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UNO DE LOS PEORES INCENDIOS DE LA HISTORIA DE LA MINERÍA FUE EL DE LAS MINAS DE HARTE EN AGOSTO DE 1909. LOS DESTROZOS CAUSADOS POR EL FUEGO DURANTE LOS CINCO DÍAS EN QUE AQUEL INFIERNO QUEMÓ CUANTO HALLÓ A SU PASO FUERON INDESCRIPTIBLES. VARIOS HOMBRES FUERON EXTRAÍDOS DEL SINIESTRO MEDIO CARBONIZADOS, Y NO HUBO MANERA DE SALVAR A MUCHOS OTROS. LOS GASES DEL INCENDIO ERAN TAN QUEMANTES QUE LOS EQUIPOS DE SALVAMENTO SE VEÍAN OBLIGADOS A RETROCEDER CADA VEZ QUE INTENTABAN LLEGAR HASTA LOS MINEROS ATRAPADOS. DURANTE AQUELLOS DÍAS, JOHN HARTE HIZO CUANTO PUDO PARA RESCATARLOS. RECIBIÓ GRAVES QUEMADURAS EN LAS MANOS Y LA ESPALDA, PERO CONSIGUIÓ SALVAR A MÁS DE VEINTE PERSONALMENTE. ENTERADA DE LO QUE SUCEDÍA, SABRINA SE PRESENTÓ ALLÍ AL SEGUNDO DÍA. TRABAJÓ AL LADO DE LOS HOMBRES DE HARTE, JUNTO CON LOS EQUIPOS DE SALVAMENTO RECLUTADOS EN OTROS PUEBLOS Y CON TODOS LOS MÉDICOS DE LOS CONTORNOS. TAMBIÉN FUE MUY EFICAZ LA LABOR DE LUNA DE PRIMAVERA, QUIEN SE DEDICÓ A APLICAR UNGÜENTOS Y EMPLASTOS DE HIERBAS A LAS QUEMADURAS. FUERON UNOS INTERMINABLES Y ANGUSTIOSOS DÍAS Y, CUANDO, POR FIN, LAS LLAMAS SE EXTINGUIERON, TODOS ESTABAN AGOTADOS POR CULPA DE LAS HORAS QUE HABÍAN PASADO SIN DORMIR. HABÍAN SIDO EXTRAÍDOS LOS ÚLTIMOS HERIDOS Y YA NO QUEDABA NI UN HOMBRE, VIVO O MUERTO, EN LA MINA SINIESTRADA. MIENTRAS LOS EQUIPOS DE SALVAMENTO EMPEZABAN A MARCHARSE, SABRINA SE SENTÓ EN UN TRONCO MEDIO CARBONIZADO, CON LA CARA TIZNADA DE HOLLÍN Y UNA MANO CON LAS QUEMADURAS QUE SE HABÍA HECHO AL APAGAR LAS LLAMAS DE LA ESPALDA DE UN MINERO, Y MIRÓ A JOHN HARTE CON UNA INTENSA EXPRESIÓN DE CANSANCIO CUANDO ÉL SE LE ACERCÓ. EL HOMBRE TENÍA LOS OJOS TAN ENROJECIDOS QUE APENAS PUDO DISTINGUIRLOS DEL RESTO DE SU SUCIA CARA.
—JAMÁS PODRÉ AGRADECERLE BASTANTE LO QUE HA HECHO POR NOSOTROS —DIJO HARTE.
—USTED HABRÍA HECHO LO MISMO POR MÍ, ¿NO ES ASÍ?
ÉL ASINTIÓ CON LA CABEZA. AMBOS SABÍAN QUE LO HABRÍA HECHO. LA AYUDA DE SABRINA NO HABÍA SIDO SIMPLEMENTE PERSONAL. CENTENARES DE SUS MINEROS COLABORARON EN EL SALVAMENTO SIN LA MENOR PROTESTA. EN LOS MOMENTOS DE PELIGRO, SIEMPRE ESTABAN DISPUESTOS A AYUDAR A SUS HERMANOS.
—SUS HOMBRES SE HAN COMPORTADO DE UN MODO MARAVILLOSO —AÑADIÓ HARTE.
Y DEL MISMO MODO SE HABÍA CONDUCIDO LUNA DE PRIMAVERA. POR INSTINTO, ERA UNA BUENA CONOCEDORA DE LA NATURALEZA HUMANA. HABÍA OBSERVADO LA ACTITUD DE SABRINA MIENTRAS SE MOVÍA DE UN HERIDO A OTRO, Y NO HABÍA ESCAPADO A SU AGUDA PERCEPCIÓN QUE ALGO ESTABA NACIENDO ENTRE LA JOVEN Y JOHN, ALGO QUE NI ELLOS MISMOS COMPRENDÍAN AÚN. PERO LA INDIA HABÍA TENIDO OCASIÓN DE VER EN AMBOS, AL MIRARSE, UNA TERNURA QUE LUNA DE PRIMAVERA SÓLO PUDO ATRIBUIR A LOS PRIMEROS BROTES DEL AMOR, Y TUVO EL PRESENTIMIENTO DE QUE NO TARDARÍAN EN CRECER FEROZMENTE. PERO NO ERA EN LUNA DE PRIMAVERA EN QUIEN PENSABA JOHN EN AQUEL MOMENTO. MIRANDO A SABRINA CON EXPRESIÓN PREOCUPADA, LE DIJO:
—AHORA VÁYASE A SU CASA A DESCANSAR, PEQUEÑA. MÁS TARDE, IRÉ A VERLA. QUIERO ASEGURARME DE QUE SE HA HECHO TODO LO NECESARIO.
LA JOVEN LE SONRIÓ CON LOS OJOS CASI CERRADOS POR EL CANSANCIO. AQUEL HOMBRE PARECÍA INAGOTABLE. HACÍA CINCO DÍAS QUE NO SE HABÍA TOMADO NI UN MOMENTO DE DESCANSO. SABRINA HABÍA IDO UNA VEZ A CASA PARA BAÑARSE Y CAMBIARSE LAS ROPAS ENSUCIADAS POR LAS CENIZAS, EL HOLLÍN Y EL HUMO DEL INCENDIO. AÚN AHORA SE SENTÍA EMBEBIDA DE OLOR A QUEMADO. LO NOTABA EN SUS ROPAS, EN LA PIEL Y EN EL PELO, POR LO QUE ANSIABA VOLVER A BAÑARSE CUANTO ANTES Y, MÁS AÚN, PODER ENCONTRARSE DE NUEVO ENTRE LAS LIMPIAS SÁBANAS DE SU CAMA. APENAS CONSEGUÍA MANTENERSE DESPIERTA MIENTRAS REGRESABA A CASA A LOMOS DE SU CABALLO RUANO. SIN EMBARGO, NO CESÓ DE PENSAR EN HARTE DURANTE TODO EL CAMINO. ERA UN HOMBRE EXTRAORDINARIO. EN AQUEL MOMENTO, TENÍA CUARENTA Y NUEVE AÑOS, Y ERA TAMBIÉN UNO DE LOS HOMBRES MÁS APUESTOS QUE HABÍA VISTO SABRINA. CUANDO, AQUELLA TARDE, SE DIRIGIÓ HACIA SU SOLITARIA CAMA CASI ARRASTRÁNDOSE, SINTIÓ UNA INEXPLICABLE ENVIDIA DE LUNA DE PRIMAVERA. AÚN ESTABA SOÑANDO CON ÉL AL ANOCHECER, CUANDO HANNAH LLAMÓ FUERTEMENTE A LA PUERTA DE SU HABITACIÓN. SABRINA SE INCORPORÓ EN LA CAMA CON LA CARA CASI OCULTA POR EL DESGREÑADO PELO Y PARPADEÓ AL MIRAR A LA VIEJA AMA DE LLAVES.
—¿OTRA VEZ EL FUEGO? —PREGUNTÓ INFLUIDA POR SUS RECIENTES SUEÑOS, PROTAGONIZADOS POR EL FUEGO, JOHN HARTE, LUNA DE PRIMAVERA Y LOS HOMBRES MUERTOS Y HERIDOS; PERO HANNAH MENEÓ LA CABEZA. LA POBRE MUJER TAMBIÉN PARECÍA CANSADA. HABÍA TENIDO QUE COCINAR PARA LOS HOMBRES DURANTE VARIOS DÍAS SEGUIDOS Y APENAS HABÍA DORMIDO.
—JOHN HARTE ESTÁ ABAJO. DICE QUE HA VENIDO A VER CÓMO ESTÁ TU MANO. LE HE DICHO QUE ESTABAS DURMIENDO, Y ME HA PEDIDO QUE VINIERA A DARTE UNA MIRADA. —OBSERVÓ LA MANO DE LA MUCHACHA Y LE PARECIÓ QUE LA PARTE DAÑADA TENÍA BUEN ASPECTO. LE PARECIÓ UNA TONTERÍA EL HECHO DE QUE AQUEL HOMBRE SE PREOCUPARA TANTO POR UNA QUEMADURA TAN PEQUEÑA. LA QUE ELLA SE HABÍA HECHO EN LA COCINA ERA MUCHO MÁS SERIA. Y, DE PRONTO, JOHN HARTE LE INFUNDIÓ SOSPECHAS. NUNCA LE HABÍA TENIDO EN MUY BUEN CONCEPTO. HACÍA AÑOS QUE VIVÍA CON UNA MUCHACHA INDIA. Y NO EMPEZARÍA AHORA A GALANTEAR A SABRINA… NO, PROBABLEMENTE SE TRATABA DE OTRO DE SUS TRUCOS PARA INSISTIR EN QUE LA MUCHACHA LE VENDIERA LAS MINAS—. ¿QUIERES QUE LE DIGA QUE ESTÁS BIEN Y QUE NO SE PREOCUPE?
SABRINA NEGÓ CON LA CABEZA, SALTÓ DE LA CAMA Y, DESPUÉS DE PONERSE EN UN INSTANTE LA BATA QUE TENÍA ENCIMA DE UNA SILLA, BAJÓ LA ESCALERA CON INCREÍBLE LIGEREZA Y SE DIRIGIÓ A LA SALA PRINCIPAL, DONDE LA ESPERABA HARTE. PARECÍA TOTALMENTE AGOTADO, PERO SU ROSTRO SE ILUMINÓ AL VERLA LLEGAR.
—¿SE ENCUENTRA BIEN, SABRINA?
—MUY BIEN. ¿QUIERE BEBER ALGO?
HARTE IBA A RESPONDER QUE NO, PERO CAMBIÓ DE PARECER.
—QUIZÁ NO ME IRÍA MAL TOMAR UN TRAGO DE ALGO FUERTE PARA REANIMARME EL ESPINAZO.
SU MODO DE HABLAR HIZO SONREÍR A SABRINA, QUE LE LLENÓ UN VASO DE WHISKY Y SE LO OFRECIÓ.
—EN VEZ DE IR POR AHÍ INTENTANDO «REANIMARSE EL ESPINAZO», DEBIERA USTED DORMIR.
—TENGO DEMASIADO QUE HACER. —LA MISMA CANCIÓN DE SIEMPRE; AMBOS LA CONOCÍAN MUY BIEN.
—PEOR SERÁ QUE SE CAIGA DORMIDO DE UN MOMENTO A OTRO EN CUALQUIER RINCÓN.
—TENGO LA SENSACIÓN DE QUE ESTÁ USTED EMPEZANDO A REGAÑARME —LE CONTESTÓ HARTE.
—AY, PUES SÍ, LO ESTOY HACIENDO… —SABRINA RIÓ BRUSCAMENTE. DE SÚBITO, PENSÓ EN LOS HOMBRES QUE HABÍAN MUERTO. ERA EL MAYOR DESASTRE MINERO QUE HUBIERA VISTO JAMÁS, PERO HABÍAN TENIDO LA SUERTE DE SALVAR UN BUEN NÚMERO DE OBREROS—. HABRÍA DESEADO SALVAR MÁS, JOHN —DIJO LEVANTANDO LA MIRADA HACIA ÉL, PERO HARTE MENEÓ LA CABEZA.
—FUE IMPOSIBLE, SABRINA. LO INTENTAMOS… TODOS… —PERO LAS CONDICIONES EN QUE HABÍA TENIDO QUE LLEVARSE A CABO EL SALVAMENTO HABÍAN SIDO INSOPORTABLES PARA CUALQUIER SER HUMANO Y, ADEMÁS, LOS GASES Y EL HUMO ACUMULADO EN LAS GALERÍAS PROVOCÓ RÁPIDAMENTE LA MUERTE A LOS QUE NO PUDIERON SER EXTRAÍDOS A TIEMPO, POR NO HABLAR DE LAS EXPLOSIONES—. DEBE USTED PENSAR EN QUE HEMOS TENIDO LA SUERTE DE NO PERDER A MÁS HOMBRES. DOY GRACIAS AL CIELO POR ELLO.
SABRINA SENTÍA VERDADERA PENA POR HARTE. BUSCANDO EL MODO DE ANIMARLE, SE LE OCURRIÓ DE PRONTO UNA PEQUEÑA TRAVESURA. Y LE DIJO:
—VAMOS, JOHN, YA HA TENIDO USTED SU TANDA DE PROBLEMAS POR AHORA. ¿POR QUÉ NO ME VENDE SU MINA? —ERA EXACTAMENTE LO QUE ÉL LE HABRÍA DICHO UN AÑO ANTES EN UNA SITUACIÓN SEMEJANTE.
—TENGO UNA IDEA MEJOR —RESPONDIÓ ÉL CON UNA EXTRAÑA SONRISA—. ¿POR QUÉ NO SE CASA USTED CONMIGO?
SE LE DETUVO EL CORAZÓN AL VER CÓMO LO MIRABA SABRINA. BROMEABA, NO PODÍA SER OTRA COSA… PERO AQUELLAS PALABRAS TENÍAN UN SIGNIFICADO… ANTES DE QUE LA MUCHACHA PUDIERA RESPONDER, ÉL LA BESÓ SUAVEMENTE EN LOS LABIOS. ERA EL PRIMER BESO QUE RECIBÍA DE UN HOMBRE Y, CUANDO ÉL LA ESTRECHÓ ENTRE LOS BRAZOS, SABRINA SINTIÓ DERRETIRSE TODO SU CUERPO. CUANDO HARTE LA SOLTÓ, TUVO LA SENSACIÓN DE QUE HABÍA TRANSCURRIDO TODA UNA VIDA. MIRÓ A JOHN PASMADA; Y, ANTES DE QUE HUBIERA PODIDO REACCIONAR, ÉL VOLVIÓ A BESARLA. ENTONCES ELLA LE EMPUJÓ SUAVEMENTE Y, TRAS RECUPERAR EL ALIENTO, LE PREGUNTÓ:
—¿NO LO HABRÁN AFECTADO LOS GASES DEL INCENDIO?
—ES POSIBLE. —JOHN RIÓ Y VOLVIÓ A BESARLA. ESTA VEZ, SU ABRAZO CASI LA LEVANTÓ EN VILO, Y LA BATA DE LA MUCHACHA, AL LEVANTARSE, MOSTRÓ LOS BONITOS TOBILLOS Y LOS GRACIOSOS PIES DE SABRINA.
—¿QUÉ HACE USTED, HARTE?
¿SE HABRÍA VUELTO LOCO? SIN TENER EN CUENTA A SU AMANTE INDIA, ACABABA DE PEDIRLE QUE SE CASARA CON ÉL. Y AQUELLAS DEMOSTRACIONES DE AFECTO… SABRINA SÓLO PODÍA PENSAR QUE ÉL ESTABA BROMEANDO; PERO, AL MIRARLE A LOS OJOS, VIO QUE HABÍA HABLADO EN SERIO. ENTONCES, LA MUCHACHA, COMO DE COSTUMBRE, LE HABLÓ SIN RODEOS:
—¿Y LUNA DE PRIMAVERA, QUÉ?
HARTE PARECIÓ VACILAR BREVEMENTE, PERO SUS OJOS NO SE APARTARON DE LOS DE SABRINA. HACÍA DÍAS QUE PENSABA EN ELLO. LUNA DE PRIMAVERA CONOCÍA MUY BIEN AL HOMBRE CON QUIEN VIVÍA.
—SIENTO QUE HAYA TENIDO USTED QUE MENCIONÁRMELA. HABRÍA PREFERIDO NO TENER QUE HABLAR CON USTED DE ESTA CUESTIÓN. PERO TIENE DERECHO A SABER LA VERDAD. ESTA PRIMAVERA, CUANDO, DESPUÉS DE NUESTRO ENCUENTRO EN SAN FRANCISCO, EMPECÉ A VISITARLA, PEDÍ A LUNA DE PRIMAVERA QUE SE TRASLADARA A OTRO APOSENTO. AHORA, VIVE SOLA EN UNA CABAÑA CERCA DE LAS MINAS, Y VOLVERÁ CON LOS SUYOS, EN DAKOTA DEL SUR, A ÚLTIMOS DE ESTE MES. IBA A ESPERAR QUE SE MARCHARA PARA PEDIRLA A USTED EN MATRIMONIO… PERO, DESPUÉS DE COMPARTIR CON USTED ESOS CINCO TRÁGICOS DÍAS, NO PUDE AGUANTARME MÁS… SÓLO DESEABA TOMARLA ENTRE MIS BRAZOS Y APARTARLA DE TANTOS PELIGROS. Y ESTA NOCHE… BUENO, NO PUEDO SEGUIR VIVIENDO SIN USTED. —SE LE HUMEDECIERON LOS OJOS, Y SABRINA SE PREGUNTÓ SI SE DEBERÍA A LOS EFECTOS DEL HUMO—. ME HABÍA PROPUESTO NO VOLVERME A CASAR NUNCA. —LA MIRÓ Y, POR UN MOMENTO, SE INTERPUSO ENTRE ELLOS EL RECUERDO DE LA ESPOSA Y DE LOS HIJOS PERDIDOS; PERO, SUPERADA AQUELLA LEJANA REMEMBRANZA, SIGUIÓ HABLANDO CON VOZ SUAVE—. AQUELLO SUCEDIÓ HACE VEINTITRÉS AÑOS, SABRINA… Y CREO QUE TENGO DERECHO A VOLVER A ABRIR MI CORAZÓN. —ERA EXACTAMENTE LO QUE JEREMIAH DESCUBRIÓ, TAMBIÉN VEINTITRÉS AÑOS ATRÁS, CUANDO CONOCIÓ A CAMILLE Y ABANDONÓ A MARY ELLEN BROWNE. CON TODO, SABRINA AÚN NO HABÍA CONTESTADO A JOHN—. Y EN CUANTO A LUNA DE PRIMAVERA, NO DEBE USTED PREOCUPARSE. ES MUY COMPRENSIVA Y SE HA HECHO PERFECTO CARGO DE LA SITUACIÓN.
PRECISAMENTE AQUELLA TARDE, ANTES DE IR A VER A SABRINA, HABÍA TENIDO UNA TRISTE Y HONESTA CONVERSACIÓN CON ELLA. AMBOS LLORARON AL EVOCAR LOS BUENOS MOMENTOS QUE HABÍAN PASADO JUNTOS, PERO HARTE SABÍA QUE LO QUE SENTÍA POR SABRINA ERA UN AMOR VERDADERO, Y LUNA DE PRIMAVERA TENÍA TAMBIÉN PLENA CONCIENCIA DE ELLO. QUERÍA DEMASIADO A JOHN PARA NO DESEAR LO MEJOR PARA ÉL Y PARA LUCHAR CONTRA EL DESTINO.
—¿Y POR QUÉ QUIERE CASARSE CONMIGO? —SABRINA AÚN NO HABÍA SALIDO DE SU ASOMBRO. DE SÚBITO EL PENSAMIENTO DE SUS MINAS LE CRUZÓ POR LA MENTE… PRECISAMENTE AHORA… CUANDO LA MINA DE HARTE HABÍA QUEDADO MEDIO DESTRUIDA… PERO APARTÓ LA IDEA.
—NO SÉ QUÉ DECIR… ¿CÓMO ES POSIBLE QUE YO…? PRECISAMENTE YO… ¿Y SI…?
JOHN IMAGINÓ TODAS LAS PREGUNTAS QUE BULLÍAN EN AQUEL MOMENTO EN LA CABEZA DE LA MUCHACHA Y, SUAVEMENTE, LA ATRAJO HACIA ÉL.
—PODRÍA ENCARGARME DE LA DIRECCIÓN DE SUS MINAS, O PODRÍA SEGUIR LLEVÁNDOLAS USTED MISMA, SI ÉSE FUERA SU DESEO. NO QUIERO INTERPONERME EN SU CAMINO, NI DESEO QUITARLE NADA. LAS MINAS THURSTON SERÁN SUYAS TODA LA VIDA, TAL COMO USTED ME LO HA DICHO MÁS DE UNA VEZ. JAMÁS VOLVERÉ A HACER NINGÚN INTENTO DE CAMBIAR TAL SITUACIÓN. LO QUE QUIERO ES ALGO MÁS IMPORTANTE QUE SUS MINAS, SABRINA. —BAJÓ LA MIRADA HACIA ELLA Y VOLVIÓ A ABRAZARLA. AMBOS OLÍAN AÚN A HUMO, PERO A NINGUNO DE LOS DOS LES IMPORTÓ AQUEL DETALLE—. ES A TI A QUIEN QUIERO, AMOR MÍO… QUIZÁ SOY DEMASIADO VIEJO PARA TI, Y SÉ QUE MERECES ALGO MEJOR. SÓLO PUEDO DECIRTE QUE TODO LO QUE TENGO ES TUYO: MIS TIERRAS, MIS MINAS, MI ALMA, MI CORAZÓN…, MI VIDA…
LA MIRÓ CON LÁGRIMAS EN LOS OJOS… Y ENTONCES FUE ELLA LA QUE BESÓ A JOHN. SUS LABIOS SABÍAN A HUMO, PERO ¿QUÉ PODÍA IMPORTARLE? ENTONCES, SE ECHÓ A REÍR Y DIJO:
—SIEMPRE TE TUVE POR MI ENEMIGO… Y AHORA… YA VES.
JOHN LE DEVOLVIÓ EL BESO Y LA ESTRECHÓ DE NUEVO ENTRE LOS BRAZOS…, EN EL PRECISO INSTANTE EN QUE HANNAH ENTRABA EN LA HABITACIÓN LLEVANDO EL TÉ. DIRIGIÓ UNA FURIOSA MIRADA A JOHN Y A SABRINA, Y LES DIJO:
—LES AGRADECERÉ QUE, EN ESTA CASA, SE COMPORTEN COMO ES DEBIDO. NO ME IMPORTA QUE LLEVES TÚ SOLA UNA MINA —AÑADIÓ MENEANDO UN DEDO HACIA SABRINA— Y QUE MANDES A QUINIENTOS HOMBRES. AQUÍ, TENDRÁS QUE CONDUCIRTE COMO UNA SEÑORITA, Y CON DIGNIDAD.
—MUY BIEN, SEÑORA. ¿DEBERÉ SEGUIR ESAS NORMAS INCLUSO DESPUÉS DE CASADA? —SABRINA MIRÓ ANGELICALMENTE A LA VIEJA AMA, PERO HANNAH NO DIO EL BRAZO A TORCER.
—CUANDO ESTÉS CASADA PODRÁS HACER CON TU MARIDO CUANTO TE VENGA EN GANA, PERO ENTRETANTO… —DE PRONTO SE DETUVO Y LOS MIRÓ SORPRENDIDA—. ¿CÓMO?
JOHN ASINTIÓ CON LA CABEZA CON EXPRESIÓN DE FELICIDAD, LO QUE HIZO DAR A LA VIEJA UN LARGO, FUERTE Y AGUDO CHILLIDO. SABRINA LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y ÉL LAS ABRAZÓ A LAS DOS. Y ENTONCES, HANNAH RETROCEDIÓ DE GOLPE Y, ECHANDO FUEGO POR LOS OJOS, LE DIJO AL FELIZ ENAMORADO:
—OIGA, UN MOMENTO… —SE PUSO EN JARRAS Y LO MIRÓ CON FIJEZA—. Y LA CHICA INDIA, ¿QUÉ?
JOHN SE SONROJÓ Y RESPONDIÓ:
—ME ENCANTA VER TANTA DECENCIA A MI ALREDEDOR.
—DÉJESE DE PAMPLINAS. SI SE HA CREÍDO QUE SEGUIRÁ TAN AMIGO DE ELLA DESPUÉS DE HABERSE CASADO CON MI NIÑA, ANDA MUY EQUIVOCADO.
SABRINA, EMOCIONADA AL SENTIRSE LLAMAR DE AQUELLA MANERA, CONTESTÓ POR JOHN:
—SE MARCHA A DAKOTA DEL SUR LA SEMANA QUE VIENE.
—NO TAN PRONTO COMO YO HABRÍA QUERIDO. PARA MÍ, DIEZ AÑOS DEMASIADO TARDE. —Y DE NUEVO CON LAS MANOS EN LAS CADERAS, LES SONRIÓ A LOS DOS—. NUNCA CREÍ QUE PUDIERA VER ESTE DÍA, PERDÍ LA ESPERANZA CUANDO VI QUE TE EMPEÑABAS EN LLEVAR TÚ MISMA ESA MALDITA MINA.
—AHORA, LLEVARÁ INCLUSO LA MÍA —DIJO JOHN SONRIENDO.
HANNAH LANZÓ UN CHILLIDO.
—¡NO HARÁ SEMEJANTE COSA! SE QUEDARÁ EN CASA CONMIGO PARA CRIAR A VUESTROS HIJOS, JOHN HARTE. ¡NO QUIERO OÍR HABLAR MÁS DE MINAS A ESA CHICA!
—¿QUÉ DICES A ESO? —LE SUSURRÓ ÉL A SU FUTURA ESPOSA. ÉSTA LE CONTESTÓ EN EL MISMO TONO.
—VEREMOS. QUIZÁ SEA MEJOR QUE LAS LLEVES TÚ; LAS TUYAS Y LAS MÍAS. —ESAS PALABRAS SUPONÍAN UN INCREÍBLE CAMBIO DE ACTITUD POR PARTE DE SABRINA. NI ELLA MISMA CREÍA LO QUE ACABABA DE DECIR—. DISPONDRÍA DE MÁS TIEMPO PARA CUIDAR LOS VIÑEDOS… —PERO, EN REALIDAD, LA IDEA DE HANNAH ERA LA QUE MÁS LE GUSTABA… QUEDARSE EN CASA PARA CRIAR A SUS HIJOS… ¡QUÉ PENSAMIENTO MÁS INTRIGANTE! JOHN LEYÓ EN LOS OJOS DE SABRINA LO QUE ESTABA PENSANDO Y SE INCLINÓ PARA BESARLA.
—TODO A SU TIEMPO, AMOR MÍO… A SU DEBIDO TIEMPO.