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DANIELLE STEEL, LA MANSIÓN, CAPITULO 29.

29 LLEGARON A SANTA ELENA DOS HORAS Y MEDIA DESPUÉS DE HABER SALIDO DE SAN FRANCISCO, Y SABRINA, AL VOLVER A RESPIRAR EL FRESCO AIRE DEL VALLE Y AL TENER DE NUEVO ANTE SUS OJOS LAS VERDES COLINAS, SINTIÓ UNA EMOCIÓN NO EXPERIMENTADA DESDE HACÍA MUCHO TIEMPO. NO HABÍA VUELTO A NAPA DESDE QUE HABÍA VENDIDO LA CASA Y LAS MINAS, Y SE DIO CUENTA ENTONCES DE LO MUCHO QUE LLEVABA EN SÍ DE AQUELLOS PARAJES Y DE LO BIEN QUE SE ENCONTRABA EN ELLOS. AL NOTAR QUE ANDRÉ LA OBSERVABA, SE VOLVIÓ HACIA ÉL EXHALANDO UN SUSPIRO Y DIRIGIÉNDOLE UNA SONRISA. ÉL PARECIÓ ADVERTIR PERFECTAMENTE CUÁL ERA EL ESTADO DE ÁNIMO DE SABRINA. —COMPRENDO CÓMO SE SIENTE. ES LO MISMO QUE YO SIENTO POR BURDEOS… Y EL MÉDOC… AQUEL VALLE SIGNIFICABA MUCHO PARA ELLA. DURANTE MUCHO TIEMPO, HABÍA SIDO PARTE IMPORTANTE DE SU VIDA. CON VERDADERO ENTUSIASMO, LE IBA INDICANDO A ANDRÉ LOS PUNTOS MÁS IMPORTANTES DE SU RECORRIDO… OAKVILLE… RUTHERFORD… ALGUNOS DE LOS VIÑEDOS SURGIDOS ÚLTIMAMENTE… LE INDICÓ LA UBICACIÓN DE SUS MINAS, Y

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LLEGARON A SANTA ELENA DOS HORAS Y MEDIA DESPUÉS DE HABER SALIDO DE SAN FRANCISCO, Y SABRINA, AL VOLVER A RESPIRAR EL FRESCO AIRE DEL VALLE Y AL TENER DE NUEVO ANTE SUS OJOS LAS VERDES COLINAS, SINTIÓ UNA EMOCIÓN NO EXPERIMENTADA DESDE HACÍA MUCHO TIEMPO. NO HABÍA VUELTO A NAPA DESDE QUE HABÍA VENDIDO LA CASA Y LAS MINAS, Y SE DIO CUENTA ENTONCES DE LO MUCHO QUE LLEVABA EN SÍ DE AQUELLOS PARAJES Y DE LO BIEN QUE SE ENCONTRABA EN ELLOS. AL NOTAR QUE ANDRÉ LA OBSERVABA, SE VOLVIÓ HACIA ÉL EXHALANDO UN SUSPIRO Y DIRIGIÉNDOLE UNA SONRISA. ÉL PARECIÓ ADVERTIR PERFECTAMENTE CUÁL ERA EL ESTADO DE ÁNIMO DE SABRINA.

—COMPRENDO CÓMO SE SIENTE. ES LO MISMO QUE YO SIENTO POR BURDEOS… Y EL MÉDOC…

AQUEL VALLE SIGNIFICABA MUCHO PARA ELLA. DURANTE MUCHO TIEMPO, HABÍA SIDO PARTE IMPORTANTE DE SU VIDA. CON VERDADERO ENTUSIASMO, LE IBA INDICANDO A ANDRÉ LOS PUNTOS MÁS IMPORTANTES DE SU RECORRIDO… OAKVILLE… RUTHERFORD… ALGUNOS DE LOS VIÑEDOS SURGIDOS ÚLTIMAMENTE… LE INDICÓ LA UBICACIÓN DE SUS MINAS, Y DESPUÉS DE DEJAR ATRÁS EL SILVERADO TRAIL, DETUVO EL COCHE Y SEÑALÓ UNA GRAN EXTENSIÓN DE TERRENO. LA ESPESA MALEZA QUE LA CUBRÍA EVIDENCIABA QUE NADA HABÍA SIDO CORTADO O PLANTADO EN ELLA DESDE HACÍA AÑOS. UN POSTE CON EL LETRERO SE VENDE SE HALLABA MEDIO DERRIBADO. SABRINA NO HABÍA INTENTADO DESPRENDERSE DE AQUELLAS TIERRAS NI SABÍA QUÉ DESTINO DARLES. EN OTRO TIEMPO, HABÍA SOÑADO QUE OBTENDRÍA DE ELLAS EXCELENTES COSECHAS DE UVAS, PERO… SE VOLVIÓ, DETUVO SU MIRADA EN LOS OJOS AZULES DE ANDRÉ Y SE ENCOGIÓ DE HOMBROS EN UN GESTO DE DISCULPA.

—ANTES, TODO ESO ERA MUY HERMOSO —DIJO.

LUEGO, LE DEFINIÓ LOS DIFERENTES VINOS QUE HABÍA OBTENIDO Y SE EXTENDIÓ MÁS SOBRE LAS PLAGAS Y LA LEY SECA, QUE HABÍAN DEJADO INSERVIBLES LOS VIÑEDOS.

—NO CREO QUE VUELVA A CULTIVAR NADA AQUÍ. —TENÍA UNAS OCHOCIENTAS HECTÁREAS IMPRODUCTIVAS, Y, MÁS ALLÁ, AÚN OTROS VIÑEDOS. ANDRÉ HABLABA POCO. ANDABAN POR LOS CAMPOS APARTANDO LAS RAMAS QUE LES IMPEDÍAN EL PASO, MIENTRAS ÉL IBA HACIÉNDOSE UNA IDEA DE LO QUE SABRINA POSEÍA Y COMPROBABA LA CALIDAD DE LA TIERRA AGACHÁNDOSE DE VEZ EN CUANDO PARA TOMAR PUÑADOS DE ELLA Y EXAMINARLA. POR FIN, MIRÓ MUY SERIAMENTE A SABRINA Y, CON UN ACENTO FRANCÉS QUE LA HIZO SONREÍR, DIJO:

—TIENE AQUÍ UNA MINA DE ORO, SEÑORA HARTE.

ELLA MENEÓ LA CABEZA.

—PODRÍA HABERLO SIDO DURANTE ALGÚN TIEMPO, PERO NO AHORA. COMO TODO, HA PERDIDO VALOR. —ESTABA PENSANDO EN LAS MINAS QUE HABÍA TENIDO QUE CERRAR Y EN LO POCO QUE HABÍA SACADO DE LOS VIÑEDOS A PESAR DE LO BIEN CUIDADOS QUE ESTUVIERON EN OTRO TIEMPO. AHORA, ERAN CASI IRRECONOCIBLES, Y SE ENTRISTECIÓ AL PENSAR EN CÓMO HABÍAN SIDO.

AQUELLO ERA UNA ESPADA DE DOBLE FILO. AQUELLA VUELTA AL LUGAR QUE ELLA Y SU PADRE TANTO HABÍAN AMADO LA LLENABA DE AGRADABLES RECUERDOS, PERO LE HACÍA VER QUE NADA DE LO QUE HABÍA HABIDO ALLÍ EXISTÍA YA; SU PADRE… JOHN… INCLUSO JONATHAN HABÍA CASI DESAPARECIDO. MIENTRAS REGRESABAN LENTAMENTE AL COCHE, SABRINA SINTIÓ GRAVITAR SOBRE ELLA TODO EL PESO DE SU JUVENTUD PERDIDA. DE PRONTO, LAMENTÓ HABER VUELTO ALLÍ. ¿DE QUÉ PODÍA SERVIRLE VOLVER A LLORAR SOBRE EL PASADO?

—EN REALIDAD —PROSIGUIÓ—, DEBIERA VENDER TODO ESO A LA PRIMERA OCASIÓN PROPICIA. NUNCA VENGO YA AQUÍ, Y LAS TIERRAS NO ME RINDEN NADA.

—YO PODRÍA COMPRÁRSELAS —DIJO ANDRÉ MANTENIÉNDOLE ABIERTA LA PORTEZUELA DEL COCHE—, PERO CONSIDERO QUE SERÍA COMO ROBAR A UN NIÑO. NO CREO QUE SE HAYA DADO VERDADERA CUENTA DE LA CLASE DE TIERRAS QUE POSEE. —ERA UN SUELO TAN RICO COMO EL DEL MÉDOC. INSTINTIVAMENTE, SABÍA QUE PODÍA OBRAR MARAVILLAS ALLÍ—. SÍ, QUIERO COMPRAR TIERRAS AQUÍ, SABRINA. —SE LE ESTRECHARON LOS OJOS MIENTRAS OBSERVABA LAS COLINAS. AQUELLO NO ERA BURDEOS, PERO SÍ UN LUGAR HERMOSO Y PRODUCTIVO, Y PODÍA SER FELIZ EN ÉL. SI CONSEGUÍA TRAER A SU HIJO ANTOINE Y A UNOS CUANTOS DE SUS MEJORES HOMBRES, SEGURAMENTE OBTENDRÍAN UNOS MAGNÍFICOS RESULTADOS; PERO, ANTES, TENÍA QUE SABER CON QUÉ TIERRAS PODÍA CONTAR.

—¿HABLA USTED EN SERIO? —LE PREGUNTÓ ELLA, AUNQUE PUDO VER EN SUS OJOS QUE NO HABLABA A LA LIGERA.

PUES BIEN, ELLA LE HABÍA PROMETIDO QUE LE AYUDARÍA Y LO HARÍA. ANDRÉ NO LA PRESIONABA EN ABSOLUTO PARA QUE LE VENDIERA SUS TIERRAS. DE TODOS MODOS, TENÍA DONDE ELEGIR, PUES SABRINA CONOCÍA A TODOS LOS PROPIETARIOS DE LOS ALREDEDORES. LO LLEVÓ AL MEJOR CORREDOR DE FINCAS DEL LUGAR, LO QUE PERMITIÓ A ANDRÉ SABER QUE HABÍA UNAS MIL QUINIENTAS HECTÁREAS EN VENTA JUNTO A LOS VIÑEDOS DE SABRINA. AUNQUE EL ACONDICIONAMIENTO DEL TERRENO REQUERÍA MUCHO TRABAJO, LA ADQUISICIÓN DE AQUELLAS TIERRAS, DADO SU BAJO PRECIO, PODÍA CONSIDERARSE UNA BUENA INVERSIÓN. ANDRÉ ESTABA ANSIOSO POR VERLAS ANTES DE QUE OSCURECIERA, Y SABRINA LE ACOMPAÑÓ. YA LAS HABÍAN VISTO EN EL TRANSCURSO DE SU PRIMERA VISITA, PERO ENTONCES DESCONOCÍAN CUÁLES ESTABAN EN VENTA Y LOS PRECIOS A QUE PODRÍAN COMPRARSE. AHORA, ANDRÉ, MEJOR INFORMADO, RECORRIÓ LOS CAMPOS Y LO EXAMINÓ TODO METICULOSAMENTE: MIRÓ A SU ALREDEDOR PARA HACERSE PERFECTO CARGO DE SU SITUACIÓN, PALPÓ LA TIERRA Y LA DESMENUZÓ ENTRE LAS MANOS, ROMPIÓ VARIOS SARMIENTOS, TOCÓ INFINIDAD DE HOJAS Y ASPIRÓ EL AIRE COMO SI QUISIERA SATURARSE DE ÉL. SABRINA LE OBSERVABA DESDE LA CARRETERA. LA DIVERTÍA LA TOTAL ENTREGA CON QUE ANDRÉ HACÍA TODAS LAS COSAS, SU PRUDENCIA Y SU SERIEDAD. SIN EMBARGO, CUANDO ÉL VOLVIÓ A HABLARLE, ADVIRTIÓ CIERTA MALICIA EN SU MIRADA; ESTABA SATISFECHO DE VERDAD, Y EL BRILLO DE SUS OJOS CONTAGIÓ SU ENTUSIASMO A SABRINA.

—¿QUÉ ME CONTESTARÍA, SABRINA, SI LE PIDIERA QUE ME VENDIESE SUS TIERRAS?

—¿EN VEZ DE LAS QUE ACABAMOS DE VER? —RESPONDIÓ ELLA, SORPRENDIDA.

—ADEMÁS DE LAS QUE HEMOS VISTO. Y AÚN TENGO UNA IDEA MEJOR AL RESPECTO: USTED Y YO PODRÍAMOS SER SOCIOS. YO CULTIVARÍA SUS TIERRAS AL MISMO TIEMPO QUE LAS MÍAS. TENDRÍAMOS ASÍ UNOS MAGNÍFICOS VIÑEDOS.

POR UN MOMENTO, LOS OJOS DE SABRINA BAILARON. SÍ, ERA LO QUE ELLA HABÍA QUERIDO HACER SIEMPRE. ¿PERO AHORA?

—PERDONE QUE INSISTA, PERO ¿HABLA USTED EN SERIO?

—CLARO QUE SÍ.

VOLVIERON A LA OFICINA DEL CORREDOR DE FINCAS, Y ANDRÉ, EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS, NEGOCIÓ EL PRECIO Y CERRÓ LA OPERACIÓN.

LUEGO, SE VOLVIÓ HACIA SABRINA.

—¿QUÉ ME DICE DE USTED?

HUBO UNA PAUSA DURANTE LA CUAL AMBOS CONTUVIERON EL ALIENTO. SABRINA SINTIÓ UNA EMOCIÓN QUE NO EXPERIMENTABA DESDE HACÍA LARGO TIEMPO: EL ENTUSIASMO POR LOS NEGOCIOS, POR EL TRABAJO, POR LAS GANANCIAS, POR EL COMPRAR Y EL VENDER. SOLEMNEMENTE, MENEÓ LA CABEZA Y RESPONDIÓ:

—NO LE VENDERÉ MIS TIERRAS, ANDRÉ.

INSTINTIVAMENTE, ÉL HABÍA ESPERADO AQUELLA RESPUESTA.

—¿ME PERMITIRÁ, ENTONCES, QUE CULTIVE SUS VIÑEDOS Y QUE SEAMOS SOCIOS? —PROPUSO. JUNTOS, SERÍAN DUEÑOS DE UNAS TRES MIL HECTÁREAS, UNA ENORME PROPIEDAD… FINALMENTE, SABRINA ASINTIÓ CON LA CABEZA, MIENTRAS LOS OJOS LE BRILLABAN TANTO COMO A ÉL.

—DE ACUERDO.

SELLARON EL ACUERDO CON UN APRETÓN DE MANOS, ANTE LA CURIOSA Y SATISFECHA MIRADA DEL AGENTE, QUIEN TENÍA LA SENSACIÓN DE QUE UNA RELACIÓN DE SUMA IMPORTANCIA ACABABA DE ESTABLECERSE ENTRE AQUELLAS DOS PERSONAS, Y NO SE EQUIVOCABA. AL CABO DE UN MOMENTO, ANDRÉ LE EXTENDIÓ UN CHEQUE COMO DEPÓSITO A CUENTA DE LA COMPRA QUE ACABABA DE HACER. Y, HASTA AQUEL MOMENTO, NO SE LE OCURRIÓ QUE NECESITABA UNA CASA.

NI SIQUIERA HABÍA PENSADO EN ELLO. MIRÓ A SABRINA CON EXPRESIÓN DE DESCONCIERTO. NECESITABA UN ALOJAMIENTO PARA ÉL Y PARA SU HIJO, DECENTE, PERO NO MUY GRANDE. PARA EMPEZAR, PODRÍAN ALQUILAR UNA CASITA. IBA A DEJAR EL PEQUEÑO Y ELEGANTE CASTILLO QUE POSEÍA EN EL MÉDOC, EN EL CENTRO DE LOS TERRENOS QUE POSEÍA EN FRANCIA. SÍ, SE DESPRENDERÍA DE TODO ELLO. ESTABA PLENAMENTE CONVENCIDO DE QUE EUROPA IBA CUESTA ABAJO. Y ESTADOS UNIDOS ERA PARA ÉL UN NUEVO PAÍS, UN NUEVO MUNDO, UNA NUEVA OPORTUNIDAD. ALGO MÁS EMOCIONANTE Y PROMETEDOR QUE QUEDARSE CÓMODAMENTE SENTADO EN UNA TORRE DE MARFIL QUE QUIZÁ ACABARÍA SIENDO SU TUMBA. Y AQUELLO TAMBIÉN ENTUSIASMARÍA A ANTOINE. DE REGRESO, HACIA LAS OCHO DE LA NOCHE, SE DETUVIERON EN UN PARADOR PARA TOMAR UN PEQUEÑO REFRIGERIO. DEVORARON CON INCREÍBLE APETITO UN PAR DE HAMBURGUESAS ACOMPAÑADAS DE CERVEZA. ENTRETANTO, SABRINA LE CONTÓ LO QUE HABÍA SIDO EL VALLE DE NAPA EN OTRO TIEMPO.

—YO NACÍ AQUÍ, EN SANTA ELENA, EN LA CASA DE MI PADRE.

—¿AÚN LA CONSERVA?

—NO; LA VENDÍ. —MIRÓ A ANDRÉ CON FRANQUEZA Y, SIN RODEOS LE CONTÓ LA VERDAD. AL FIN Y AL CABO, NO TENÍA DE QUÉ AVERGONZARSE—. LA VENDÍ PARA PODER SEGUIR PAGANDO LOS ESTUDIOS DE MI HIJO. CUANDO, EN 1929, LA BOLSA SE HUNDIÓ, EL MUCHACHO TENÍA QUINCE AÑOS, Y TRES AÑOS DESPUÉS LO ENVIÉ A UNA UNIVERSIDAD DEL ESTE. PERDÍ TODAS MIS INVERSIONES EN LA CATÁSTROFE ECONÓMICA, ESTABA PERDIENDO LAS MINAS Y YA NO NECESITABA LA CASA DE NAPA. DESDE ENTONCES, HEMOS VIVIDO EN SAN FRANCISCO. —NO SE SENTÍA MUY ORGULLOSA DE RECONOCER SUS PROBLEMAS ANTE ÉL, PERO ANDRÉ ERA UN HOMBRE MUY COMPRENSIVO. A PARTIR DEL MOMENTO EN QUE HABÍAN CONFIRMADO, CON UN APRETÓN DE MANOS, EL ACUERDO DE CULTIVAR JUNTOS SUS TIERRAS, SABRINA SE HABÍA SENTIDO LIGADA A ÉL DE UN MODO MUY PECULIAR. ERA COMO SI SE HUBIERAN HECHO AMIGOS EN UN INSTANTE. NATURALMENTE, LA RECOMENDACIÓN DE AMELIA NO HABÍA SIDO AJENA A LA CONFIANZA QUE ANDRÉ LE HABÍA INSPIRADO A SABRINA—. TODAVÍA HE DE SEGUIR PAGANDO LA CARRERA DE MI HIJO DURANTE UN AÑO. CUANDO LA TERMINE —AÑADIÓ CON UN PEQUEÑO SUSPIRO DE ALIVIO—, TENDRÉ AL MENOS LA SATISFACCIÓN DE HABERLE DADO CUANTO HE PODIDO.

—¿Y USTED? ¿QUÉ LE DA SU HIJO A USTED?

SABRINA ESTUVO A PUNTO DE DECIR «AMOR», PERO NO ESTABA SEGURA DE QUE FUERA CIERTO. SUPONÍA QUE JONATHAN LE DABA ALGO: LA SENSACIÓN DE NO SENTIRSE TAN SOLA CUANDO ÉL VENÍA A CASA, DE QUE, EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO, HABÍA ALGUIEN QUE LA AMABA, AUNQUE EL MUCHACHO NUNCA SE LO HABÍA MANIFESTADO. ESTABA MÁS INTERESADO POR LO QUE SU MADRE PUDIERA DARLE.

—NO LO SÉ, NO ESTOY SEGURA… NO ESTOY SEGURA DE LO QUE NOS DAN LOS HIJOS, EXCEPTO LA ALEGRÍA DE SABER QUE SON TUYOS.

—AH… —EXCLAMÓ ÉL MOVIENDO LA CABEZA CON UN GESTO MUY FRANCÉS. SONRIÓ Y DEJÓ EL VASO SOBRE LA MESA—. CONCÉDALE UNOS AÑOS —SABRINA SONRIÓ AL PENSAR EN ALGUNAS DE LAS DISCUSIONES QUE HABÍA TENIDO CON EL CHICO.

—OJALÁ TENGA USTED RAZÓN —DIJO—. Y BIEN, ¿QUÉ PLANES TIENE PARA ESOS TERRENOS? —SABRINA AÚN NO ACABABA DE COMPRENDER QUE ANDRÉ HUBIERA DECIDIDO DEJAR BURDEOS PARA TRASLADARSE ALLÍ—. ¿DE VERAS CREE QUE LAS COSAS VAN A IR TAN MAL EN FRANCIA?

—NO ES QUE LO CREA. ES QUE ESTOY SEGURO DE QUE NO PODRÁN IR PEOR. HABLÉ LARGAMENTE DE ELLO CON AMELIA LA ÚLTIMA VEZ QUE NOS VIMOS EN NUEVA YORK. DICE QUE LOS FRANCESES SON DEMASIADO LISTOS PARA DEJARSE VENCER POR LAS CIRCUNSTANCIAS, PERO CREO QUE, ESTA VEZ, SE EQUIVOCA. POLÍTICAMENTE, ESTAMOS ENFERMOS; ECONÓMICAMENTE, NO SOMOS MUY FUERTES… Y, POR AÑADIDURA, TENEMOS A AQUEL LOCO DEL ESTE QUE NO PARA DE AGITAR HACIA NOSOTROS SU BANDERA NAZI. SINCERAMENTE, CREO QUE HA LLEGADO EL MOMENTO DE MARCHARNOS; AL MENOS, POR ALGÚN TIEMPO.

SABRINA SE PREGUNTÓ SI TODO OBEDECERÍA A UN MIEDO EXAGERADO. QUIZÁ SE DEBÍA A LA EDAD DE ANDRÉ. ÉSTE LE HABÍA DICHO QUE TENÍA CINCUENTA Y CINCO AÑOS, Y ELLA SABÍA QUE JOHN SE HABÍA VUELTO MÁS CONSERVADOR HACIA AQUEL MOMENTO DE SU VIDA, Y QUE TAMBIÉN EMPEZÓ A PREOCUPARSE POR LA POLÍTICA COMO NUNCA LO HABÍA HECHO. DE PRONTO, COMENZÓ A VER PELIGROS POR DOQUIER, COSA QUE SABRINA TAMBIÉN HABÍA NOTADO HACÍA SU PADRE HACIA AQUELLA EDAD, SIN QUE SUS TEMORES LLEGARAN A JUSTIFICARSE. NO HIZO, PUES, MUCHO CASO DE LAS APRENSIONES DE ANDRÉ, QUE LA ESTABA MIRANDO PENSATIVAMENTE. DESPUÉS DE TOMAR EL ÚLTIMO SORBO DE CAFÉ, DIJO:

—ES POSIBLE, SABRINA, QUE ESTÉ USTED PENSANDO QUE NO ME HALLO EN MI SANO JUICIO, PERO NO DEJO DE PENSAR EN ESAS TIERRAS. EN LAS SUYAS Y EN LAS MÍAS. SON ADECUADÍSIMAS PARA LO QUE QUIERO LLEVAR A CABO. POR OTRA PARTE, USTED ME HA DICHO QUE EN OTRO TIEMPO TAMBIÉN ESTUVO MUY INTERESADA POR SUS VIÑEDOS. ¿POR QUÉ, EN VEZ DE ARRENDÁRMELOS O PACTAR LO NECESARIO PARA QUE LOS CULTIVE POR SU CUENTA, NO SE CONVIERTE EN UN SOCIO ACTIVO Y EMPIEZA EL NEGOCIO CONMIGO?

—CREO QUE ESOS DÍAS YA HAN PASADO PARA MÍ. YA NO SOY UNA MUJER DE NEGOCIOS, ANDRÉ. —PRECISAMENTE POR SERLO HABÍA PAGADO UN ALTO PRECIO: EL ODIO DE SU HIJO.

—NO SÉ POR QUÉ, PERO NO PUEDO PENSAR EN ESTE NEGOCIO SIN INCLUIRLA A USTED EN ÉL. ESPERO QUE NO LE PAREZCA RARO.

—UN POCO —DIJO SABRINA MIENTRAS LA CAMARERA VOLVÍA A LLENARLES LAS TAZAS DE CAFÉ. ANDRÉ SOLÍA BEBERLO EN GRANDES CANTIDADES Y, CON EL MAYOR TACTO, DEJÓ ENTENDER QUE EL DE FRANCIA ERA MUCHO MEJOR, INDICACIÓN QUE HIZO REÍR A SABRINA. SIN EMBARGO, AQUEL DETALLE NO LE HIZO PERDER EL HILO DE LA CONVERSACIÓN. SE SENTÍA INTRIGADA ANTE LOS PROYECTOS DE SU AMIGO.

—¿EN QUÉ ESTÁ PENSANDO, ANDRÉ?

ÉL DIO UN BREVE SUSPIRO Y VOLVIÓ A DEJAR LA TAZA DE CAFÉ SOBRE LA MESA.

—¿LE GUSTARÍA COMPRAR LA SUPERFICIE NECESARIA DE ESOS TERRENOS PARA QUE PUDIÉRAMOS CONSIDERARNOS SOCIOS EN IGUALDAD DE CONDICIONES? ¿PARTICIPAR EN UN CINCUENTA POR CIENTO EN TODO?

SABRINA SE ECHÓ A REÍR ANTE AQUELLA EXPEDITIVA FORMA DE EXPLICARSE.

—¿COMPRAR YO? VEO QUE NO SE HA DADO CUENTA DE CUÁL ES MI SITUACIÓN. APENAS DISPONGO DE LO NECESARIO PARA MANTENER A MI HIJO EN LA UNIVERSIDAD. SÓLO ME QUEDA LA CASA DE SAN FRANCISCO Y ESA ESPECIE DE SELVA QUE HA VISTO USTED EN NAPA. ¿CÓMO PODRÍA SER COCOMPRADORA DE ESOS TERRENOS CON USTED?

PARA ELLA SUPONÍA LA COMPRA DE UNAS CUATROCIENTAS HECTÁREAS, GASTO QUE NO PODÍA PERMITIRSE EN ABSOLUTO.

ANDRÉ PARECIÓ DESILUSIONADO, AUNQUE NO DERROTADO.

—NO LO SABÍA… YO PENSABA… —SUS OJOS AZULES MOSTRARON UN GUIÑO TÍPICAMENTE FRANCÉS, LO QUE ENCANTÓ A SABRINA Y LE HIZO PENSAR QUE ANDRÉ ERA UN HOMBRE ATRACTIVO, Y SU ESBELTEZ Y AGILIDAD LO HACÍAN PARECER MÁS JOVEN DE LO QUE ERA—. ¿ASÍ QUE NO TIENE OTROS RECURSOS?

ERA UNA PREGUNTA EXCESIVAMENTE DIRECTA, PERO HECHA SIN MALA INTENCIÓN. ANDRÉ ESTABA ANSIOSO DE LLEGAR A UN ACUERDO CON SABRINA. ADEMÁS DE LA EXCELENTE IMPRESIÓN QUE TENÍA DE ELLA POR LAS EXTRAORDINARIAS COSAS QUE LE HABÍA CONTADO AMELIA SOBRE EL ACIERTO Y LA HABILIDAD CON QUE HABÍA LLEVADO LAS MINAS DURANTE VARIOS AÑOS, ANDRÉ SE SENTÍA CADA VEZ MEJOR AL LADO DE AQUELLA MUJER EXCEPCIONAL. ADEMÁS, CONFIABA TANTO EN SU INTELIGENCIA QUE, A PESAR DE TODO, LA CREÍA CAPAZ DE ENCONTRAR EL MEDIO DE COMPRAR LOS VIÑEDOS CONJUNTAMENTE CON ÉL. Y TAMBIÉN ESTABA CONVENCIDO DE QUE SABÍA MÁS DE VINICULTURA DE LO QUE LE HABÍA DEJADO VER.

—HACE MUCHOS AÑOS QUE NO LE HE PRESTADO ATENCIÓN A ESAS COSAS, ANDRÉ. CUANDO ERA JOVEN, ME IMAGINABA QUE PODRÍA PRODUCIR AQUÍ VINOS TAN BUENOS COMO LOS FRANCESES, ¿PERO CUÁNTOS AÑOS HACE DE ELLO? ¿QUINCE? ¿VEINTICINCO? MI EXPERIENCIA VINÍCOLA LE SERÍA DE MUY POCA UTILIDAD. —ESTABA SORPRENDIDA DE QUE ANDRÉ HUBIERA LLEGADO A PROPONERLE LA FORMACIÓN DE UNA SOCIEDAD, MAS TENÍA QUE ADMITIR QUE LA IDEA LA INTRIGABA. DE HECHO, SENTÍA MAYOR INTERÉS POR AQUELLA PROPOSICIÓN QUE POR EL SIMPLE ARRENDAMIENTO DE SUS VIÑEDOS—. NO HE DE NEGARLE QUE ME GUSTARÍA COOPERAR CON USTED DE ACUERDO CON SUS PLANES, PERO DEBERÍA VENDER LAS TIERRAS QUE POSEO EN VEZ DE COMPRAR MÁS…

SUSPIRÓ AL PENSAR EN SU SITUACIÓN. AÚN TENÍA QUE HACER FRENTE AL MANTENIMIENTO DE JONATHAN EN HARVARD DURANTE OTRO AÑO. TENÍA QUE EFECTUAR EL PAGO AL CABO DE POCOS MESES, Y, PARA SATISFACERLO, SÓLO CONTABA CON LO QUE PUDIERA SACAR DE LA VENTA DE LOS TERRENOS DE NAPA Y CON LO QUE PUDIERA OBTENER DESPRENDIÉNDOSE DE LA SUPERFICIE QUE OCUPABAN LOS JARDINES QUE RODEABAN LA MANSIÓN THURSTON Y DE UNAS JOYAS (LAS DE SU MADRE) QUE NUNCA LLEVABA. MEDITÓ UN MOMENTO SOBRE ELLO, Y VOLVIÓ A HACERLO OBJETO DE REFLEXIÓN AQUELLA NOCHE CUANDO ESTABA YA ACOSTADA. ANDRÉ VOLVERÍA SOLO A NAPA AL DÍA SIGUIENTE PARA HABLAR MÁS EXTENSAMENTE CON LOS PROPIETARIOS DE LAS PARCELAS Y CONCRETAR LA FORMA DE LIQUIDAR LA OPERACIÓN. ADEMÁS, APROVECHARÍA EL VIAJE PARA VER SI PODÍA ENCONTRAR ALOJAMIENTO.

SABRINA, CUANTO MÁS PENSABA EN ÉL, MÁS LE GUSTABA. DESEABA QUE OBTUVIERA EL MAYOR DE LOS ÉXITOS CON SUS VIÑEDOS. NO PODÍA POR MENOS QUE MIRAR CON SIMPATÍA A UNA PERSONA QUE, A SU EDAD, ABANDONABA SU PAÍS Y TODAS LAS COMODIDADES PARA EMPEZAR DE NUEVO A ONCE O DOCE MIL KILÓMETROS DE DISTANCIA. SE NECESITABA ALGO MÁS QUE VALOR PARA LLEVAR A CABO UNA EMPRESA COMO AQUÉLLA, Y SABRINA LE ADMIRABA. CASI TANTO COMO ANDRÉ LA ADMIRABA A ELLA. EN CONFIRMACIÓN DE LO QUE AMELIA LE HABÍA INSINUADO, HABÍA DESCUBIERTO EN SABRINA UNA EXTRAORDINARIA FUERZA INTERIOR. AQUELLA MUJER LLEVABA UN GRAN PESO SOBRE SUS ESPALDAS. NO ERA DIFÍCIL ADIVINARLO, AUN CUANDO EL ÚNICO INDICIO DE ELLO FUERA LO QUE ELLA LE HABÍA DICHO CUANDO ANDRÉ LE HABÍA PROPUESTO QUE COMPRASEN LAS TIERRAS A MEDIAS. Y AÚN ESTABA PENSANDO EN LA IDEA DE ANDRÉ, Y LAMENTANDO NO PODER COMPRAR LA PARTE DE TERRENO QUE LE CORRESPONDÍA, CUANDO, A LA MAÑANA SIGUIENTE, SE INCORPORÓ DE GOLPE EN LA CAMA… SI VENDIESE LOS JARDINES QUE RODEABAN LA MANSIÓN THURSTON, OBTENDRÍA LO SUFICIENTE PARA PAGAR EL ÚLTIMO AÑO DE ESTUDIOS DE JON Y AÚN LE SOBRARÍA DINERO PARA EMPLEARLO EN OTRAS COSAS. PENSÓ EN LA POSIBILIDAD DE HACER ALGUNA INVERSIÓN, PERO ¿QUÉ MEJOR INVERSIÓN QUE LAS TIERRAS? SU PADRE SIEMPRE SE LO HABÍA DICHO. SI SE UNÍA A ANDRÉ EN LA COMPRA DE VIÑEDOS, NO LE QUEDARÍA NI UN CENTAVO; PERO SI, COMO PARECÍA PREVERSE, ÉL SABÍA LO QUE ESTABA HACIENDO, LOS BENEFICIOS NO SE HARÍAN ESPERAR. TAL DECISIÓN, DADA LA SITUACIÓN ECONÓMICA DEL PAÍS, NO DEJABA DE IMPLICAR UN RIESGO, PERO EL CORAZÓN LE DECÍA QUE NO PODÍAN FRACASAR. LA SANGRE HABÍA EMPEZADO A CORRERLE POR LAS VENAS CON EL MISMO ÍMPETU DE OTROS TIEMPOS, COMO CUANDO DIO A LAS MINAS UN AUGE QUE NO HABÍAN TENIDO JAMÁS. ADEMÁS, LA ADECUADA EXPLOTACIÓN DE LOS VIÑEDOS ERA LO QUE MÁS HABÍA DESEADO DESDE EL PRIMER MOMENTO. YA DE NIÑA, SIEMPRE LE HABÍAN GUSTADO MÁS LOS VIÑEDOS QUE LAS MINAS. PENSÓ EN ELLO DURANTE TODO EL DÍA, PREGUNTÁNDOSE SI ANDRÉ HABRÍA COMPRADO MÁS TERRENOS. ENTRETANTO, HIZO DOS O TRES LLAMADAS PARA OFRECER LA VENTA DE LOS JARDINES Y, CUANDO ANDRÉ LA TELEFONEÓ AQUELLA NOCHE, ESTABA TAN ENTUSIASMADA QUE ÉL APENAS PUDO ENTENDER LO QUE LE DECÍA SU AMIGA.

—¡PODRÉ HACERLO CON USTED, ANDRÉ!

EL CORREDOR DE FINCAS CREÍA QUE, AL DÍA SIGUIENTE, HABRÍA UNA OFERTA DE COMPRA DE LOS JARDINES DE LA MANSIÓN THURSTON. HACÍA AÑOS QUE DOS COMPAÑÍAS INMOBILIARIAS ESPERABAN PRECISAMENTE AQUELLA OCASIÓN, Y SE HALLABAN DISPUESTAS A PAGAR UN BUEN PRECIO. LO QUE SIGNIFICABA QUE TENDRÍA QUE SUFRIR POR ALGÚN TIEMPO LAS MOLESTIAS DE LAS EDIFICACIONES QUE SE REALIZARÍAN ALREDEDOR DE LA CASA, Y QUE NO VOLVERÍA A GOZAR DEL AISLAMIENTO QUE HABÍA TENIDO HASTA ENTONCES; PERO NO LE IMPORTABA. TODO LO DABA POR BIEN EMPLEADO CON TAL DE PODER INICIAR AQUEL NEGOCIO CON ANDRÉ… ÉSTE SEGUÍA SIN PODER APENAS DESCIFRAR AQUELLAS ATROPELLADAS PALABRAS.

—¿QUÉ…? ¿QUÉ DICE USTED…? MÁS DESPACIO… MÁS DESPACIO, POR FAVOR… —SE LE HABÍA CONTAGIADO EL ENTUSIASMO DE SABRINA AL INTUIR QUE ESTABA OCURRIENDO ALGO MARAVILLOSO, PERO AÚN NO TENÍA IDEA DE LO QUE PUDIERA SER.

—SÍ, NO ME EXPLICO BIEN. PERDONE. ANTE TODO, ¿CÓMO LE HAN IDO HOY LAS COSAS?

—MUY BIEN. MARAVILLOSAMENTE. Y CREO QUE HE LLEGADO A LA SOLUCIÓN PERFECTA: YO COMPRO LAS TIERRAS, LE VENDO A USTED CUATROCIENTAS HECTÁREAS Y USTED ME LAS PAGA CUANDO PUEDA, POR LARGO QUE SEA EL PLAZO. PUEDE HACERLO DENTRO DE CINCO AÑOS, POR EJEMPLO. POR ENTONCES, EL VINO NOS HABRÁ ENRIQUECIDO A LOS DOS.

ELLA RIÓ Y ÉL SONRIÓ.

—GRACIAS, ANDRÉ, PERO TODO ESO NO SERÁ NECESARIO. HE TENIDO UNA IDEA. —IBA A EXPLICÁRSELA, PERO PENSÓ QUE MÁS VALÍA HACER OTRA COSA—. COMO LE DIGO, HE TENIDO UNA IDEA. UNA IDEA EXCELENTE. ¿LE IMPORTARÍA VENIR A TOMAR UNA COPA DE COÑAC EN MI CASA? QUIERO HABLAR DETENIDAMENTE CON USTED.

—¿SÍ…? —ANDRÉ ESTABA INTRIGADO, Y LA PERSPECTIVA DE TOMAR UNA COPA DE COÑAC EN TAN AGRADABLE COMPAÑÍA NO LE DESAGRADABA. SIN EMBARGO…—. ¿ESTÁ SEGURA DE QUE NO ES DEMASIADO TARDE? YA SON MÁS DE LAS DIEZ…

SABRINA ESTABA IMPACIENTE POR COMUNICARLE SUS PLANES. NO PODÍA ESPERAR HASTA EL DÍA SIGUIENTE. ANDRÉ ACCEDIÓ, PUES, A SALIR DEL HOTEL Y TOMAR UN TAXI PARA IR A VERLA. CINCO MINUTOS DESPUÉS, LLAMABA A LA PUERTA PRINCIPAL DE LA CASA. ELLA BAJÓ LA ESCALERA CASI VOLANDO Y FUE A ABRIRLA. LE TENÍA YA PREPARADO EL COÑAC EN LA BIBLIOTECA, JUNTO A LA CHIMENEA. SABRINA SUBIÓ APRESURADAMENTE LA ESCALERA, SEGUIDA DEL RECIÉN LLEGADO. EN CUANTO AMBOS HUBIERON RECUPERADO EL ALIENTO, ANDRÉ LE PREGUNTÓ RIENDO:

—¿QUÉ DIANTRE LE PASA, SABRINA?

AL OÍR SU NOMBRE EN EL TONO FRANCÉS QUE LE DABA ANDRÉ, NO PUDO POR MENOS QUE REÍR. SE SENTARON Y ELLA LE SIRVIÓ UNA COPA DE COÑAC.

—HE TENIDO UNA IDEA… SOBRE LAS TIERRAS DE NAPA.

EL BRILLO DE LOS OJOS DE SABRINA PROVOCÓ UNA TREMENDA CURIOSIDAD EN ANDRÉ. ¿HABRÍA DESCUBIERTO AQUELLA PORTENTOSA MUJER LA MANERA DE OBRAR UN MILAGRO?

—ESTOY SOBRE ASCUAS…

ELLA ESCUCHÓ AQUELLAS IMPACIENTES PALABRAS COMO SI FUERAN UN AGRADABLE SUSURRO, MIRÓ A ANDRÉ, Y SU INSTINTO FEMENINO LE DIJO QUE SU VIDA ESTABA A PUNTO DE CAMBIAR, COMO HABÍA CAMBIADO ALGUNAS VECES EN EL TRANSCURSO DE SU EXISTENCIA… COMO CUANDO SU PADRE MURIÓ Y ELLA TUVO QUE PONERSE AL FRENTE DE LAS MINAS… COMO CUANDO SE CASÓ CON JOHN… COMO CUANDO NACIÓ JONATHAN… SÍ, ESTABA CONVENCIDA DE QUE SU VIDA VOLVERÍA A DAR UN IMPORTANTE GIRO. TUVO PLENA CONCIENCIA DE ELLO MIENTRAS SU MIRADA SOSTENÍA LA DE ANDRÉ. HABÍA CREÍDO QUE SUS DÍAS DE PODER HABÍAN TERMINADO PARA SIEMPRE, PERO AHORA SABÍA QUE ESTABAN COMENZANDO DE NUEVO. QUERÍA ASOCIARSE CON ANDRÉ. TENÍA VERDADEROS DESEOS DE HACERLO. Y SU OTRO INSTINTO, EL COMERCIAL, LE PERMITÍA VER ALGO POCO COMÚN EN AQUEL HOMBRE. ANDRÉ DE VERNAY HABÍA ENTRADO EN SU VIDA. Y AHORA ELLA ANDARÍA A SU LADO. PODÍA CONFIAR PLENAMENTE EN ÉL. LA LARGA AMISTAD DE ANDRÉ CON AMELIA ERA GARANTÍA MÁS QUE SUFICIENTE EN TAL SENTIDO.

—QUIERO COMPRAR LOS TERRENOS JUNTO CON USTED.

LAS MIRADAS DE AMBOS SE ENCONTRARON Y SE SOSTUVIERON UN MOMENTO.

—¿PUEDE HACERLO? YO CREÍA QUE…

—ESTUVE PENSANDO EN ELLO ANOCHE, Y HOY HE HECHO ALGUNAS LLAMADAS. BASTARÁ CON QUE VENDA LOS JARDINES QUE RODEAN ESTA CASA. TAMBIÉN NECESITO EL DINERO PARA PAGAR EL PRÓXIMO AÑO DE ESTUDIOS DE MI HIJO EN HARVARD. —ESTABA DEMOSTRANDO UNA FRANQUEZA TOTAL CON ANDRÉ. SI IBAN A SER SOCIOS, NO TENÍA NINGÚN MOTIVO PARA OCULTARLE NADA, Y NUNCA LO HARÍA—. PERO SI LLEGO A VENDERLOS A BUEN PRECIO, Y CREO QUE PODRÉ, NO ME SERÁ DIFÍCIL HACER FRENTE A AMBAS COSAS: PAGAR LA UNIVERSIDAD A JONATHAN Y COMPRAR LA PARTE DE TERRENOS QUE ME CORRESPONDE. PODRÍAMOS IR A MEDIAS YA DESDE EL PRINCIPIO. —ANDRÉ OBSERVÓ EL BRILLO DE SUS OJOS Y LA MIRÓ COMO SI TAMBIÉN SE HUBIERA DADO CUENTA DE QUE IBA A INICIARSE ALGO MUY IMPORTANTE PARA LOS DOS. EL ESTADO DE ÁNIMO DE SABRINA ERA EN AQUEL MOMENTO EL MISMO DE CUANDO DECIDIÓ LLEVAR PERSONALMENTE LAS MINAS—. AHORA LO VEO TODO MUY CLARO.

—YO TAMBIÉN. —ANDRÉ LE DIRIGIÓ UNA LARGA MIRADA Y, LUEGO, LEVANTÓ SU COPA HACIA ELLA—. POR NUESTRO ÉXITO, MADAME HARTE. —BRINDÓ CON UNA SERIEDAD QUE ELLA RARAS VECES HABÍA OBSERVADO EN ÉL, Y LEVANTÓ LA COPA.

DESPUÉS, EL SEMBLANTE DE SABRINA VOLVIÓ A MOSTRAR PREOCUPACIÓN. NO IGNORABA QUE TENÍA MUCHO TRABAJO POR DELANTE, PERO ESTABA DISPUESTA A NO CEJAR ANTE ÉL.

—¿QUIÉN CULTIVARÁ LOS VIÑEDOS? ¿TRAERÁ USTED GENTE DE FRANCIA?

—VOY A TRAER A TRES HOMBRES Y A MI HIJO. AL PRINCIPIO, NOSOTROS CINCO HAREMOS TODO CUANTO SEA NECESARIO, E IREMOS TOMANDO MANO DE OBRA LOCAL A MEDIDA QUE LA VAYAMOS PRECISANDO… PORQUE SUPONGO, AMIGA MÍA, QUE NO IRÁ A OFRECERSE COMO RECOLECTORA DE UVAS… —LE TOMÓ LA MANO MIRÁNDOLA A LOS OJOS Y, SONRIENDO, LE PREGUNTÓ—: ¿ESTÁ DECIDIDA A LLEVAR TODO ESO ADELANTE?

—JAMÁS HE HABLADO TAN EN SERIO. ME SIENTO COMO SI HUBIERA VUELTO A LA VIDA DESPUÉS DE UN PROLONGADO LETARGO. —LAS AGUAS ESTANCADAS DE SU EXISTENCIA HABÍAN EMPEZADO A FLUIR DE NUEVO, Y EN ESTE INSTANTE SE DABA CUENTA DE LO MUCHO QUE HABÍA ECHADO DE MENOS EL TRABAJO. DURANTE AQUELLOS ÚLTIMOS AÑOS, SÓLO SE HABÍA DEDICADO A APROVECHAR LOS RESTOS DE LO QUE HABÍA CONSEGUIDO CON SUS ESFUERZOS ANTERIORES. Y AHORA, DE PRONTO, GRACIAS A ANDRÉ, VOLVERÍA A HALLARSE EN PLENA ACTIVIDAD—. SI, COMO ESPERO, ESTO DA RESULTADO, HABRÉ CONTRAÍDO UNA ENORME DEUDA.

—AH, NON! —PROTESTÓ ÉL AGITANDO LA CABEZA COMO SI QUISIERA SACUDIRSE EL INCIENSO QUE SABRINA ACABABA DE ECHARLE—. SOY YO QUIEN ESTARÁ EN DEUDA CON USTED DURANTE TODA LA VIDA POR SUS VALIOSAS ORIENTACIONES. —Y CERRANDO UN MOMENTO LOS OJOS, VIO APARECER EN SU MENTE LA REALIZACIÓN DE SUS SUEÑOS—. LLEGAREMOS A GOZAR DE UNA GRAN PROSPERIDAD, YA LO VERÁ… ESTOY PLENAMENTE CONVENCIDO DE ELLO… NUESTROS VINOS SERÁN LOS MEJORES DEL MUNDO. MEJORES, INCLUSO, QUE LOS DE FRANCIA… Y QUIZÁ TAMBIÉN LLEGUEMOS A HACER CHAMPÁN…

SABRINA ESTUVO A PUNTO DE GRITAR DE ALEGRÍA. ERA TAN FELIZ ESCUCHÁNDOLO… AQUELLO ERA PRECISAMENTE LO QUE HABÍA DESEADO HACER DURANTE TANTOS AÑOS, Y AHORA ÉL SE LO ESTABA OFRECIENDO. PARECÍA QUE AMELIA LE HUBIERA ENVIADO AQUEL HOMBRE COMO UN MENSAJERO DEL DESTINO QUE HUBIERA TENIDO LA MISIÓN DE HACERLA REVIVIR.

LOS TRES DÍAS SIGUIENTES FUERON PARA AMBOS UN CONTINUO AJETREO. HABLARON CON LOS BANQUEROS, CONCRETARON QUÉ TERRENOS CORRESPONDÍAN A CADA UNO DE LOS DOS, VOLVIERON A INSPECCIONARLOS, SE PUSIERON DE NUEVO EN CONTACTO CON LOS VENDEDORES DE LOS VIÑEDOS Y, POR FIN, SE ENTREVISTARON CON LOS REPRESENTANTES DE LAS DOS COMPAÑÍAS INMOBILIARIAS INTERESADAS EN LA COMPRA DE LOS JARDINES DE LA MANSIÓN THURSTON. Y, CASI MILAGROSAMENTE, AL CABO DE UNA SEMANA QUEDARON CERRADAS LAS DOS OPERACIONES. HABÍA VENDIDO TODO CUANTO TENÍA EN NOB HILL, EXCEPTO LA MANSIÓN THURSTON Y UN JARDINCILLO SITUADO DETRÁS DE LA CASA. Y, EN NAPA, ENTRE LOS TERRENOS COMPRADOS POR AMBOS Y LOS QUE YA POSEÍA SABRINA, YA ERAN PROPIETARIOS DE CASI SEIS MIL HECTÁREAS DE VIÑEDOS, DE LOS QUE, LEGALMENTE, PERTENECÍA LA MITAD A CADA UNO. SUS ABOGADOS HABÍAN ESTADO OCUPADOS DURANTE VARIOS DÍAS, LOS BANQUEROS DE SABRINA HABÍAN QUERIDO COMPROBAR LA SOLVENCIA DE ANDRÉ ENVIANDO TELEGRAMAS A SUS CORRESPONSALES DE FRANCIA, Y AMBOS HABÍAN LLAMADO UN PAR DE VECES A AMELIA PARA DARLE LAS GRACIAS POR TODO CUANTO HABÍA HECHO POR ELLOS. FUERON LOS SIETE DÍAS MÁS FRENÉTICOS DE LA VIDA DE SABRINA; Y, CUANDO, AL FINAL DE LA SEMANA, FUE A ACOMPAÑAR A SU AMIGO A LA ESTACIÓN, ANTES DE QUE ÉL SUBIERA AL TREN CON DESTINO A NUEVA YORK, SE DESPIDIERON CON UN FUERTE APRETÓN DE MANOS Y UN BESO QUE ANDRÉ LE DIO EN CADA MEJILLA.

—SOMOS UN PAR DE LOCOS, ¿NO LE PARECE? —DIJO ELLA, SINTIÉNDOSE DE NUEVO COMO UNA CHIQUILLA. ÉL, POR SU PARTE, AÚN RESULTABA MÁS ATRACTIVO DESPUÉS DE LAS VARIAS TARDES QUE HABÍA PASADO CON SABRINA AL AIRE LIBRE, BAJO EL SOL DE NAPA. PERO ELLA, ENTUSIASMADA POR LO REALIZADO Y CON LA CABEZA LLENA DE PROYECTOS, APENAS HABÍA PRESTADO ATENCIÓN A AQUEL DETALLE. AÚN TENÍA QUE ENCONTRAR UNA CASA PARA ANDRÉ Y SU HIJO ANTOINE CON, QUIZÁ, UNA CABAÑA ANEJA PARA LOS TRES TRABAJADORES QUE TRAERÍAN DE FRANCIA—. ¿CUÁNDO VOLVERÁ, ANDRÉ?

ÉL LE HABÍA PROMETIDO QUE LA LLAMARÍA DESDE NUEVA YORK Y QUE LE ENVIARÍA UN TELEGRAMA CUANDO LLEGASE A BURDEOS. TENÍA MUCHO QUE HACER ALLÍ, PERO ESPERABA PODER REGRESAR AL CABO DE UN MES.

—DENTRO DE CUATRO SEMANAS MÁS O MENOS. CINCO A MÁS TARDAR.

—SUPONGO QUE POR ENTONCES YA LE HABRÉ ENCONTRADO UNA CASA APROPIADA. EN EL PEOR DE LOS CASOS, PODRÍAN ALOJARSE USTEDES EN LA MANSIÓN THURSTON.

—NO ME DESAGRADARÍA —RESPONDIÓ ÉL. Y RIÓ AL PENSAR EN SUS TRABAJADORES DEL MÉDOC DEAMBULANDO POR LA ELEGANTE CASA DE NOB HILL—. PERO ME TEMO QUE PRONTO CONVERTIRÍAMOS LA MANSIÓN EN UNA GRANJA.

—YO NO TENGO NINGÚN INCONVENIENTE EN ALOJARLOS EN CASA, SI LLEGA A SER NECESARIO.

MIENTRAS EL TREN ARRANCABA, SABRINA LE DESEÓ BUENA SUERTE A ANDRÉ Y LE HIZO ADIÓS CON LA MANO… POR UN INSTANTE, SE LE OPRIMIÓ EL CORAZÓN AL RECORDAR EL TREN QUE, DIECINUEVE AÑOS ANTES, NO LLEGÓ A DETROIT.

PERO LA VIDA NO PODÍA VOLVER A SER TAN CRUEL, Y ESTA VEZ NO LO FUE. AL CABO DE CINCO SEMANAS, ELLA SE HALLABA DE NUEVO EN LA ESTACIÓN PARA RECIBIR A ANDRÉ, A ANTOINE Y A LOS TRES HOMBRES. HABÍA ALQUILADO UNA CASITA DE CAMPO PARA ELLOS, CERCA DE LOS TERRENOS QUE HABÍAN COMPRADO. A SU TIEMPO, ANDRÉ Y ANTOINE PODRÍAN HACERSE CONSTRUIR UNA CASA, PERO DE MOMENTO NO ERA NECESARIO. SE DIRIGIERON TODOS EN COCHE AL VALLE DE NAPA, Y ANTOINE Y LOS HOMBRES HABLARON ENTUSIÁSTICAMENTE ENTRE ELLOS AL VER LO QUE ANDRÉ Y SABRINA HABÍAN COMPRADO. ELLA QUEDÓ SORPRENDIDA ANTE EL ENCANTO DE ANTOINE. ERA UN MUCHACHO ALTO Y DELGADO, APUESTO, CON LOS OJOS AZULES DE SU PADRE Y UNA ESPESA MELENA RUBIA. SUS MANERAS ERAN LAS DE UN HOMBRE CORTÉS Y ATENTO. A PESAR DE QUE NO SE EXPRESABA PERFECTAMENTE EN INGLÉS, SIEMPRE SE LAS ARREGLABA PARA DECIR EXACTAMENTE A SABRINA LO QUE QUERÍA. PASARON LA TARDE DEL SEGUNDO DÍA EXAMINANDO LOS VIÑEDOS Y HABLANDO COMO VIEJOS AMIGOS. ANDRÉ ERA MUY DISTINTO DE SU HIJO, LO QUE ELLA ATRIBUYÓ A LA DIFERENCIA DE EDAD; PERO LO QUE MÁS LA SORPRENDIÓ DE ANTOINE FUE SU BUEN CARÁCTER. PARECÍA QUERER AYUDAR A TODO EL MUNDO, RELAJABA EL AMBIENTE CUANDO SE HACÍA TENSO, LO QUE SUCEDÍA A MENUDO CONSIDERANDO EL TEMPERAMENTO FRANCÉS DE AQUELLOS HOMBRES; PARECÍA GUSTARLE LA COMPAÑÍA DE SU PADRE, Y SE MOSTRABA A LA VEZ AMABLE Y HUMORÍSTICO CON SABRINA. ÉSTA SE PREGUNTÓ SI CONGENIARÍA CON SU HIJO CUANDO VOLVIERA A CASA. DESEABA QUE, DESPUÉS DE CONOCERSE, SE LLEVARAN LO MEJOR POSIBLE.

JON REGRESÓ EN JUNIO, SEIS SEMANAS DESPUÉS DE LA LLEGADA DE ANDRÉ Y ANTOINE. HACÍA UNOS DÍAS QUE PERMANECÍAN CON ELLA EN LA MANSIÓN THURSTON, MIENTRAS TENÍAN LAS ENTREVISTAS NECESARIAS CON EL BANQUERO DE SABRINA PARA CONSEGUIR UN CRÉDITO QUE NECESITABAN. EN EL EXTERIOR DE LA CASA, LOS OBREROS QUE DESPEJABAN Y NIVELABAN EL TERRENO PARA PODER CONSTRUIR EN ÉL LOS EDIFICIOS PROYECTADOS, CAUSABAN UNA BARAHÚNDA CASI INSOPORTABLE. EL JARDINCILLO QUE SABRINA SE HABÍA RESERVADO DETRÁS DE LA CASA ERA TODAVÍA INUTILIZABLE. VOLABAN FRAGMENTOS DE HORMIGÓN POR TODAS PARTES, EL POLVO CAÍA SOBRE ELLOS EN DENSAS NUBES Y LOS ÁRBOLES ARRANCADOS COLGABAN SOBRE SUS CABEZAS MOVIDOS POR POTENTES GRÚAS. SABRINA VEÍA CON AFLICCIÓN AQUEL DESTROZO, E INTENTABA NO PENSAR EN ÉL. LA ENTRISTECÍA LA EVIDENCIA DE TANTOS CAMBIOS, PERO NO DEBÍA DEJARSE AMILANAR POR ELLOS. AFORTUNADAMENTE, LE QUEDABA EL CONSUELO DE SABER QUE ESTABA HACIENDO ALGO IMPORTANTE Y PROMETEDOR CON ANDRÉ Y ANTOINE. HABÍA PODIDO PAGAR EL ÚLTIMO AÑO DE ESTUDIOS DE JON, Y DABA GRACIAS AL CIELO POR ELLO. PERO, AHORA, ENTRE AQUEL GASTO Y LA COMPRA DE LOS TERRENOS, ERA MUY POCO LO QUE LE QUEDABA. QUERÍA ENTREGARSE EN CUERPO Y ALMA, CON ANDRÉ, A LA CREACIÓN DE LOS NUEVOS VIÑEDOS. IBA A NAPA VARIAS VECES POR SEMANA PARA OBSERVAR, GOZOSA, EL CURSO DE LOS TRABAJOS. Y ÉL IBA A SAN FRANCISCO UNA VEZ A LA SEMANA Y SE ALOJABA EN LA SUITE DE LOS INVITADOS DE LA MANSIÓN THURSTON. EN ELLA SE HALLABA APOSENTADO EN COMPAÑÍA DE ANTOINE CUANDO LLEGÓ JON, QUE LOS MIRÓ CON HOSTILIDAD MIENTRAS DEJABA EL EQUIPAJE EN EL VESTÍBULO.

—¿MÁS HUÉSPEDES, MAMAÍTA? —ELLA LE HABRÍA DADO UNOS AZOTES POR EL INSOLENTE TONO DE SUS PALABRAS, PERO SE CONTENTÓ CON MIRARLO CON OJOS INDIGNADOS.

—NO PUEDEN LLAMARSE ASÍ, JON. TE PRESENTO A ANDRÉ Y A ANTOINE DE VERNAY. RECORDARÁS LO QUE TE ESCRIBÍ SOBRE LA INVERSIÓN QUE HABÍAMOS HECHO EN LOS VIÑEDOS DE NAPA.

—TODO ESO ME PARECE UNA SOLEMNE TONTERÍA.

JON OFRECÍA UN RUDO CONTRASTE CON ANTOINE, QUIEN TAN CARIÑOSAMENTE LA HABÍA ACOGIDO. JON ADVIRTIÓ QUE AQUELLOS INTRUSOS SUPONÍAN UNA AMENAZA PARA ÉL. SU MADRE VOLVÍA A FLIRTEAR CON LOS NEGOCIOS, LO QUE LE RECORDÓ CUÁNTO HABÍA DETESTADO VERLA TRABAJAR CUANDO ÉL ERA MÁS JOVEN. ANTOINE LE TENDIÓ UNA MANO Y EL MUCHACHO SE LA ESTRECHÓ CON INDIFERENCIA. TENÍA OTRAS COSAS EN QUE PENSAR AHORA QUE SE HALLABA EN LA CIUDAD. LA SEMANA SIGUIENTE LLEGARÍAN DOS AMIGOS SUYOS DE HARVARD, E IRÍA AL LAGO TAHOE, Y LUEGO A LA JOLLA EN COMPAÑÍA DE ELLOS Y OTROS JÓVENES. ERA EXACTAMENTE EL VERANO QUE HABÍA PLANEADO. HABRÍA PREFERIDO IR A EUROPA CON SU AMIGO DEWEY SMITH, PERO AL HABER INSISTIDO SU MADRE EN QUE FUERA A PASAR LAS VACACIONES EN CASA, SE HABÍA CONFORMADO A ELLO ARRANCÁNDOLE LA PROMESA DE QUE LE DEJARÍA IR A EUROPA AL AÑO SIGUIENTE, CUANDO SE HUBIERA GRADUADO. SEGÚN ÉL, SE MERECÍA UN VIAJE QUE TODOS LOS DEMÁS HACÍAN A CADA MOMENTO. ENTRETANTO, ¿POR QUÉ TENÍA QUE PASAR EL VERANO EN CASA? QUERÍA IR EN EL NORMANDIE CUANDO FUERA BOTADO. CONSIDERABA QUE, AL FIN Y AL CABO, SU MADRE LE DEBÍA AQUEL PREMIO. UNO NO SE GRADUABA EN HARVARD TODOS LOS DÍAS. PERO NADA DIJO A SABRINA SOBRE SUS PLANES. LE QUEDABA MUCHO TIEMPO PARA ACOSARLA, Y LO QUE MÁS NECESITABA EN AQUEL MOMENTO ERA UN COCHE, PARA CUANDO LLEGARAN SUS AMIGOS.

—PUEDES USAR EL MÍO MIENTRAS YO ME HALLE EN LA CIUDAD, HIJO MÍO. ME ARREGLARÉ TOMANDO EL TRANVÍA.

ANDRÉ LOS ESCUCHABA CUANDO ENTRABA EN LA BIBLIOTECA PARA LLAMAR POR TELÉFONO. LE SORPRENDÍA LA PACIENCIA QUE SABRINA TENÍA CON EL MUCHACHO, PERO ERA SU ÚNICO HIJO, Y ESTO LO EXPLICABA TODO. EL PADRE DE JON MURIÓ CUANDO ÉSTE SÓLO TENÍA DOS AÑOS, Y SABRINA LE HABÍA DICHO QUE SIEMPRE SE HABÍA SENTIDO CULPABLE HACIA SU HIJO POR LAS LARGAS HORAS QUE HABÍA TRABAJADO EN LA MINA.

—PERO USTED LO HIZO POR ÉL —LE DIJO ANDRÉ—. YO TUVE EL MISMO PROBLEMA CUANDO MURIÓ EUGÉNIE, MI ESPOSA. PERO EL CHICO HABRÍA DEBIDO HACERSE CARGO DE LA SITUACIÓN. YO ERA UN HOMBRE Y ERA NATURAL QUE SIGUIERA OCUPÁNDOME DE MIS NEGOCIOS, PERO EL CASO DE USTED ES DISTINTO. DE PRONTO, SABRINA, UNA GRAN RESPONSABILIDAD CAYÓ SOBRE SUS HOMBROS. ES MUY POSIBLE QUE A ESTAS HORAS JON YA LO HAYA COMPRENDIDO.

—COMPRENDE LO QUE LE INTERESA.

SABRINA LE SONRIÓ A SU SOCIO Y AMIGO. CONOCÍA BIEN A SU HIJO Y, AUNQUE LE CAUSABA PROBLEMAS A MENUDO, PENSABA QUE, EN PARTE, LA CULPA ERA DE ELLA, POR HABERLO MIMADO TANTO. EN ESTE INSTANTE, LA PREOCUPABA QUE LA IMPORTUNARA SOBRE EL COCHE EN PRESENCIA DE ANDRÉ.

—POR DIOS, MAMÁ… ¿POR QUÉ NO PODEMOS COMPRAR OTRO COCHE?

—YA SABES QUE DE MOMENTO NO PODEMOS PERMITIRNOS ESE LUJO —INTENTÓ MANTENER LA VOZ BAJA, PERO ÉL NO HIZO LO MISMO.

—¿POR QUÉ DIABLOS NO PODEMOS HACERLO? COMPRAS TIERRAS DE NAPA, VIÑEDOS, Y QUIÉN SABE CUÁNTAS COSAS MÁS.

JON SE MOSTRABA BRUTALMENTE INJUSTO. HACÍA AÑOS QUE SU MADRE CASI NO HABÍA COMPRADO NADA PARA SÍ MISMA. SUS VESTIDOS, POR EJEMPLO, AUNQUE REVELABAN UNA EXCELENTE MODISTA, ERAN VISIBLEMENTE PASADOS DE MODA. ANDRÉ LO HABÍA NOTADO, Y TENÍA PLENA CONCIENCIA DE LOS SACRIFICIOS QUE HABÍA HECHO AQUELLA GRAN MUJER. Y YA CASI NO LE QUEDABA NADA DEL PRODUCTO DE LA VENTA DE LOS JARDINES DE LA MANSIÓN THURSTON. LO HABÍA INVERTIDO TODO EN LOS VIÑEDOS QUE HABÍA COMPRADO CON ANDRÉ Y EN EL PAGO DEL ÚLTIMO AÑO DE ESTUDIOS DE JON. NO DISPONÍA DE DINERO PARA LUJOS, NI SIQUIERA PARA ELLA MISMA; PERO SU HIJO PARECÍA DECIDIDO A NO ACEPTAR LA REALIDAD DE LA SITUACIÓN Y A CONTINUAR PRESIONÁNDOLA.

—ERES INJUSTO, JON. USA MI COCHE, POR FAVOR.

GUARDABA EL AUTOMÓVIL EN UN GARAJE QUE HABÍA AL OTRO LADO DE LA CALLE, ALQUILADO A UNOS AMIGOS. EL SUYO HABÍA SIDO DERRIBADO JUNTO CON LA PARTE DE SU PROPIEDAD QUE HABÍA VENDIDO A LAS SOCIEDADES INMOBILIARIAS.

—¿Y CÓMO QUIERES QUE VIVAMOS AQUÍ CON ESE RUIDO QUE HACEN FUERA? —GRITÓ JON POR ENCIMA DEL ESTRÉPITO.

CUANDO, POR LA NOCHE, SE DETUVIERON LOS TRABAJOS, SABRINA SE DIO VERDADERA CUENTA DE CUÁN RUIDOSOS ERAN. DESPUÉS DE OÍR AQUELLA BARAHÚNDA DURANTE UN MES SEGUIDO, YA SE HABÍA ACOSTUMBRADO A ELLA. CON TODO, SEGÚN LE HABÍAN DICHO, LOS RUIDOS AÚN DURARÍAN UN AÑO.

—LO SIENTO, JON. ESO NO CONTINUARÁ SIEMPRE; ADEMÁS, CASI SIEMPRE ESTARÁS FUERA… —RESPONDIÓ SU MADRE SONRIENDO—. EL AÑO PRÓXIMO, CUANDO VUELVAS DE LA UNIVERSIDAD, YA HABRÁN TERMINADO.

JON RESOPLÓ Y DIJO:

—ASÍ LO ESPERO. BUENO, ¿QUÉ ME DICES DEL COCHE? ¿PUEDO COGERLO ESTA TARDE?

—SÍ, CLARO…

JON QUERÍA SALIR CON UNA MUCHACHA. ERA AMIGA DE UN AMIGO Y ESTUDIANTE DE SEGUNDO AÑO EN LA UNIVERSIDAD FEMENINA DE MILLS.

—¿CENARÁS CON NOSOTROS ESTA NOCHE? —LE PREGUNTÓ SABRINA. ESTABA ACOSTUMBRADA A HACERLO A MENUDO CON ANTOINE Y ANDRÉ, Y QUERÍA QUE JON LOS CONOCIERA MEJOR; PERO ÉSTE YA TENÍA OTROS PLANES Y SE LEVANTÓ MENEANDO LA CABEZA.

—LO SIENTO, NO PUEDO. —Y MIRANDO HACIA EL AMIGO DE SU MADRE, QUE ESTABA HABLANDO POR TELÉFONO, AÑADIÓ, SUPONIENDO QUE NO PODRÍA OÍRLE—: ¿SE TRATA DE UN NUEVO AMOR?

LA INESPERADA PREGUNTA Y EL DESCARADO TONO HICIERON ENROJECER A SABRINA.

—SÓLO ES MI SOCIO. PERO ME GUSTARÍA QUE LO CONOCIERAS, Y TAMBIÉN A SU HIJO.

JONATHAN SE ENCOGIÓ DE HOMBROS. SEGURAMENTE ERAN UN PAR DE PATANES FRANCESES QUE NO MERECÍAN SU ATENCIÓN. LO DEDUJO POR EL INTERÉS QUE MOSTRABAN EN LAS TIERRAS, POR EL HECHO DE QUE VENÍAN DE BURDEOS Y POR LA SENCILLEZ CON QUE VESTÍAN. NATURALMENTE, IGNORABA QUE ERAN DE LINAJE NOBLE, Y ELLOS NO HABÍAN MENCIONADO EL CASTILLO QUE ACABABAN DE VENDER. PERO JON TENÍA OTRAS PREOCUPACIONES, SOBRE TODO AHORA QUE PODÍA DISPONER DEL COCHE DE SU MADRE. AL CABO DE MEDIA HORA, YA SE HABÍA MARCHADO, Y NO VOLVERÍA HASTA ÚLTIMA HORA DE LA NOCHE. A LA MAÑANA SIGUIENTE, POCO DESPUÉS DEL AMANECER, SABRINA DEJÓ LA CASA EN COMPAÑÍA DE ANTOINE Y ANDRÉ Y NO REGRESÓ HASTA LA NOCHE EN SU AUTOMÓVIL, PROCEDENTE DEL VALLE DE NAPA. AHORA LO USABA CONTINUAMENTE, PUES LAS IDAS Y VENIDAS ENTRE LA MANSIÓN THURSTON Y LOS VIÑEDOS ERAN CONSTANTES. SIN EMBARGO, AÚN HABÍA MUCHO QUE HACER.

—¿CÓMO ES POSIBLE QUE COMETIERAS SEMEJANTE LOCURA? —LE PREGUNTÓ JON AQUELLA NOCHE, CUANDO SE VIERON EN CASA.

LA MIRADA DEL MUCHACHO ERA ACUSADORA. PARECÍA RECRIMINARLE QUE HUBIERA HECHO UNA MALA INVERSIÓN Y QUE PERMANECIESE TANTO TIEMPO FUERA, COMO CUANDO LLEVABA LAS MINAS. PERO ESTO ÚLTIMO NO PODÍA IMPORTARLE YA, PUES, ADEMÁS DE HABER CUMPLIDO VEINTIÚN AÑOS, PERMANECÍA LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO EN LA UNIVERSIDAD, A CASI CINCO MIL KILÓMETROS DE DISTANCIA. Y SABRINA TENÍA DERECHO A DEDICARSE A ALGO QUE LA ILUSIONARA, COMO LA EXPLOTACIÓN DE LOS VIÑEDOS. SIEMPRE HABÍA QUERIDO HACERLO Y, A SUS CUARENTA Y SIETE AÑOS LLENOS DE VIDA, NO TENÍA POR QUÉ ABSTENERSE DE ELLO. NO PENSABA QUEDARSE ENCOGIDA EN UN RINCÓN, EN ESPERA DE LA MUERTE, POR EL MERO HECHO DE HABER LLEGADO A LA MADUREZ. AQUELLO ERA LO MEJOR QUE PODÍA HABERLE SUCEDIDO EN AQUEL MOMENTO, PERO JON VEÍA UNA AMENAZA EN ELLO, Y NO DISIMULABA SU AVERSIÓN POR TODOS AQUELLOS PLANES CADA VEZ QUE SE MENCIONABAN.

—TODO IRÁ BIEN, JON, YA LO VERÁS. VAMOS A PRODUCIR LOS MEJORES VINOS DE ESTADOS UNIDOS —DIJO SABRINA.

ÉL LA MIRÓ ENCOGIÉNDOSE DE HOMBROS.

—BUENO, ¿Y QUÉ? DE TODOS MODOS, SÓLO SEGUIRÉ BEBIENDO WHISKY…

ELLA SOLTÓ UN SUSPIRO DE EXASPERACIÓN. A VECES SU HIJO SE HACÍA INSOPORTABLE.

—AFORTUNADAMENTE NO TODOS PIENSAN COMO TÚ.

JON LA MIRÓ CON UN AIRE DE TOTAL INDIFERENCIA Y DIJO:

—BUENO… HABLANDO DE OTRA COSA, LA SEMANA PRÓXIMA LLEGARÁ A LA CIUDAD UNA AMISTAD MÍA Y VENDRÁ A VERNOS.

SABRINA FRUNCIÓ EL ENTRECEJO.

—PERO VAS A TAHOE, ¿NO?

—SÍ. SÓLO HE PENSADO QUE QUIZÁ TE GUSTARÍA SALUDAR A ESA PERSONA.

ERA LA PRIMERA VEZ QUE JON LE HACÍA A SU MADRE UNA SUGERENCIA DE AQUELLA CLASE, LO QUE LE HIZO SOSPECHAR QUE SE TRATARÍA DE UNA CHICA. LE SONRIÓ TÍMIDAMENTE AL MUCHACHO.

—¿REPRESENTA ALGO ESPECIAL PARA TI?

—SÍ. —PERO, AL SUPONER LO QUE SU MADRE PENSABA, JON MOVIÓ LA CABEZA—. NO, NO SE TRATA DE ESO… SÓLO ES UNA AMISTAD… NO TE PREOCUPES, YA LO VERÁS…

SABRINA CREYÓ VER UNA SOMBRA DE CULPA EN LOS OJOS DE SU HIJO. CLARO QUE PODÍA SER UNA APRENSIÓN SUYA…

—¿CÓMO SE LLAMA? —LE PREGUNTÓ CUANDO JON YA ESTABA SALIENDO DE LA CASA.

—DU PRÉ —RESPONDIÓ, SIN ACLARAR SI SE TRATABA DE UN HOMBRE O UNA MUJER.

SABRINA SE QUEDÓ CON LAS GANAS DE SABERLO, PERO NO SE LO PREGUNTÓ ANTES DE QUE ÉL SE FUERA A TAHOE. FUE UN OLVIDO MUY JUSTIFICABLE TENIENDO EN CUENTA LO OCUPADA QUE ESTABA AQUELLOS DÍAS CON SUS NUEVOS PLANES.