EXTRAORDINARIAMENTE… SÍ, DEBÍA DE HACER CINCUENTA AÑOS, O CUARENTA Y NUEVE… SABRINA, SENTADA ANTE ELLA, LA OBSERVÓ UN MOMENTO EN SILENCIO, PREGUNTÁNDOSE QUÉ PUDO HABER SUCEDIDO AL INICIO DE AQUELLOS DIEZ LUSTROS, POR QUÉ CAMILLE SE MARCHÓ DE CASA, POR QUÉ NO REGRESÓ JAMÁS, QUIÉN ERA DU PRÉ… QUIZÁ EN ÉL ESTABA LA CLAVE DEL PROBLEMA… PERO NADA LE DIJO A CAMILLE. BAJÓ LA MIRADA Y TOMÓ EL TÉ CON LOS OJOS FIJOS EN LA MESA. LE ERA IMPOSIBLE CREER QUE LE ESTUVIERA SUCEDIENDO TODO AQUELLO. COMO CUANDO MURIÓ JOHN, TENÍA LA SENSACIÓN DE QUE EL MUNDO SE HABÍA TRASTOCADO… ENTRETANTO, CAMILLE PARECÍA FLOTAR POR LA COCINA. EN SU ROSTRO SE REFLEJABA UNA CLARA EXPRESIÓN DE FELICIDAD, COMO SI SE SINTIERA DICHOSA DE HABER VUELTO POR FIN A CASA. SABRINA VOLVIÓ A LEVANTAR LA MIRADA HACIA ELLA SIN ACABAR DE SALIR DE SU ASOMBRO. CAMILLE VOLVIÓ A SENTARSE ANTE SU HIJA, Y AMBAS MUJERES SE MIRARON CON FIJEZA A LOS OJOS. DESPUÉS DE NO HABERSE VISTO DESDE QUE SABRINA TENÍA UN AÑO, POR LAS CIRCUNSTANCIAS QUE FUERAN, BUENAS O MALAS, MADRE E HIJA VOLVÍAN A ENCONTRARSE JUNTAS. SABRINA SE PREGUNTÓ POR EL COMPORTAMIENTO DE SU MADRE EN AQUELLOS LEJANOS TIEMPOS; Y ENTONCES RECORDÓ ALGO QUE HANNAH LE HABÍA DICHO MUCHO TIEMPO ATRÁS SOBRE UNOS ANILLOS QUE CAMILLE HABÍA USADO COMO ANTICONCEPTIVO… RECORDÓ QUE LA VIEJA LOS HABÍA DESCUBIERTO Y QUE JEREMIAH SE HABÍA PUESTO FURIOSO AL CONOCER SU EXISTENCIA. SABRINA ESTUVO TENTADA DE PREGUNTAR A CAMILLE SI ELLA Y SU PADRE HABÍAN DESEADO REALMENTE SU NACIMIENTO, PERO YA SE IMAGINABA LA RESPUESTA Y, ADEMÁS, ¿QUÉ IMPORTABA ESTE DETALLE A AQUELLAS ALTURAS? EN AQUEL MOMENTO, ELLA HABÍA CUMPLIDO CUARENTA Y SIETE AÑOS Y TENÍA UN HIJO YA MAYOR, SU PADRE LA HABÍA QUERIDO MUCHO Y SU MADRE HABÍA… MUERTO, PENSÓ SABRINA EN SILENCIO. PERO SU MADRE NO HABÍA MUERTO. SE HABÍA IDO.

—¿POR QUÉ LE DEJÓ USTED? —PREGUNTÓ CASI INVOLUNTARIAMENTE—. DÍGAME LA VERDAD.

—YA TE LO DIJE —RESPONDIÓ CAMILLE, EVITANDO LA MIRADA DE SU HIJA—. MI MADRE ESTABA ENFERMA. POCO DESPUÉS, MURIÓ. —NO PARECÍA AGRADARLE HABLAR DEL ASUNTO CON SABRINA.

—CUANDO MURIÓ SU MADRE, ¿ESTABA USTED CON ELLA?

—EN AQUEL MOMENTO ME HALLABA EN FRANCIA.

¿POR QUÉ MENTIR A SU HIJA SOBRE AQUEL PUNTO? ¿QUÉ IMPORTABA YA? LO PRINCIPAL ERA QUE HABÍA VUELTO A LA MANSIÓN. SEGUÍA SIENDO LA ESPOSA DE JEREMIAH THURSTON, LO QUE TENÍA ATERRORIZADA A SABRINA. LAS APRECIACIONES DE JON HABÍAN SIDO ACERTADAS: CAMILLE ERA MÁS DURA QUE SABRINA. HABÍA CONQUISTADO LA FORTALEZA, CASI SIN LUCHA. CAMILLE SE SENTÍA ORGULLOSA DE SÍ MISMA. LAS COSAS LE HABÍAN SALIDO MUCHO MEJOR DE LO QUE HABÍA CREÍDO, Y CUANDO VOLVIERA JON TODO SERÍA AÚN MÁS FÁCIL. UN ALIADO LE SERÍA DE GRAN AYUDA… UN ALIADO QUE LE HABÍA PROMETIDO SU INCONDICIONAL APOYO.

—¿VIVIÓ MUCHO TIEMPO EN FRANCIA? —SIGUIÓ PREGUNTANDO SABRINA.

—TREINTA Y CUATRO AÑOS.

—ESO ES MUCHO TIEMPO. ¿VOLVIÓ A CASARSE? —SABRINA INTENTABA HACERLA CAER EN LA TRAMPA, PERO SU MADRE NO ERA TONTA. SONRIENDO, RESPONDIÓ:

—NO. NO VOLVÍ A CASARME, PERO USO UN APELLIDO DISTINTO.

—SUPONGO QUE NO NACIÓ USTED CONDESA… ¿QUÉ SIGNIFICA ESE «DU PRÉ»?

—ERA MI PATRONO EN FRANCIA.

—SÍ, CLARO… ERA USTED SU QUERIDA —REPUSO SABRINA SONRIENDO—. ME PREGUNTO HASTA QUÉ PUNTO ESE HECHO PUEDE PERJUDICAR SU RECLAMACIÓN. ADEMÁS, TREINTA Y CUATRO AÑOS ES MUCHO TIEMPO.

—UN TIEMPO DURANTE EL CUAL ESTUVE LEGALMENTE CASADA CON JEREMIAH THURSTON, Y TODAVÍA LO ESTOY. INTENTES LO QUE INTENTES, NO PODRÁS CAMBIAR ESTE HECHO, SABRINA.

—SIGO PENSANDO EN LO INTERESANTES QUE SERÍAN ESAS RELACIONES CON SU… PATRONO… —SUBRAYÓ LA PALABRA CON LA INTENCIÓN DE HACER SONROJAR A CAMILLE, PERO NO LO CONSIGUIÓ—. Y AHORA, VIENE USTED A POSESIONARSE DE ESTA CASA. NO HA TENIDO USTED MALA IDEA. ¿QUÉ PLANES TIENE SOBRE ELLA? ¿PIENSA DECORARLA DE NUEVO? —SABRINA HABLABA CON UN TONO MALICIOSO IMPROPIO DE ELLA.

POCO ANTES DE MEDIODÍA, LLEGÓ ANDRÉ. CAMILLE SE HALLABA AQUEL MOMENTO AL PIE DE LA ESCALERA PRINCIPAL Y LE SONRIÓ. ERA UN HOMBRE MUY ATRACTIVO, Y LE ENCANTÓ DESCUBRIR QUE ERA FRANCÉS, PERO SU INTERÉS POR ÉL DECAYÓ CUANDO SE DIO CUENTA DE QUE ESTABA DEL LADO DE SABRINA Y QUE LE PRESTARÍA TODA SU AYUDA PARA ECHARLA A ELLA DE LA CASA. INTENTÓ HABLAR CON ÉL DE FRANCIA. AL PARECER, HABÍA PASADO CASI TODA SU VIDA EN UNA PEQUEÑA CIUDAD DEL SUR, PERO TAMBIÉN HABÍA RESIDIDO EN PARÍS. CAMILLE DIO A ENTENDER QUE HABÍA VIVIDO ALLÍ FASTUOSAMENTE, PERO ANDRÉ ADVIRTIÓ QUE MENTÍA Y, FASTIDIADO, SE LA QUITÓ DE ENCIMA. QUERÍA HABLAR CUANTO ANTES A SOLAS CON SABRINA.

—¿HA CERRADO CON LLAVE SU PLATA Y SUS JOYAS? PODRÍA SER UNA VULGAR LADRONA CON MUCHA ASTUCIA…

SABRINA RIÓ.

—LAS ÚNICAS JOYAS QUE TENGO ERAN SUYAS; AL MENOS, LA MAYOR PARTE. A JUZGAR POR LA DESFACHATEZ CON QUE ACTÚA, NO TARDARÁ EN EXIGIRME QUE SE LAS DEVUELVA…

—BUENO, PERO, POR DIOS, NO SE LAS DÉ. NO ME GUSTA EL ASPECTO DE ESA MUJER. SIGO CREYENDO QUE DEBERÍA LLAMAR A LA POLICÍA.

AL VER QUE SABRINA NO SE DECIDÍA, LO HIZO ÉL Y EXPLICÓ LO QUE SUCEDÍA; PERO LE CONTESTARON QUE ELLOS NO INTERVENÍAN EN LOS ASUNTOS PRIVADOS DE LAS FAMILIAS. OTRA LLAMADA A UN ABOGADO AL QUE ANDRÉ CONOCÍA RESULTÓ IGUALMENTE DESCORAZONADORA. DIJO QUE TENDRÍA QUE LLEVAR EL ASUNTO A LOS TRIBUNALES Y QUE, HALLÁNDOSE YA INSTALADA EN LA CASA, NO PODRÍAN SACARLA DE ELLA COMO NO FUERA A RASTRAS; PERO QUE, EN TAL CASO, TENDRÍA DERECHO A DEMANDAR A QUIEN LO HICIERA.

—AYER, CUANDO ESA MUJER SE PRESENTÓ AQUÍ, NO DEBIÓ DEJARLA ENTRAR —DIJO ANDRÉ.

—¿CON QUÉ PRETEXTO? ¿CÓMO PODÍA SABER YO QUIÉN ERA Y QUÉ INTENCIONES LLEVABA? IRRUMPIÓ AQUÍ COMO LA CABALLERÍA Y LO PRIMERO QUE HIZO FUE DESCOLGAR MIS VESTIDOS DEL ROPERO Y ECHARLOS SOBRE UN SILLÓN. AÚN TUVE LA SUERTE DE QUE SE AVINIERA A OCUPAR LA HABITACIÓN DE LOS HUÉSPEDES; SI NO, SERÍA YO QUIEN TENDRÍA QUE DORMIR EN ELLA.

—¿CÓMO? —DIJO ANDRÉ PROCURANDO CONSERVAR LA CALMA—. ¡SE HA INSTALADO EN MI DORMITORIO! ¡ÉCHELA DE ALLÍ! —SU INDIGNACIÓN HIZO REÍR A SABRINA, PERO LAS LÁGRIMAS HABÍAN VUELTO A APARECER EN SUS OJOS.

—NO COMPRENDO NADA, ANDRÉ. ¿POR QUÉ MI PADRE NO ME DIJO NADA DE TODO ESO?

—SÓLO DIOS SABE LO QUE PASÓ ENTRE ELLOS. A JUZGAR POR EL ASPECTO Y LAS MANERAS DE ESA MUJER, SE TRATA DE UNA PERSONA SIN ESCRÚPULOS, Y NO ME CREO NADA DE LO QUE LE CONTÓ A USTED. ES UNA VERDADERA LÁSTIMA QUE AMELIA NO PUEDA HABLAR POR TELÉFONO…

TANTA ERA LA IMPACIENCIA DE ANDRÉ QUE, AUN A RIESGO DE PARECER DESCORTÉS, INSISTIÓ EN QUE SABRINA VOLVIERA A LLAMAR A AMELIA, Y ESTA VEZ TUVO LA SUERTE DE QUE SE PUSIERA AL TELÉFONO. TENÍA UNA TREMENDA RONQUERA Y SE LAMENTÓ DE SU DOLOR DE GARGANTA, PERO CONSIGUIÓ SOBREPONERSE LO SUFICIENTE PARA CONTAR A SU AMIGA CÓMO SE HABÍA COMPORTADO CAMILLE Y PONERLA AL CORRIENTE DE LA AVENTURA QUE HABÍA TENIDO CON DU PRÉ, QUE LA LLEVÓ A ABANDONAR A SU ESPOSO Y A SU HIJA.

—LAMENTO QUE HAYA VUELTO PARA ACOSARTE DE ESA MANERA. DE TODOS MODOS, NO ME EXTRAÑA. YA POR ENTONCES ERA UNA MUCHACHA TERRIBLEMENTE EGOÍSTA Y CON MUY MAL CORAZÓN Y, POR LO VISTO, CON LOS AÑOS, HA LOGRADO PERFECCIONAR ESAS FACULTADES. —SABRINA SONRIÓ AMARGAMENTE AL OÍR LAS PALABRAS DE SU AMIGA.

—NO CREO QUE ENTONCES FUERA MÁS BUENA QUE AHORA —DIJO, PENSANDO EN LO QUE AMELIA LE HABÍA CONTADO SOBRE LA HUIDA DE CAMILLE—. MI PADRE DEBIÓ DE QUEDARSE CON EL CORAZÓN DESTROZADO. —AHORA COMPRENDÍA MEJOR EL HECHO DE QUE NUNCA LE HABLARA DE ELLA. JAMÁS SE RECUPERÓ DEL GOLPE RECIBIDO.

—SÍ, LE AFECTÓ MUCHO. PERO TE TENÍA A TI. —AMELIA SONRIÓ PENSANDO EN AQUELLOS TIEMPOS—. ERAS LA ALEGRÍA DE SU VIDA. CREO QUE CON EL PASO DEL TIEMPO CASI LLEGÓ A OLVIDARLA. JEREMIAH VOLVIÓ A SU AMBIENTE Y A SU VIDA DE INTENSO TRABAJO. PERO LOS PRIMEROS AÑOS FUERON MUY DUROS PARA ÉL.

SABRINA DECIDIÓ HACERLE UNA PREGUNTA.

—¿ES VERDAD QUE MI PADRE TENÍA UNA QUERIDA Y QUE ÉSA FUE LA RAZÓN DE QUE ELLA SE MARCHARA?

—¡EN ABSOLUTO! —AMELIA PARECIÓ OFENDERSE POR CUENTA DE SU ANTIGUO AMIGO—. JEREMIAH SIEMPRE LE FUE FIEL A CAMILLE. PUEDO GARANTIZÁRTELO. A DECIR VERDAD, ESTUVO MUY PREOCUPADO POR LO MUCHO QUE TÚ TARDASTE EN VENIR AL MUNDO. —IGNORABA SI SABRINA CONOCÍA EL ENOJOSO ASUNTO DE LOS ANILLOS ANTICONCEPTIVOS Y, AUNQUE LO RECORDABA MUY BIEN, NO QUISO MENCIONARLO—. AL PARECER, CON GRAN DISGUSTO DE TU PADRE, LA PROPIA CAMILLE TUVO ALGO QUE VER EN AQUEL RETRASO, PERO NO VALE LA PENA HABLAR AHORA DE ELLO, QUERIDA SABRINA. NO PERMITAS QUE TODO ESO TE PREOCUPE DEMASIADO. NO TE DEJES AVASALLAR, Y ÉCHALA.

—¡OJALÁ PUDIERA! AL PARECER, NO PODRÉ HACERLO SIN LLEVAR EL CASO A LOS TRIBUNALES.

—VAYA PROBLEMA QUE TE HA CAÍDO ENCIMA, MI POBRE NIÑA. —A SUS CUARENTA Y SIETE AÑOS, SABRINA YA NO ERA UNA NIÑA, PERO LAS PALABRAS DE AMELIA LA EMOCIONARON—. AUNQUE PAREZCA UNA BARBARIDAD, ¿SABES QUÉ TE DIGO? PUES QUE TU PADRE HUBIERA DEBIDO PEGARLE UN TIRO CUANDO SE ENTERÓ DE SU INFIDELIDAD. AHORA NO TENDRÍAS ESTOS PROBLEMAS.

—QUIZÁ SÍ —ASINTIÓ SABRINA, CONSCIENTE DEL SARCASMO—. ENTRETANTO, VERÉ QUÉ PUEDO HACER. YA SE LO CONTARÉ.

—SÍ, NO DEJES DE HACERLO. A PROPÓSITO… ¿CÓMO ESTÁ ANDRÉ? TENGO ENTENDIDO QUE LOS DOS OS HABÉIS PROPUESTO RECONSTRUIR EL MUNDO Y LLENARLO DE VINO.

—NO TARDAREMOS EN CONSEGUIRLO —DIJO SABRINA RIENDO—. ¿Y USTED, ESTÁ BIEN?

—MUY BIEN, EXCEPTO ESTE DOLOR DE GARGANTA. NO PIENSO MORIRME POR AHORA, NO TEMAS.

—ESTUPENDO. LA NECESITAMOS MUCHO.

—EN CAMBIO, NO CREO QUE LA NECESITES DEMASIADO A ELLA. NO HIZO EL MENOR MÉRITO PARA ELLO. LO MEJOR QUE PUEDES HACER ES ECHARLA TAN PRONTO COMO PUEDAS.

—AJÁ.

SABRINA LE DIO LAS GRACIAS, COLGÓ Y VOLVIÓ AL LADO DE ANDRÉ. NO PODÍAN HACER ABSOLUTAMENTE NADA HASTA QUE LLEVARAN EL CASO A LOS TRIBUNALES… ENTRETANTO, CAMILLE SEGUÍA DANDO VUELTAS POR LA CASA CON UN VESTIDO DE GASA BLANCA Y UNOS PENDIENTES CON UNOS DIAMANTES QUE, SEGÚN SOSPECHÓ SU HIJA, NO ERAN AUTÉNTICOS. SABRINA MIRÓ A ANDRÉ CON DESESPERACIÓN.

—¿QUÉ PUEDO HACER?

LA PERSPECTIVA DE VIVIR CON ELLA HASTA QUE LOS TRIBUNALES RESOLVIERAN EL CASO LA HABÍA PUESTO EN UN ESTADO DE CONSTANTE EXCITACIÓN NERVIOSA. NADA HABÍA MEJORADO CUANDO LLEGÓ JON AL DÍA SIGUIENTE. SALUDÓ A CAMILLE COMO A UNA QUERIDA ABUELA LARGAMENTE ESPERADA. EN CUANTO EL MUCHACHO ESTUVO EN SU HABITACIÓN, SU MADRE ENTRÓ EN LA ESTANCIA Y CERRÓ LA PUERTA TRAS ELLA. LE ENCONTRÓ SENTADO EN LA CAMA. EL CHICO NO PARECÍA TENER MUCHAS GANAS DE HABLAR, PERO SABRINA HIZO CASO OMISO DE SU ESTADO DE ÁNIMO.

—QUIERO HABLAR CONTIGO, JON.

—¿SOBRE QUÉ?

EL MUCHACHO SABÍA MUY BIEN DE QUÉ QUERÍA HABLARLE, PERO SE COMPLACÍA EN HACERLA ENFADAR Y EN PENSAR LO IRACUNDA QUE DEBÍA DE ESTAR. ¡QUÉ DIANTRE! ¿POR QUÉ NO FASTIDIARLA COMO SE MERECÍA? NO LE HABÍA CONCEDIDO LO QUE MÁS DESEABA: EL VIAJE A EUROPA, EL COCHE QUE LE VENÍA PIDIENDO DESDE HACÍA TRES AÑOS… NO HACÍA MÁS QUE LAMENTARSE DE SU POBREZA Y DE GEMIR DE UN LADO A OTRO DE LA CASA. PUES BIEN, AHORA LA ABUELITA LE QUITARÍA LA MANSIÓN THURSTON DE LAS MANOS, Y ASÍ PODRÍA IRSE A VIVIR A NAPA CON EL PALETO FRANCÉS Y SEGUIR PLANTANDO VIDES JUNTOS HASTA QUE QUISIERA. Y ÉL Y LA ABUELA PODRÍAN VIVIR ESPLENDOROSAMENTE EN LA MANSIÓN. CAMILLE LE HABÍA PROMETIDO UN COCHE PARA CUANDO LAS COSAS QUEDARAN ARREGLADAS A SU GUSTO. POR FIN, JON IBA A VER CUMPLIDOS SUS DESEOS, Y SE MORÍA DE IMPACIENCIA EN ESPERA DE VERLOS CONVERTIDOS EN REALIDAD. SI PODÍA DISPONER DE UN COCHE PROPIO, SU ÚLTIMO AÑO DE ESTUDIOS IBA A SER MUY DIVERTIDO…, SUPONIENDO QUE ÉL Y CAMILLE CONSIGUIERAN A TIEMPO LO QUE HABÍAN PLANEADO. Y LUEGO, EL VIAJE A EUROPA, EL PREMIO POR SU LICENCIATURA, TAL COMO LE HABÍA PROMETIDO TAMBIÉN SU ABUELA… Y DESPUÉS SE IRÍA A NUEVA YORK, DONDE SIN DUDA ENCONTRARÍA UN BUEN EMPLEO, POR LO QUE AL FIN Y AL CABO POCO LE IMPORTARÍA QUIÉN VIVIERA EN LA CASA. PROBABLEMENTE NO VOLVERÍA A RESIDIR EN ELLA, AL MENOS NO POR TEMPORADAS MUY LARGAS. CONSIDERABA QUE SAN FRANCISCO ERA UNA PATÉTICA CIUDAD PROVINCIANA. DESPUÉS DE HABER PASADO TRES AÑOS EN CAMBRIDGE, ESTABA PREPARADO PARA VIVIR EN NUEVA YORK, AUNQUE NO DESPRECIABA LUGARES COMO BOSTON, ATLANTA, FILADELFIA O WASHINGTON.

—QUIERO QUE ME DES UNA EXPLICACIÓN —PROSIGUIÓ SABRINA.

LOS AGRADABLES PENSAMIENTOS DE JON SE VIERON INTERRUMPIDOS POR LA ENCENDIDA MIRADA DE SU MADRE. CASI TEMBLABA DE IRA. NO HABÍA MODO DE EVITARLA. PERO SABRINA YA NO PODÍA HACERLE NADA. SU ABUELA SE HALLABA YA EN LA CASA, EN LA QUE SE HABÍA INTRODUCIDO POR SUS PROPIOS MEDIOS. AL PRINCIPIO, HABÍA QUERIDO QUE JON LA DEJARA ENTRAR EN UN MOMENTO EN QUE SABRINA SE ENCONTRASE FUERA, PERO ÉL SE HABÍA NEGADO A IR TAN LEJOS; ENTONCES, CAMILLE DECIDIÓ ACTUAR POR SÍ MISMA. JON SABÍA QUE PODÍA HACERLO. AÚN ERA MÁS DURA QUE SABRINA, PERO PARECÍA TENER MUCHO EN COMÚN CON SU NIETO. COMO SABRINA TEMÍA, PENSABAN DE LA MISMA MANERA Y ESTABAN COMPLETAMENTE DE ACUERDO EN SUS PLANES. PRECISAMENTE DE AQUELLO QUERÍA HABLAR TAMBIÉN CON JON.

—¿QUÉ PAPEL DESEMPEÑAS EN TODO ESO? DÍMELO. —ESTA VEZ SU MIRADA FUE IMPLACABLE.

—¿QUÉ QUIERES DECIR?

—NO INTENTES JUGAR CONMIGO. TU ABUELA ME HA DICHO QUE TE CONOCE DESDE HACE TRES AÑOS. ¿POR QUÉ NO ME LO DIJISTE NUNCA?

—PENSÉ QUE TE ENFADARÍAS. —DESVIÓ LA MIRADA AL DECIRLO.

SABRINA, SIN PODER CONTENERSE, LE DIO UN BOFETÓN.

—¡NO ME MIENTAS!

JON QUEDÓ DESCONCERTADO. SU MADRE NUNCA LO HABÍA MIRADO DE AQUELLA MANERA. LA DUREZA DE LOS OJOS DE SABRINA LE DOLÍA MÁS QUE EL BOFETÓN, PERO LA IRACUNDIA DE ELLA ESTABA PLENAMENTE JUSTIFICADA. NUNCA SE HABÍA SENTIDO TAN TRAICIONADA, Y CUANTO MÁS PENSABA EN ELLO, MÁS CRECÍA SU INDIGNACIÓN.

—¡MALDITA SEA! —EXCLAMÓ EL MUCHACHO—. ¿QUÉ IMPORTA QUE LA HUBIERA CONOCIDO ANTES O DESPUÉS? ¿ESTOY OBLIGADO A CONTARTE TODO LO QUE HAGO?

—ES MI MADRE, JON, Y TÚ LA CONOCISTE HACE TRES AÑOS. ¿POR QUÉ LA AYUDASTE A COMETER ESTA INFAMIA?

—YO NO LA HE AYUDADO A COMETER NADA. Y, BIEN MIRADO —AÑADIÓ ENCOGIÉNDOSE DE HOMBROS—, QUIZÁ TENGA TANTO DERECHO COMO TÚ A POSEER ESTA MANSIÓN. DICE QUE CUANDO MI ABUELO MURIÓ ESTABA CASADA CON ÉL.

—¿NO HABRÍAS PODIDO PREVENIRME DE TODO ESO? —EL CHICO NO CONTESTÓ. ELLO HIZO QUE SABRINA LE GRITARA—: ¿POR QUÉ NO ME DIJISTE NADA? ¿SABES QUÉ ES LO PEOR DE TODO ESTE ASUNTO, JON? LO QUE ME HAS HECHO. ELLA NUNCA FUE UNA MADRE PARA MÍ, PERO TÚ ERES MI HIJO, Y NO SÓLO HAS PERMITIDO QUE SUCEDIERA ESTA ATROCIDAD, SINO QUE LA HAS AYUDADO A COMETERLA. ¿NO TE SIENTES AVERGONZADO?

EL MUCHACHO LE DIRIGIÓ UNA MIRADA DE HOSTILIDAD, Y ALGO EMPEZÓ A MORIR DENTRO DE SABRINA AL OÍRLE RESPONDER:

—NO SIENTO NADA.

—ENTONCES, LO SIENTO POR TI. ME DAS LÁSTIMA.

—NO NECESITO NADA DE TI —DIJO JON MIENTRAS SU MADRE SALÍA DE LA HABITACIÓN.

SABRINA NO PODÍA SOPORTAR LO QUE ESTABA VIENDO EN SU HIJO. SE PARECÍA TANTO A CAMILLE… EN CAMBIO, ERA MUY DIFERENTE DE JOHN, SU PADRE, Y DE ELLA MISMA… SIN PERCATARSE DE ELLO, SABRINA HABÍA SEGUIDO EL RASTRO DE LOS GENES DE JON HASTA SU ORIGEN. ERA EXACTAMENTE IGUAL QUE CAMILLE, Y TAN INFAME COMO ELLA. DESPUÉS DE LO QUE HABÍA HECHO POR SU HIJO, RECIBÍA COMO PREMIO SU INFIDELIDAD. ALGUNA VEZ, EN ALGÚN LUGAR, ALGO DEBIÓ DE TORCERSE EN ÉL, ALGO QUE JAMÁS VOLVIÓ A ENDEREZARSE; Y AHORA ERA YA CASI DEMASIADO TARDE PARA HACERLO VOLVER ATRÁS. SOBRE TODO, SI CAMILLE SEGUÍA ALLÍ PARA ESTIMULAR SUS PEORES INSTINTOS. DURANTE LOS DÍAS SIGUIENTES, LOS VIO COLABORAR Y CONSPIRAR, CUCHICHEARSE COSAS AL OÍDO Y SALIR JUNTOS. SABRINA SE SENTÍA TOTALMENTE ABANDONADA POR SU HIJO. ABUELA Y NIETO SE HABÍAN CONFABULADO CONTRA ELLA. TENÍA MUCHAS COSAS QUE HACER, PERO EL ESTADO DE ÁNIMO EN QUE SE HALLABA NO LE PERMITÍA CONCENTRARSE EN NADA; Y, POR OTRA PARTE, NO SE ATREVÍA A DEJAR LA CASA PARA IR A NAPA CON EL FIN DE VER A ANDRÉ Y SEGUIR EL CURSO DE LOS TRABAJOS EN SUS TIERRAS. TEMÍA QUE, SI SE MARCHABA DE LA MANSIÓN, AÚN LE HARÍAN ALGO PEOR, COMO ROBARLE CUANTO PUDIERAN O, QUIZÁ, CAMBIAR LAS CERRADURAS DE LAS PUERTAS PARA QUE NO PUDIESE VOLVER A ENTRAR EN ELLA.

—NO PUEDE PERMANECER AHÍ ENTERRADA DURANTE LOS PRÓXIMOS MESES —LE DIJO ANDRÉ EN UNA DE SUS LLAMADAS TELEFÓNICAS.

—¿TANTO CREE QUE VA A DURAR?

—PODRÍA SER. YA SABE QUÉ DIJO EL ABOGADO.

—CREO QUE ANTES ME HABRÉ VUELTO LOCA.

—NO SE VUELVA USTED LOCA, MUJER… SERÁ MEJOR QUE ANTES VENGA AQUÍ Y ME AYUDE A TOMAR ALGUNAS DECISIONES SOBRE LOS VIÑEDOS. —Y ENTONCES SE LE OCURRIÓ UNA IDEA—. ¿SABE QUÉ? LE ENVIARÉ A ANTOINE PARA QUE VIGILE A ESOS DOS MIENTRAS USTED SE HALLE AQUÍ. Y CUANDO REGRESE USTED A CASA, ÉL PODRÁ VOLVER A NAPA.

ERA UN PLAN BIEN ESTUDIADO Y, COMO ESPERABA ANDRÉ, FUNCIONÓ. AQUELLO FUE EXACTAMENTE LO QUE HICIERON DURANTE LOS DOS MESES SIGUIENTES. ENTRETANTO, EL ABOGADO DE SABRINA REGRESÓ Y SE HIZO CARGO DEL CASO, AUNQUE DIJO QUE ERA MUY POCO LO QUE PODÍAN HACER DE MOMENTO. EL ASUNTO, NATURALMENTE, TENDRÍA QUE RESOLVERSE ANTE LOS TRIBUNALES, LO QUE PODRÍA REQUERIR OTRO PAR DE MESES. LLEGÓ EL INSTANTE EN QUE JON DEBÍA VOLVER A LA UNIVERSIDAD; Y, CUANDO LO HIZO, LA FRIALDAD QUE EXISTÍA ENTRE MADRE E HIJO SEGUÍA IGUAL. EL MUCHACHO SALIÓ A CENAR CON CAMILLE LA NOCHE ANTERIOR A SU PARTIDA, Y SABRINA HIZO LO MISMO EN COMPAÑÍA DE ANDRÉ Y ANTOINE. EL DEPLORABLE ESTADO DE LAS RELACIONES ENTRE JON Y SU MADRE ERA CASI IRREPARABLE… HASTA EL PUNTO DE QUE SABRINA TENÍA LA SENSACIÓN DE HABER PERDIDO A SU HIJO. Y, EN CIERTO SENTIDO, ASÍ ERA. CAMILLE SE LO HABÍA QUITADO. DE MOMENTO, ERA LO ÚNICO QUE HABÍA PODIDO CONSEGUIR LA MALVADA ABUELA, PERO AQUELLA PRIMERA PARTE DE LA BATALLA LA HABÍA GANADO ELLA. LE HABÍA PROMETIDO LA LUNA AL MUCHACHO PARA CUANDO CONSIGUIERAN ECHAR A SABRINA DE LA CASA. JON PARECÍA GUARDARLE RENCOR A SU MADRE, E INCLUSO MANTENER DESEOS DE VENGANZA CONTRA ELLA, POR LA MUERTE DE SU PADRE Y POR LA DECISIÓN DE SABRINA DE PONERSE A DIRIGIR PERSONALMENTE LAS MINAS. NUNCA LE PERDONARÍA POR AQUELLAS COSAS; SE LO HARÍA PAGAR POR EL RESTO DE SU VIDA. UN DÍA, HABLÓ DE ELLO A ANDRÉ MIENTRAS PASEABAN POR LOS VIÑEDOS.

—DEBÍ DE COMETER UNA GRAVE EQUIVOCACIÓN CON ÉL, PERO LO CIERTO ES QUE SI SU PADRE HUBIERA VIVIDO YO NO HABRÍA VUELTO A TRABAJAR. NO TRABAJABA CONTINUAMENTE, PERO SUPONGO QUE ÉL QUERÍA MÁS DE LO QUE YO PODÍA DARLE.

—QUIZÁ SEA UN ETERNO INSATISFECHO. NO SE PUEDE HACER NADA PARA COMPLACER A ESA CLASE DE PERSONAS.

—QUISIERA RESCATARLO DE CAMILLE. AÚN NO HA VISTO COMO ES, PERO TENGO LA ESPERANZA DE QUE LLEGARÁ A HACERLO. ENTONCES SUFRIRÁ UNA GRAN DESILUSIÓN.

ANDRÉ PENSÓ QUE EL CHICO LO TENDRÍA BIEN MERECIDO PERO LO CIERTO ES QUE, SI SU PADRE HUBIERA VIVIDO, ÉL TAMPOCO HABRÍA GUSTADO AL MUCHACHO, AUNQUE NUNCA SE LO DIRÍA A SABRINA. ERA SU ÚNICO HIJO Y, A PESAR DE SU MAL COMPORTAMIENTO, ELLA SEGUÍA QUERIÉNDOLE. PERO ANTOINE TAMBIÉN CONTRIBUÍA A CONFORTARLA. CONSCIENTE DE LO QUE SABRINA ESTABA PASANDO, SE MOSTRABA EXTREMADAMENTE AMABLE Y ATENTO CON ELLA. DE VEZ EN CUANDO, LE LLEVABA FLORES, CESTOS DE FRUTA Y OTROS REGALITOS. AQUELLAS ATENCIONES SIGNIFICABAN MUCHO PARA ELLA, Y SIEMPRE QUE LAS RECIBÍA LAS MENCIONABA A ANDRÉ ELOGIANDO LA BONDAD DE SU HIJO. EL HOMBRE ESTABA ORGULLOSO DE ÉL, Y SABRINA ENVIDIABA EL CARIÑO EXISTENTE ENTRE PADRE E HIJO. ESPERABA QUE, AL CABO DE UNOS AÑOS, CUANDO JON TUVIERA LA MISMA EDAD QUE ANTOINE, HABRÍA MADURADO Y SE ACERCARÍA MÁS A SU MADRE. SIN EMBARGO, ALGO LE DECÍA QUE AQUELLOS SUEÑOS NO LLEGARÍAN A CONVERTIRSE EN REALIDAD. CADA VEZ QUE SE SENTÍA INVADIDA POR SEMEJANTES PENSAMIENTOS, ORIENTABA SU MENTE HACIA LOS VIÑEDOS QUE ESTABA CREANDO CON ANDRÉ Y HACIA EL LITIGIO QUE TENÍA CON SU MADRE. CAMILLE SABÍA QUE LA FECHA DE LA VISTA DE LA CAUSA ESTABA PRÓXIMA, LO QUE NO PARECÍA INTRANQUILIZARLA EN ABSOLUTO. IBA JUGANDO BIEN SUS CARTAS. CUANDO SÓLO FALTABA UNA SEMANA PARA LA FECHA DEL JUICIO, LLAMÓ A LA PUERTA DE LA SUITE DE SABRINA. ERA EL 9 DE DICIEMBRE Y DEBÍAN COMPARECER ANTE LOS TRIBUNALES EL 17 DEL MISMO MES.

—¿QUIÉN HAY?

SABRINA SE HALLABA CUBIERTA POR UNA BATA Y TENÍA LOS PIES DESNUDOS. AÚN NO PODÍA CREER LO QUE LE HABÍA HECHO CAMILLE. YA HACÍA MÁS DE CINCO MESES QUE RESIDÍA EN LA CASA. LA VIDA DE SABRINA ERA UNA INTERMINABLE PESADILLA, UN TERRIBLE SUEÑO DEL QUE NUNCA PARECÍA DESPERTAR. CAMILLE SIEMPRE ESTABA ALLÍ, RECORRIENDO LA MANSIÓN COMO SI FUERA SU DUEÑA. A MENUDO, SE PONÍA SUS VESTIDOS BARATOS Y SUS DESGASTADAS PIELES PARA SALIR A DAR UNA VUELTA O VISITAR A ALGUIEN, Y NO DESPERDICIABA LA MENOR OCASIÓN DE ESPARCIR CHISMES SOBRE SU HIJA. AQUELLOS RUMORES HABÍAN LLEGADO HASTA LOS OÍDOS DE SABRINA, PERO NO ERAN LO PEOR. DE VEZ EN CUANDO, ALGÚN OBJETO VALIOSO DESAPARECÍA DE LA CASA, Y CAMILLE INSISTÍA EN QUE NADA TENÍA QUE VER CON ELLO; PERO SABRINA SABÍA QUE NO ERA CIERTO. SIN EMBARGO, NO PODÍA EVITAR AQUELLOS HURTOS, PUES LE ERA IMPOSIBLE VIGILARLA CONTINUAMENTE. ADEMÁS, TAL COMO SABRINA LE HABÍA PREDICHO A ANDRÉ, CAMILLE HABÍA INTENTADO RECLAMARLE SUS JOYAS, PERO ELLA NO LA ESCUCHÓ. POR UNA IRONÍA DEL DESTINO, TENÍA QUE TOLERAR LA PRESENCIA DE AQUELLA MUJER EN SU CASA, PERO ERA TODO CUANTO LE PERMITÍA. Y CUANDO LE EMPEZARON A LLEGAR FACTURAS DE CAMILLE Y JON, SE NEGÓ A PAGARLAS. AMBOS PARECÍAN HABERSE CONFABULADO PARA ARRUINARLA, LO QUE HABRÍAN CONSEGUIDO SI SABRINA HUBIERA PAGADO LAS FACTURAS DE LAS MUCHAS COSAS QUE COMPRABAN A SU NOMBRE. SABRINA DEJÓ QUE SE ACUMULARAN LAS FACTURAS Y CUANTO TUVO UN BUEN MONTÓN, LAS ENVIÓ POR CORREO A JON, QUE SE HALLABA EN LA UNIVERSIDAD. YA TENÍA VEINTIÚN AÑOS Y, TAL COMO SABRINA LE HABÍA DICHO, SI ÉL Y SU ABUELA QUERÍAN VIVIR DE AQUELLA MANERA, A ÉL LE TOCABA RESPONSABILIZARSE DE LOS GASTOS CONSIGUIENTES. PERO SU ABUELA LE HABÍA ASEGURADO, POR SUPUESTO, QUE ELLA CARGARÍA CON TODO CUANDO HUBIERA CONSEGUIDO ECHAR A SABRINA DE LA MANSIÓN THURSTON, LO CUAL, EN SU OPINIÓN, NO TARDARÍA EN LLEGAR. Y TAMBIÉN DEJÓ QUE SE AMONTONARAN LAS FACTURAS DE JON. LLEGÓ A REUNIR CENTENARES DE ELLAS, TODAS IMPAGADAS, SOBRE EL ESCRITORIO DE JON. QUE LAS DIERA A SU ABUELITA CUANDO VOLVIERA A VERLA, TAL COMO HACÍA CON ELLA EN OTRO TIEMPO CUANDO REGRESABA DE LA UNIVERSIDAD. PERO AQUÉLLOS ERAN OTROS DÍAS, COMO SU MADRE LE DECÍA SIN CESAR. A DIOS GRACIAS, NO TENÍA QUE ESCUCHARLA MUY A MENUDO, PUES SOLÍA HALLARSE A CASI CINCO MIL KILÓMETROS DE DISTANCIA. PERO CAMILLE Y SABRINA SE ENCONTRARON SÓLO A UN METRO DE DISTANCIA CUANDO AQUÉLLA ABRIÓ LA PUERTA DE SU DORMITORIO.

—¿QUÉ QUIERE?

—HE PENSADO QUE PODRÍAMOS HABLAR.

CUANDO TENÍA UN PLAN EN LA MENTE, CAMILLE SOLÍA EXPRESARSE CON UN TONO MARCADAMENTE SUREÑO. Y LO QUE MÁS SENTÍA SABRINA ERA EL HECHO DE QUE PENSARÍA EN AQUELLA VOZ Y AQUELLA CASA DURANTE EL RESTO DE SU VIDA, CON LA PREOCUPACIÓN DE QUE PUDIERA PARECERSE EN ALGO A CAMILLE O COMPORTARSE COMO ELLA… INCLUSO TENER UN SOLO GESTO EN COMÚN LE HABRÍA RESULTADO REPULSIVO. LO QUE NO PODÍA EVITAR, POR SUPUESTO, ERA QUE JON SE PARECIERA TANTO A SU ABUELA. SIN EMBARGO, NADA DE ELLO SE MANIFESTÓ AHORA EN SU MIRADA.

—¿HABLAR? ¿DE QUÉ? NO TENGO NADA QUE DECIRLE.

—¿NO PREFERIRÍAS HABLAR EN VEZ DE IR A LOS TRIBUNALES?

—¿A ESTAS ALTURAS? —ENDURECIDA POCO A POCO POR LA SITUACIÓN, SABRINA VEÍA AHORA LAS COSAS CON MAYOR CLARIDAD. ENSEGUIDA HABÍA ADVERTIDO QUE SU MADRE QUERÍA EMBAUCARLA CON UNA FANFARRONADA. JUSTAMENTE SU ABOGADO LE HABÍA DICHO QUE CUANTO MÁS REFLEXIONABA SOBRE EL CASO, MÁS LEJANAS CONSIDERABA LAS POSIBILIDADES DE QUE CAMILLE LO GANARA. EL TESTAMENTO DE JEREMIAH LA EXCLUÍA SIN MENCIONAR SU NOMBRE: «CUALQUIER PERSONA CON LA QUE PUDIERA HABER ESTADO CASADO…». SABRINA RECORDABA QUE AQUELLA CLÁUSULA LE HABÍA PARECIDO EXTRAÑA CUANDO SE DIO LECTURA AL TESTAMENTO, Y AHORA TENÍA QUE CONFIAR PRECISAMENTE EN ELLA PARA GANAR EL PLEITO. TENÍA TODAS LAS PROBABILIDADES DE GANAR, PERO DEBÍA CELEBRARSE EL JUICIO POR BUENAS QUE FUERAN LAS PERSPECTIVAS. A NO SER, CLARO, QUE CAMILLE ABANDONARA ANTES LA LUCHA, COSA MUY IMPROBABLE DESPUÉS DE HABERSE AGARRADO DURANTE TANTO TIEMPO A LO QUE CONSIDERABA SUYO—. NO ME IMPORTA IR A LOS TRIBUNALES —AÑADIÓ SABRINA.

CAMILLE LA MIRÓ DIRIGIÉNDOLE UNA FALSA SONRISA.

—NO CREAS QUE QUIERO QUITARTE LA MANSIÓN, HIJITA.

SABRINA LA HABRÍA ABOFETEADO DE BUENA GANA. ¿ERA POSIBLE QUE DESPUÉS DE HABERLA TORTURADO DURANTE CASI SEIS MESES INVADIENDO SU VIDA Y HACIENDO LO POSIBLE POR ROBARLE A SU HIJO, DIJERA QUE NO QUERÍA QUITARLE LA MANSIÓN? ¡Y SE HABÍA ATREVIDO A LLAMARLA «HIJITA»!

—ESTOY YA CERCA DE LOS CINCUENTA —DIJO SABRINA—, Y NO SOY SU «HIJITA». NUNCA LO FUI. NADA TENGO QUE VER CON USTED. ME DA USTED ASCO. Y, SI OBEDECIERA A LO QUE ESTOY SINTIENDO EN ESTE INSTANTE, LA ECHARÍA A PATADAS A LA CALLE AHORA MISMO.

—ME IRÉ ESTA MISMA SEMANA… —SU VOZ ERA UN INSIDIOSO SUSURRO—, SI ME PAGAS EL PRECIO DE MI RENUNCIA.

SIN DECIR PALABRA, SABRINA LE CERRÓ LA PUERTA EN LA CARA Y CORRIÓ EL PESTILLO.

DURANTE AQUELLOS SEIS MESES, ANDRÉ HABÍA SUFRIDO LO INDECIBLE TENIENDO QUE CONTEMPLAR LO QUE ESTABA SUFRIENDO SABRINA SIN PODER HACER NADA PARA AYUDARLA. EL 16 DE DICIEMBRE ASISTIÓ AL JUICIO EN COMPAÑÍA DE ELLA Y, POR PRIMERA VEZ, VIERON A CAMILLE PÁLIDA Y ASUSTADA. HABÍA IDO DEMASIADO LEJOS, Y SE DIO CUENTA DE ELLO CUANDO INTENTÓ ENGATUSAR, SIN ÉXITO, AL JUEZ, CONTÁNDOLE LA HISTORIA A SU MANERA. EL MAGISTRADO QUEDÓ SORPRENDIDO ANTE AQUELLA FALSA VERSIÓN DE LOS HECHOS, TANTO COMO LE HABÍA SORPRENDIDO EL INFORME EN QUE CONSTABA SU DESFACHATEZ AL INSTALARSE EN LA MANSIÓN THURSTON, LA LARGA TORTURA DE QUE HABÍA HECHO OBJETO A SABRINA Y EL INCALIFICABLE HECHO DE HABERLA ABANDONADO CUANDO SÓLO ERA UNA CRIATURA. SE HABÍA TOMADO DECLARACIÓN A AMELIA EN NUEVA YORK. A PESAR DE SU EDAD, TENÍA UNA MEMORIA EXCELENTE, Y HABÍA DESCRITO CON PERFECTA COHERENCIA LOS ACONTECIMIENTOS RELACIONADOS CON EL CASO QUE HABÍAN TENIDO LUGAR UNOS CUARENTA Y SEIS AÑOS ANTES. CAMILLE CASI SE ESTREMECIÓ AL MIRAR A SU ALREDEDOR, EN LA SALA DEL TRIBUNAL. ESTABA SOLA, Y SE HABÍA COMPORTADO COMO UNA INSENSATA. NUNCA HABÍA SUPUESTO QUE AQUELLO LLEGARA TAN LEJOS. CREÍA QUE SABRINA SE HABRÍA LIBRADO DE ELLA DÁNDOLE DINERO, Y AHORA SE ESTABA HABLANDO DE LOS DAÑOS Y PERJUICIOS QUE TENDRÍA QUE PAGAR Y DEL ALQUILER DE SEIS MESES QUE TENDRÍA QUE SATISFACER. TAMBIÉN SALIERON A COLACIÓN LAS ELEVADAS FACTURAS, TANTO DE ELLA COMO DE JON, QUE HABÍA PRETENDIDO HACER PAGAR A SABRINA. Y, CUANDO TODO HUBO TERMINADO, TUVO QUE DAR GRACIAS AL CIELO POR HABER RECIBIDO SÓLO UNA FUERTE REPRIMENDA DEL JUEZ Y LA ORDEN DE ABANDONAR LA MANSIÓN THURSTON AL CABO DE UNA HORA A MÁS TARDAR, BAJO LA VIGILANCIA DE UN ALGUACIL.

SABRINA SE RESISTÍA A CREER QUE AQUELLA PESADILLA HUBIERA TERMINADO; Y, MIENTRAS CAMILLE BAJABA LA ESCALERA PRINCIPAL POR ÚLTIMA VEZ, LA OBSERVÓ A LA LUZ QUE DEJABA ENTRAR LA MAGNÍFICA CÚPULA ACRISTALADA. NO HABÍA ODIO EN LOS OJOS DE SABRINA. NO HABÍA NADA EN ABSOLUTO. HABÍA PERDIDO DEMASIADO DURANTE AQUELLOS ÚLTIMOS SEIS MESES PARA SENTIR EN ESTE INSTANTE ALGO POR CAMILLE. HABÍA PERDIDO LA PAZ DE SU ESPÍRITU Y, PEOR AÚN, A SU HIJO.

—PENSABA QUE, HABIENDO TERMINADO YA TODO, PODRÍAMOS SER AMIGAS —DIJO CAMILLE CON VOZ NERVIOSA Y VACILANTE. HABÍA ALARGADO DEMASIADO LA MANO AL JUGAR CON FUEGO Y HABÍA RECIBIDO UNA GRAVE QUEMADURA EN ELLA. Y AL PRESENTE TENDRÍA QUE REGRESAR A ATLANTA CON EL RABO ENTRE LAS PIERNAS. SE VERÍA OBLIGADA A VIVIR DE NUEVO CON EL JOVEN HUBERT. NO HABÍA CREÍDO QUE VOLVIERA A NECESITARLO, PERO LOS HECHOS LA HABÍAN LLEVADO A LA EVIDENCIA DE QUE SE HABÍA EQUIVOCADO. HABLANDO CON VOZ SUFICIENTEMENTE FUERTE Y CLARA COMO PARA QUE PUDIERA OÍRLA EL ALGUACIL QUE SE HALLABA EN LA CASA CON EL FIN DE VERIFICAR EL CUMPLIMIENTO DE LAS ÓRDENES DEL JUEZ, SABRINA LE DIJO A CAMILLE:

—NO QUIERO VOLVER A VERLA NI OÍRLA JAMÁS. Y, SI VUELVE A IMPORTUNARME, LLAMARÉ A LA POLICÍA Y SE LO COMUNICARÉ AL TRIBUNAL. ¿ESTÁ CLARO? —CAMILLE ASINTIÓ EN SILENCIO—. Y MANTÉNGASE APARTADA DE MI HIJO.

PERO HABÍA PERDIDO ESTA BATALLA. PUDO COMPROBARLO AL DÍA SIGUIENTE CUANDO, DESPUÉS DE HABER RECUPERADO LA LUCIDEZ Y LA TRANQUILIDAD, LLAMÓ A JON POR TELÉFONO. EL MUCHACHO LE DIJO QUE NO IRÍA A CASA POR NAVIDAD, SINO A ATLANTA. EL TONO DE SU VOZ ERA ACUSADOR.

—AYER HABLÉ CON LA ABUELA. DIJO QUE COMPRASTE AL JUEZ.

SABRINA QUEDÓ SORPRENDIDA; Y, POR PRIMERA VEZ DESDE QUE EL JUEZ ORDENARA A CAMILLE QUE ABANDONARA LA CASA, SE LE INUNDARON LOS OJOS DE LÁGRIMAS. ¿ERA POSIBLE QUE JON NO LA COMPRENDIERA NUNCA Y SIGUIERA ODIÁNDOLA PARA SIEMPRE, QUE FUESE TAN IDÉNTICO A SU ABUELA?

—COMO PUEDES SUPONER, JON, NO HICE SEMEJANTE COSA. —SE ESFORZÓ POR CONSERVAR LA CALMA—. NI SIQUIERA CREO QUE HUBIERA PODIDO HACERLO. EL JUEZ ES UN HOMBRE HONESTO, Y SE DIO PERFECTA CUENTA DEL COMPORTAMIENTO DE TU ABUELA.

—SÓLO ES UNA VIEJA EN BUSCA DE UN LUGAR DONDE PODER VIVIR. DIOS SABE DÓNDE IRÁ AHORA…

—¿DÓNDE ESTABA ANTES?

—EN CASA DE SU SOBRINO, VIVIENDO DE SU CARIDAD. AHORA, NO TENDRÁ OTRO REMEDIO QUE VOLVER ALLÍ.

—ESO ES ASUNTO SUYO.

—UN ASUNTO QUE TE IMPORTA UN PEPINO.

—NO, NO ME IMPORTA. ¡RECUERDA QUE INTENTÓ QUITARME LA MANSIÓN, JON!

PERO ÉSTE SE NEGÓ A COMPRENDERLA. COLGÓ LLAMÁNDOLA ZORRA.

AQUELLA NOCHE, SABRINA PUDO POR FIN DESCANSAR EN LA CAMA, SOLA EN LA CASA QUE POR FIN VOLVÍA A SER SUYA; PERO TENÍA PLENA CONCIENCIA DE QUE, DESPUÉS DE TODO, NO HABÍA GANADO. LA QUE HABÍA GANADO ERA CAMILLE BEAUCHAMP THURSTON: LE HABÍA QUITADO A JON.