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DANIELLE STEEL, LA MANSIÓN, CAPITULO 12.

12 CUANDO, EL 2 DE DICIEMBRE, JEREMIAH SALIÓ PARA ATLANTA, LA CONSTRUCCIÓN DE LA CASA DE NOB HILL ESTABA TAN ADELANTADA QUE NI ÉL MISMO PODÍA CREERLO. VOLVERÍA A SAN FRANCISCO HACIA EL QUINCE DE ENERO, Y NO TENÍA LA MENOR DUDA DE QUE LA CASA ESTARÍA TERMINADA POR ENTONCES. YA HABÍAN PUESTO UNA PEQUEÑA PLACA DE LATÓN EN LA PARED EXTERIOR DE LA CASA EN LA QUE, CON LETRAS CUIDADOSAMENTE CINCELADAS, SE LEÍA:
MANSIÓN THURSTON.
LA CASA DE LA QUE CAMILLE NO SABÍA CASI NADA. JEREMIAH HABÍA MANTENIDO TODAS SUS CARACTERÍSTICAS EN SECRETO, PERO ESTABA SEGURO DE QUE LE GUSTARÍA. LAS TORRETAS YA ESTABAN EN SU LUGAR. SE HABÍAN PLANTADO LOS ÁRBOLES Y LOS JARDINES. LA EXQUISITA MADERA PARA LOS ARTESONADOS Y LOS PANELES DE LAS PAREDES YA ESTABA PREPARADA. LAS ARAÑAS DE FINO CRISTAL SÓLO AGUARDABAN A SER COLGADAS, Y LOS SUELOS DE MÁRMOL, QUE YA ESTABAN SIENDO COLOCADOS, SERÍAN DE UN PRECIOSO MÁRMOL ENVIADO ESPECIALMENTE DESDE COLORADO. HABRÍA EN ELLA INSTALACIONES Y COMODIDADES MODERNAS POCO CORRIENTES,

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CUANDO, EL 2 DE DICIEMBRE, JEREMIAH SALIÓ PARA ATLANTA, LA CONSTRUCCIÓN DE LA CASA DE NOB HILL ESTABA TAN ADELANTADA QUE NI ÉL MISMO PODÍA CREERLO. VOLVERÍA A SAN FRANCISCO HACIA EL QUINCE DE ENERO, Y NO TENÍA LA MENOR DUDA DE QUE LA CASA ESTARÍA TERMINADA POR ENTONCES. YA HABÍAN PUESTO UNA PEQUEÑA PLACA DE LATÓN EN LA PARED EXTERIOR DE LA CASA EN LA QUE, CON LETRAS CUIDADOSAMENTE CINCELADAS, SE LEÍA:
MANSIÓN

THURSTON.
LA CASA DE LA QUE CAMILLE NO SABÍA CASI NADA. JEREMIAH HABÍA MANTENIDO TODAS SUS CARACTERÍSTICAS EN SECRETO, PERO ESTABA SEGURO DE QUE LE GUSTARÍA. LAS TORRETAS YA ESTABAN EN SU LUGAR. SE HABÍAN PLANTADO LOS ÁRBOLES Y LOS JARDINES. LA EXQUISITA MADERA PARA LOS ARTESONADOS Y LOS PANELES DE LAS PAREDES YA ESTABA PREPARADA. LAS ARAÑAS DE FINO CRISTAL SÓLO AGUARDABAN A SER COLGADAS, Y LOS SUELOS DE MÁRMOL, QUE YA ESTABAN SIENDO COLOCADOS, SERÍAN DE UN PRECIOSO MÁRMOL ENVIADO ESPECIALMENTE DESDE COLORADO. HABRÍA EN ELLA INSTALACIONES Y COMODIDADES MODERNAS POCO CORRIENTES, Y TANTO LAS MADERAS COMO LOS CRISTALES Y LOS TEJIDOS ERAN DE LA MEJOR CALIDAD QUE HABÍA PODIDO ENCONTRARSE. LA CASA ERA CASI UN MUSEO ANTES DE QUE NADIE LA HUBIERA HABITADO. SU ASPECTO HIZO SONREÍR DE SATISFACCIÓN A JEREMIAH CUANDO LE DIO LA ÚLTIMA MIRADA ANTES DE TOMAR EL TREN PARA ATLANTA. Y SU SONRISA SE TROCÓ EN FRANCA RISA AL PENSAR QUE SE NECESITARÍAN MUCHOS HIJOS PARA LLENARLA.

ESTA VEZ, EL VIAJE A ATLANTA SE LE HIZO INTERMINABLE. ERAN TANTAS LAS GANAS QUE TENÍA DE LLEGAR… LLEVABA CONSIGO EL MÁS HERMOSO COLLAR DE PERLAS DE
TIFFANY’S
, DE NUEVA YORK, ADEMÁS DE UNOS PENDIENTES DE PERLAS Y DIAMANTES QUE HACÍAN JUEGO CON ÉL Y DE UNA BELLA Y VALIOSA PULSERA. NO HABÍA OLVIDADO COMPRAR UN BONITO ALFILER DE CORBATA CON UN RUBÍ CON DESTINO AL SEÑOR BEAUCHAMP Y UN ESPECTACULAR ANILLO CON UN ZAFIRO PARA REGALARLO A CAMILLE CUANDO LLEGARAN A NUEVA YORK PARA SU LUNA DE MIEL. TAMBIÉN HABÍA ESCRITO A AMELIA, EXPRESÁNDOLE SU DESEO DE PODER VERLA PRONTO Y DE PRESENTARLE A CAMILLE CUANDO SE HALLARAN EN AQUELLA CIUDAD. POR FIN, AMELIA HABÍA EMPEZADO A ESCRIBIRLE Y JEREMIAH ENCONTRABA AGRADABLE LA CORRESPONDENCIA CON ELLA, CASI TAN AGRADABLE COMO EL VIAJE EN TREN QUE HABÍAN COMPARTIDO. AL FIN Y AL CABO, HABÍA SEGUIDO EL CONSEJO DE AMELIA, Y ESTABA TAN ORGULLOSO DE SU FUTURA ESPOSA, QUE APENAS PODÍA ESPERAR EL MOMENTO DE PRESENTARLA A CUANTOS CONOCÍA.

SIGUIÓ PENSANDO EN AMELIA Y EN EL VIAJE QUE HABÍAN HECHO JUNTOS HACIA EL SUR. HACÍA CASI UN AÑO QUE NO LA HABÍA VISTO, PERO AÚN RECORDABA SU ASOMBROSA Y ELEGANTE BELLEZA. SÍ, SE PARECÍA VAGAMENTE A CAMILLE, PERO SU PROMETIDA ERA LA QUE OCUPABA EL PRIMER LUGAR EN SU MENTE. NO HABÍA OLVIDADO SUS GRACIOSOS BRAZOS, SU ENCANTADORA CARITA, SUS LARGOS DEDOS, SUS DELICADOS TOBILLOS, SU BRILLANTE PELO… ESPERABA CON ANSIA EL MOMENTO DE VOLVER A ABRAZARLA, DE BESARLE LOS LABIOS Y DE ESCUCHAR SU CANTARINA RISA.

ESTA VEZ, CAMILLE LE ESTABA ESPERANDO EN LA ESTACIÓN DE ATLANTA, QUEJOSA DE LAS CUATRO HORAS DE RETRASO QUE LLEVABA EL TREN; PERO DEMOSTRÓ QUE SU ÁNIMO NO HABÍA DECAÍDO CON LA ESPERA DE LANZARSE EN LOS BRAZOS DE JEREMIAH PROFIRIENDO UN CHILLIDO DE ALEGRÍA Y ESTALLANDO EN UNA CASCADA DE RISAS. VESTÍA UNA CAPA DE TERCIOPELO DE COLOR VERDE OSCURO FORRADA DE ARMIÑO CON UNA CAPUCHA Y UN MANGUITO QUE HACÍAN JUEGO CON ELLA. Y EL VESTIDO QUE LLEVABA DEBAJO, TAMBIÉN DE TAFETÁN VERDE, FORMABA PARTE DE SU AJUAR DE NOVIA, PERO NO HABÍA PODIDO RESISTIR LA TENTACIÓN DE PONÉRSELO PARA IR A RECIBIRLE. MIENTRAS, EN EL COCHE DE LOS BEAUCHAMP, SE DIRIGÍAN HACIA LA CASA DE CAMILLE, JEREMIAH TUVO QUE HACER GRANDES ESFUERZOS PARA NO ESTRUJARLA DOLOROSAMENTE ENTRE LOS BRAZOS. AL LLEGAR, SALUDÓ A TODA LA FAMILIA Y, DESPUÉS DE TOMAR UNA COPA DE CHAMPÁN CON ELLOS, FUE A INSTALARSE EL HOTEL, DONDE RESIDIRÍA DURANTE LAS DOS SEMANAS QUE FALTABAN PARA LA BODA.

AQUELLAS DOS SEMANAS SERÍAN UNA INCESANTE SERIE DE FIESTAS: BAILES, CENAS, ALMUERZOS… EL DÍA ANTERIOR AL DE LA BODA, LOS BEAUCHAMP OFRECIERON UNA CENA ESPECIAL PARA LA FAMILIA Y LAS AMIGAS MÁS ÍNTIMAS DE CAMILLE. FUE UNA ESPECIE DE DESPEDIDA ANTES DE SU PARTIDA DE ATLANTA. HUBO LACRIMOSAS FELICITACIONES Y EMOCIONADOS ADIOSES. AQUELLOS DÍAS, CAMILLE EVOLUCIONÓ POR LAS SALAS DE BAILE HASTA LA MADRUGADA ENLAZADA POR LOS BRAZOS DE JEREMIAH, SIEMPRE INCANSABLE, SIEMPRE ILUSIONADA Y DISPUESTA A VOLVER A EMPEZAR A LA MAÑANA SIGUIENTE.

UN DÍA, JEREMIAH LE DIJO RIENDO A SU FUTURO SUEGRO:

—EMPIEZA A PREOCUPARME EL HECHO DE PODER SEGUIR EL MISMO RITMO DE VIDA DE CAMILLE. ME HABÍA OLVIDADO DE LO QUE SIGNIFICA SER JOVEN.

—ESE RITMO LO REJUVENECERÁ, THURSTON.

—ASÍ LO ESPERO.

SIN EMBARGO, JEREMIAH NO ESTABA PREOCUPADO DE VERDAD. NUNCA HABÍA SIDO TAN FELIZ COMO ENTONCES, Y SÓLO ESPERABA ANSIOSAMENTE EL MOMENTO DE PARTIR CON CAMILLE HACIA NUEVA YORK Y DIRIGIRSE LUEGO A SAN FRANCISCO, DONDE SU ESPOSA TOMARÍA POSESIÓN DE LA MANSIÓN QUE HABÍA CONSTRUIDO PARA ELLA. TENÍA QUE SUPONER QUE TODO ANDABA BIEN DURANTE SU AUSENCIA. PODRÍA QUEDAR ALGÚN DETALLE FINAL POR COMPLETAR, PERO EL ASPECTO GENERAL DE LA MANSIÓN SERÍA ESPECTACULAR. A SU LLEGADA, LE HABÍA HABLADO DE ELLA A ORVILLE, Y EL PADRE DE CAMILLE SE MOSTRÓ MUY COMPLACIDO DE LO QUE JEREMIAH HABÍA HECHO POR ELLA. ERA UN VERDADERO TRIBUTO A SU HIJA, QUIEN YA ESTABA DISFRUTANDO CON LOS VALIOSOS REGALOS DE SU PROMETIDO, PLACER DEL QUE NO DEJABA DE PARTICIPAR LA SEÑORA BEAUCHAMP. «ES TODO UN CABALLERO, Y TAN AMABLE…», REPETÍA LA MUJER. CON SU PRUDENCIA Y COMEDIMIENTO, CADA VEZ DABA UNA MÁS CLARA IMPRESIÓN DE SER UNA RELIQUIA DEL VIEJO SUR, ACTITUD QUE CONTRASTABA CON LA DESPREOCUPACIÓN DE CAMILLE, QUE PROCLAMABA SIN LA MENOR DISCRECIÓN LO MUCHO QUE LE GUSTABAN LOS EXTRAORDINARIOS REGALOS DE JEREMIAH. LOS ENSEÑABA A TODAS SUS AMIGAS, SIN OLVIDARSE DE REPETIR «DOCE QUILATES» AL EXHIBIR EL ANILLO CON EL DIAMANTE. TAMBIÉN MOSTRABA A TODO EL MUNDO EL COLLAR ORIENTAL QUE, CON SUS PERLAS DE HASTA VEINTIOCHO MILÍMETROS DE DIÁMETRO, ERA UNA JOYA EXCEPCIONAL.

—ESTOY SEGURA DE QUE LE COSTARON UNA FORTUNA —AÑADIÓ CIERTA VEZ, LO QUE LE VALIÓ LA INMEDIATA REPRENSIÓN DE SU MADRE, PERO A SU PADRE LE DIVIRTIÓ LA OBSERVACIÓN DE LA MUCHACHA, Y JEREMIAH GUARDÓ SILENCIO. EMPEZABA A ACOSTUMBRARSE A LA MANERA DE SER DE BEAUCHAMP, Y SABÍA QUE CAMILLE, EN EL FONDO, ERA DIFERENTE A SU PADRE.

LA BODA TUVO LUGAR LA VÍSPERA DE NAVIDAD, A LAS SEIS EN PUNTO DE LA TARDE, EN LA CATEDRAL DE SAN LUCAS, SITUADA EN LA ESQUINA DE LAS CALLES NORTH PRYOR Y HOUSTON. LOS CASÓ UN PRIMO DEL OBISPO, EL REVERENDO CHARLES BECKWITH, EN PRESENCIA DE VARIOS CENTENARES DE AMIGOS QUE LUEGO ASISTIRÍAN TAMBIÉN A LA RECEPCIÓN QUE SE DARÍA EN EL HOTEL DONDE SE HOSPEDABA JEREMIAH. NO LE FUE DIFÍCIL A LA PAREJA ESCOGER EL MOMENTO OPORTUNO PARA HUIR HACIA LA SUITE DONDE HABÍA SIDO ENVIADO YA EL EQUIPAJE DE CAMILLE. PASARÍAN LA NOCHE ALLÍ Y, AL DÍA SIGUIENTE, ALMORZARÍAN CON LOS PADRES DE ELLA ANTES DE TOMAR EL TREN QUE LES LLEVARÍA A NUEVA YORK, AL ATARDECER. CAMILLE Y JEREMIAH LLEGARON MÁS QUE CANSADOS A SU DORMITORIO. PARA ELLOS, HABÍA SIDO UN DÍA AGOTADOR, COMO LO HABÍAN SIDO LAS DOS SEMANAS ANTERIORES, LLENAS DE FIESTAS Y EMOCIONES DE TODAS CLASES, HASTA EL PUNTO DE QUE, HALLÁNDOSE JEREMIAH SENTADO A LA MESA EL DÍA DE NAVIDAD CON LA FAMILIA DE CAMILLE, TUVO LA SENSACIÓN DE QUE NO HABÍA HABIDO TANTAS CELEBRACIONES EN TODA SU VIDA. Y AHORA, AL CONTEMPLAR A SU ENCANTADORA ESPOSA, QUE SE HABÍA DEJADO CAER EN EL SOFÁ DE TERCIOPELO ROSADO DE LA HABITACIÓN, ENVUELTA TODAVÍA EN SU MAGNÍFICO TRAJE DE BODA DE ENCAJE DE COLOR MARFIL, SE PERCATÓ, UNA VEZ MÁS, DE LO MUCHO QUE CAMILLE SIGNIFICABA PARA ÉL. HABÍA TARDADO CASI MEDIA VIDA EN ENCONTRARLA, Y DABA POR BIEN EMPLEADAS TODAS LAS CONTRARIEDADES ANTERIORES, TODOS LOS DISGUSTOS, TODOS LOS AÑOS DE SOLEDAD… INCLUSO EL DOLOR QUE HABÍA CAUSADO A MARY ELLEN. POR NADA DE ESTE MUNDO HABRÍA DEJADO DE CASARSE CON CAMILLE. LA ADORABA EN TODOS LOS ASPECTOS, YA SABÍA QUE, GRACIAS A SU INTELIGENCIA, SU PASIÓN, SU BUEN HUMOR Y SU PICARDÍA, SERÍA LA ESPOSA PERFECTA PARA ÉL. PERO, EN AQUEL MOMENTO, DESMADEJADA SOBRE EL SOFÁ DENTRO DE SU TRAJE DE NOVIA, NO SE MOSTRABA PRECISAMENTE APASIONADA. HABÍAN SIDO DOS SEMANAS DE CONSTANTES CELEBRACIONES, Y JEREMIAH HABÍA TEMIDO QUE TANTAS FIESTAS NO FUERAN EXCESIVAS Y ACABARAN POR ENFERMAR A CAMILLE. SIN EMBARGO, AHORA NO PARECÍA SUFRIR NINGÚN MALESTAR; SÓLO SE COMPORTABA COMO UNA NIÑA TERRIBLEMENTE CANSADA.

—¿TE ENCUENTRAS BIEN, AMOR MÍO? —LE PREGUNTÓ ARRODILLÁNDOSE A SU LADO. LUEGO LE BESÓ LA PALMA DE UNA MANO.

ELLA SONRIÓ.

—NO PUEDO NI MOVERME. ESTOY EXHAUSTA.

—NO ME SORPRENDE. ¿QUIERES QUE LLAME A LA DONCELLA?

SUS MIRADAS SE CRUZARON, Y A JEREMIAH LE GUSTÓ LO QUE VIO EN LOS OJOS DE CAMILLE. ÚLTIMAMENTE, SÓLO HABÍA PARECIDO ILUSIONADA POR EL CARÍSIMO TRAJE DE BODA QUE SU PADRE LE HABÍA REGALADO, POR EL ENORME BRILLANTE CON EL QUE JEREMIAH LA HABÍA OBSEQUIADO Y OTRAS COSAS POR EL ESTILO. PERO LO QUE REFLEJABAN EN ESTE INSTANTE LOS OJOS DE LA QUE ERA YA SU ESPOSA LE LLEGÓ AL FONDO DEL CORAZÓN. VIO EN ELLOS AMOR, ALEGRÍA Y CONFIANZA. ERA SÓLO EL HECHO DE HABER SIDO CRIADA BAJO LA INFLUENCIA DE SU PADRE LO QUE LA HABÍA HECHO CRECER PENDIENTE DEL DINERO QUE LA GENTE PODÍA GASTAR. PERO ÉL SABÍA QUE, CUANDO CAMILLE HUBIERA PASADO UN PAR DE MESES EN EL VALLE DE NAPA, SE ACOSTUMBRARÍA A LOS PLACERES SENCILLOS Y GOZARÍA, POR EJEMPLO, CON LA CONTEMPLACIÓN DE SUS VIÑEDOS O DE LAS FLORES QUE HANNAH ESTABA PLANTANDO PARA ELLA Y, SOBRE TODO, CON LOS HIJOS QUE TENDRÍA. LO QUE NO IMPEDIRÍA QUE CAMILLE TUVIERA A SU DISPOSICIÓN SU CASA DE SAN FRANCISCO, UNA LUJOSA MANSIÓN EN LA QUE LO MÁS VALIOSO ERA EL CARIÑO CON QUE JEREMIAH LA HABÍA CONSTRUIDO. ERA UN MONUMENTO A SU MUTUO AMOR, Y AQUELLO ERA LO QUE JEREMIAH LE DIRÍA PRECISAMENTE A CAMILLE CUANDO LE MOSTRARA LA CASA. POR PRIMERA VEZ EN SU VIDA, SE SENTÍA COMPLETAMENTE SATISFECHO, Y AHORA, AL OBSERVAR A SU EXQUISITA ESPOSA ECHADA TAN CONFIADAMENTE, ENVUELTA EN SU VAPOROSO TRAJE DE BODA, CREYÓ QUE EL CORAZÓN IBA A ESTALLARLE DE FELICIDAD.

—BIEN, SEÑORA THURSTON… ¿CÓMO TE SUENA TU NUEVO APELLIDO?

JEREMIAH LE BESÓ LA MUÑECA, Y ALGO SE AGITÓ EN EL INTERIOR DE CAMILLE, A JUZGAR POR LA VOLUPTUOSA MIRADA QUE DIRIGIÓ A SU MARIDO. ESTABA DEMASIADO FATIGADA PARA MOVERSE, PERO NO PARA DESEARLO CERCA DE ELLA. CAMILLE NUNCA SE HABÍA CANSADO DE TENERLO A SU LADO. ERA MÁS: EL MERO HECHO DE VER SU APUESTA Y VIRIL IMAGEN LA HACÍA ARDER DE DESEO. CAMILLE NUNCA SE HABÍA IMAGINADO QUE LLEGARÍA A SENTIR TAL COSA POR UN HOMBRE, SOBRE TODO POR UNO DE LA EDAD DE JEREMIAH THURSTON. SIEMPRE HABÍA TENIDO EL ÍNTIMO PRESENTIMIENTO DE QUE SE CASARÍA CON UN HOMBRE TERRIBLEMENTE OSTENTOSO, COMO UN FRANCÉS DE NUEVA ORLEANS, CON UNO DE LOS CONDES FRANCESES DE QUE HABLABA SU PADRE, O CON UN RICO BANQUERO DE NUEVA YORK, DE AMBICIOSA MIRADA, PERO JEREMIAH ERA MÁS APUESTO QUE CUALQUIERA DE LAS VISIONES QUE ELLA HABÍA CONJURADO. ADEMÁS, HABÍA EN ÉL CIERTO GRADO DE RUDA MASCULINIDAD QUE SIEMPRE LE HABÍA GUSTADO Y QUE AHORA LA ASUSTABA, AUNQUE NO MUCHO. LO ENCONTRABA TREMENDAMENTE ATRACTIVO Y, A PESAR DE LO QUE LE HABÍA DICHO SU PRIMA, NO PODÍA ACABAR DE CREER QUE LO QUE JEREMIAH LE HICIERA FUESE DESAGRADABLE. CAMILLE PODÍA VERLO AHORA EN SUS OJOS: LA MISMA EXPRESIÓN DE DESEO CON QUE LA HABÍA MIRADO DESDE EL PRINCIPIO; PERO ELLA SIEMPRE HABÍA GOZADO INCITÁNDOLE Y HACIÉNDOLE PERDER LA CABEZA; Y FUE LO QUE VOLVIÓ A HACER ENTONCES, BESÁNDOLE EL CUELLO, LUEGO UNA OREJA Y, FINALMENTE, LOS LABIOS, MOMENTO EN QUE PUDO SENTIR LA INMENSA FUERZA CON QUE ERA CAPAZ DE ATRAERLO.

Y DESPUÉS, SIN DECIR PALABRA, JEREMIAH EMPEZÓ A DESABROCHARLE LA LARGA HILERA DE DIMINUTOS BOTONES DE LAS MANGAS, REVELANDO LA FINURA DE LA CARNE QUE OCULTABAN. TRAS BESAR DELICADAMENTE LOS BRAZOS HASTA ENTONCES OCULTOS, LE QUITÓ EL PESADO COLLAR DE PERLAS QUE LE HABÍA REGALADO Y EMPEZÓ A DESABROCHARLE LA INFINIDAD DE PEQUEÑOS BOTONES FORRADOS DE RASO QUE CERRABAN SU VESTIDO POR DELANTE, PONIENDO A LA VISTA LA EXQUISITA HENDIDURA SÓLO CUBIERTA POR UNAS CEÑIDAS BRAGAS DE RASO QUE ESCULPÍAN PERFECTAMENTE SUS FORMAS. LUEGO PASÓ A DESHACERLE EL CORSÉ. JEREMIAH PARECÍA TENER MUCHA PRÁCTICA EN TODO AQUELLO, POR LO QUE TARDÓ MUY POCO EN LIBERAR AL JOVEN Y ARREBATADOR CUERPO DE LAS ROPAS QUE LO ENVOLVÍAN. CAMILLE SE REVELÓ ANTE ÉL SIN TEMORES NI ADORNOS, SIN OTRO ESPLENDOR QUE EL DE SU CUERPO DESNUDO. SÓLO LE HABÍAN QUEDADO PUESTAS LES MEDIAS, Y ÉL SE LAS QUITÓ SUAVEMENTE, LA UNA DESPUÉS DE LA OTRA. ENTONES, JEREMIAH SE HIZO ATRÁS PARA DESVESTIRSE CON INCREÍBLE RAPIDEZ, Y QUEDÓ SORPRENDIDO ANTE LA FALTA DE VERGÜENZA CON QUE CAMILLE ACOGIÓ SU MASCULINA IMAGEN…, MARAVILLADO DE SU VALOR Y DE SU POCA AFECTACIÓN… LA CUBRIÓ DE BESOS AL TIEMPO QUE SUS MANOS RECORRÍAN TODO SU CUERPO, PRODUCIÉNDOLE MÁS PLACER DEL QUE ELLA JAMÁS SE HABRÍA ATREVIDO A ESPERAR… SU PRIMA ESTABA EQUIVOCADA, MUY EQUIVOCADA… SÓLO HABÍA PENSADO EN ELLA UN INSTANTE MIENTRAS GEMÍA… E INCLUSO SIGUIÓ GIMIENDO, NO DE DOLOR, SINO DE DELEITE, CUANDO ÉL LA DEPOSITÓ SUAVEMENTE SOBRE LA CAMA Y LE SEPARÓ LAS PIERNAS CON EL FIN DE PENETRARLA, PRIMERO CON LA LENGUA Y DESPUÉS CON LOS DEDOS, PARA SUMERGIRSE FINALMENTE EN ELLA CON TODO EL DESEO DESDE TANTO TIEMPO ACUMULADO… CAMILLE EXPERIMENTÓ UNA ESPECIE DE EXQUISITA AGONÍA QUE NI SIQUIERA HABÍA LLEGADO A SOÑAR JAMÁS, Y CONDUJO A JEREMIAH A LA CUMBRE DEL PLACER DE UN MODO TAN PURO Y ENCANTADOR QUE CUANDO, POR FIN, UNA VEZ DESFOGADO, DESCANSÓ LA CABEZA SOBRE EL PECHO DE UNA CAMILLE RONRONEANTE DE PLACER, CASI LLORÓ ENTRE SUS BRAZOS.

EL TEMIDO DOLOR HABÍA SIDO BREVE, Y JEREMIAH HABÍA SIDO TAN HÁBIL QUE ELLA APENAS SE DIO CUENTA DE NADA. ÉL LE SUSURRÓ AL OÍDO:

—AHORA YA ERES MÍA, CAMILLE.

AL RESPONDERLE ELLA CON UNA SONRISA DE FELICIDAD, PARECÍA MÁS MUJER QUE UNA HORA ANTES. FUE CAMILLE QUIEN LE ATRAJO LA SEGUNDA VEZ HACIA SÍ Y, CUANDO ÉL VOLVIÓ A POSEERLA, PROFIRIÓ GEMIDOS DE DELEITE. Y AÚN RONRONEABA DE PLACER CUANDO CAYÓ PROFUNDAMENTE DORMIDA ENTRE LOS BRAZOS DE JEREMIAH. PERO, UNAS HORAS DESPUÉS, DESPERTÓ CON NUEVOS BRÍOS… Y ESTA VEZ FUE ÉL QUIEN GRITÓ, A SU ENTERA MERCED, VENCIDO POR SU ENCANTO. CAMILLE TENÍA MÁS CUALIDADES DE LAS QUE ÉL HABÍA IMAGINADO; ENTRE ELLAS, UNA ESPECIE DE MAGIA, QUE LE HIZO CONGRATULARSE MIL VECES DE SU ELECCIÓN, DE SU GRAN SUERTE. ESO PENSABA JEREMIAH A LA MAÑANA SIGUIENTE, DESPUÉS DE OTRA APASIONADA SESIÓN DE AMOR. CASI TUVO QUE SACARLA A RASTRAS DE LA CAMA PARA LLEGAR A TIEMPO AL ALMUERZO OFRECIDO POR LOS PADRES DE CAMILLE. Y, YA EN EL TREN, ELLA NO CESÓ DE INCITARLO CON SUS PICARDÍAS PARA SEDUCIRLO DE NUEVO, A LO QUE JEREMIAH SE PRESTÓ CON APASIONADA FRUICIÓN. APENAS SALIERON A TOMAR UN MOMENTO EL AIRE DURANTE SU VIAJE A NUEVA YORK. Y, AL LLEGAR A LA ESTACIÓN GRAND CENTRAL, JEREMIAH AÚN NO HABÍA RECUPERADO LA NOCIÓN DE SU ENTORNO; PERO, CUANDO TOMARON EL COCHE QUE HABÍA DE LLEVARLES AL HOTEL CAMBRIDGE, DONDE ÉL SOLÍA HOSPEDARSE SIEMPRE, TUVO LA SENSACIÓN DE HABER DESPERTADO EN UN PARAÍSO DE ETERNA FELICIDAD. HABÍA MOMENTOS EN QUE CREÍA MORIR DE DICHA ENTRE LOS BRAZOS DE SU ESPOSA, LO QUE NO LE HABRÍA IMPORTADO LO MÁS MÍNIMO. ¿QUÉ MEJOR MANERA DE DEJAR ESTE MUNDO QUE HACIENDO APASIONADAMENTE EL AMOR CON SU DULCE CAMILLE? ERA REALMENTE LA MUJER DE SUS SUEÑOS. JEREMIAH HABÍA ALCANZADO, POR FIN, LA PLENITUD DE VIDA A QUE TANTO HABÍA ASPIRADO.