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DANIELLE STEEL, LA MANSIÓN, CAPITULO 6.

6

A LA MAÑANA SIGUIENTE, JEREMIAH SE LEVANTÓ LENTAMENTE DE LA CAMA, SE PUSO LA BATA Y SALIÓ A LA TERRAZA DE SU SUITE. LA MAÑANA ERA CÁLIDA Y RESPLANDECIENTE DE SOL, Y EL AIRE OLÍA A PRIMAVERA. SE HABÍA PROPUESTO DEDICAR SU ATENCIÓN A UN MONTÓN DE PAPELES QUE HABÍA ESPARCIDO ADREDE SOBRE SU ESCRITORIO, PERO, UNA Y OTRA VEZ, SUS PENSAMIENTOS VOLARON HACIA LA EXQUISITA CHIQUILLA QUE HABÍA CONOCIDO LA NOCHE ANTERIOR, COSA QUE LE HIZO ENFURECERSE CONSIGO MISMO. Y LO PEOR ERA QUE, ANTES DE PODER TOMAR EL TREN PARA CALIFORNIA, TENDRÍA QUE ESPERAR TODAVÍA DOS DÍAS Y MEDIO.

APRETÓ EL TIMBRE DE LA HABITACIÓN, Y AL POCO ENTRÓ UN BOTONES. JEREMIAH LE DIJO QUE YA PODÍAN SUBIRLE EL DESAYUNO Y, MEDIA HORA DESPUÉS, LLEGÓ UNA BANDEJA LLENA DE SALCHICHAS CON HUEVOS, BIZCOCHOS, MIEL, ZUMO DE NARANJA, CAFÉ Y FRUTA FRESCA; PERO TODO AQUELLO SÓLO SIRVIÓ PARA HACERLE NOTAR SU FALTA DE APETITO. NO TENÍA GANAS DE COMER, SÓLO DESEABA VER DE NUEVO A CAMILLE… DESESPERADO, DIO UN PUÑETAZO SOBRE LA MESA AL TIEMPO QUE, COMO UN ECO DEL MISMO, SONABA EN LA PUERTA OTRO GOLPE. SORPRENDIDO, FUE A ABRIRLA Y APARECIÓ ANTE ELLA EL LACAYO DE LOS BEAUCHAMP.

—¿QUÉ HAY? —PREGUNTÓ JEREMIAH, DESCONCERTADO Y CONFUNDIDO POR SU FURIOSO DESAHOGO, AUNQUE EL LACAYO NO PODÍA HABER OÍDO EL GOLPE.

—UNA NOTA PARA USTED, SEÑOR.

EL LACAYO SONRIÓ Y ENTREGÓ UN SOBRE A JEREMIAH. ÉSTE VIO EN ÉL SU NOMBRE, ESCRITO CON UNA DELICADA Y FLORIDA CALIGRAFÍA. TRAS UN INSTANTE DE VACILACIÓN, JEREMIAH TOMÓ EL SOBRE. SU PORTADOR SE QUEDÓ ESPERANDO LA RESPUESTA, TAL COMO SE LE HABÍA DICHO.

«HACE UN DÍA MAGNÍFICO, MUY APROPIADO PARA PASEAR POR EL PARQUE —REZABA LA NOTA CON LETRA CASI INFANTIL—. ¿LE IMPORTARÍA UNIRSE A NOSOTROS ESTA TARDE? ALMORZAREMOS EN CASA, Y LUEGO IREMOS TODOS AL PARQUE. SEGURO QUE NO LO PASARÁ USTED MAL —AÑADÍA LA MUY PÍCARA—, Y QUIZÁ PODRÍA QUEDARSE TAMBIÉN A CENAR.»

TAL COMO ÉL HABÍA TENIDO OCASIÓN DE COMPROBAR LA NOCHE ANTERIOR, LA NIÑA NO TENÍA NADA DE TÍMIDA. JEREMIAH NO SABÍA QUÉ DEBÍA HACER. EL SOLO PENSAMIENTO DE VOLVERLA A VER LE HABÍA PUESTO SOBRE ASCUAS, PERO NO ESTABA SEGURO DE QUE A ORVILLE LE GUSTARA VER A SU COMPAÑERO DE NEGOCIOS PASEANDO POR EL PARQUE CON SU HIJA DE DIECISIETE AÑOS. Y APARECER EN LA PUERTA DE SU CASA A LA HORA DE CADA COMIDA LE PARECIÓ EL COLMO DE LA FRESCURA. NO OBSTANTE, QUERÍA VERLA. NO PUDO RELEER LA NOTA SIN PERDER LA SERENIDAD. FINALMENTE, SE VOLVIÓ, LA ECHÓ SOBRE LA MESA Y TOMÓ UNA PLUMA Y UNA HOJA DE PAPEL. NO ESTABA SEGURO DE LO QUE PODÍA DECIRLE A UNA CHICA DE DIECISIETE AÑOS. NO ESTABA ACOSTUMBRADO A CORTEJAR MUCHACHAS DE TAN TIERNA EDAD Y, SIN EMBARGO, CAMILLE BEAUCHAMP NO SE COMPORTABA PRECISAMENTE COMO UNA CRIATURA. ERA, EN CASI TODO, UNA MUJER JOVEN, HERMOSA Y TENTADORA.

«SI, COMO ESPERO, PUEDO CONTAR CON LA COMPLACENCIA DE SU MADRE —CONTESTÓ—, ME ENCANTARÁ ALMORZAR Y PASEAR POR EL PARQUE CON SU FAMILIA Y SUS AMIGOS. —NO QUERÍA DECIR NADA QUE SUGIRIERA UN ENCUENTRO CLANDESTINO O SIQUIERA SOLITARIO—. ENTRETANTO, LA SALUDA ATENTAMENTE SU AFECTÍSIMO AMIGO, JEREMIAH THURSTON.»

CAMILLE NO SUPO EL VERDADERO SIGNIFICADO, NI ÉL TAMPOCO, DE AQUELLAS PALABRAS ESCRITAS A VUELA PLUMA HASTA QUE VOLVIERON A VERSE. JEREMIAH SINTIÓ QUE SE LE DESBOCABA EL CORAZÓN. LA MUCHACHA LLEVABA UN SENCILLO VESTIDO DE ENCAJE BLANCO, Y SU BRILLANTE PELO NEGRO, SUJETO SÓLO POR UNA CINTA DE RASO AZUL, DANZABA SOBRE SU ESPALDA EN LARGOS Y GRACIOSOS RIZOS. MIENTRAS PASEABAN POR EL PARQUE ANTES DEL ALMUERZO, JEREMIAH PENSÓ, AL CONTEMPLAR A CAMILLE, QUE ERA UNA CRIATURA MUCHO MÁS EXQUISITA DE LO QUE HABÍA CREÍDO HASTA AQUEL MOMENTO Y, AL MISMO TIEMPO, UNA JOVEN MUJER ABRUMADORAMENTE HERMOSA.

—ME ALEGRA QUE HAYA DECIDIDO VENIR, SEÑOR THURSTON. TENER QUE QUEDARSE EN UN HOTEL SIN HACER NADA DEBE DE SER TREMENDAMENTE ABURRIDO.

—SÍ, LO ES.

JEREMIAH ESCOGÍA SUS PALABRAS CON CAUTELA. AUNQUE NO HABÍA NADA DESAGRADABLE EN CAMILLE, LE PROVOCÓ UNA LIGERA SENSACIÓN DE PELIGRO. SU MISMO ATRACTIVO ERA PELIGROSO EN SÍ. POR PRIMERA VEZ EN SU VIDA, SE SENTÍA CAPAZ DE DESCABELLADAS LOCURAS. SENTÍA DESEOS DE TOMARLA POR LA CINTURA, DE ECHAR SU SOMBRILLA AL SUELO, DE ESTRECHARLA ENTRE SUS BRAZOS, DE DESLIZAR LOS DEDOS A TRAVÉS DE SUS CABELLOS… SE VOLVIÓ PARA DEJAR DE MIRARLA, PARA LUCHAR CONTRA SUS PROPIOS PENSAMIENTOS Y ROMPER EL HECHIZO. Y SE PREGUNTÓ SI SU RECIENTE REFRENAMIENTO ANTE AMELIA NO LE HACÍA DESEAR AHORA A CAMILLE CON MAYOR INTENSIDAD.

—¿NO SE SIENTE USTED BIEN? —LE PREGUNTÓ LA MUCHACHA. SE HABÍA DADO CUENTA DE SU DOLOROSA EXPRESIÓN Y, CON AIRE PREOCUPADO, POSÓ UNA DELICADA MANO SOBRE EL BRAZO DE JEREMIAH—. HACE UN CALOR TAN TERRIBLE AQUÍ, EN EL SUR… QUIZÁ NO ESTÉ ACOSTUMBRADO…

AL OÍR AQUELLAS PALABRAS DE INQUIETUD, JEREMIAH SE VOLVIÓ HACIA ELLA. QUÉ INOCENTE ERA… ¿CÓMO NO MORIRSE DE DESEO POR ELLA? SIN EMBARGO, NO ERA MÁS QUE UNA CRIATURA. SÍ, PERO CADA VEZ QUE SE LO DECÍA A SÍ MISMO, NO QUEDABA PLENAMENTE CONVENCIDO. EN REALIDAD, TENÍA MÁS DE MUJER QUE DE NIÑA. EL PROPIO ORVILLE BEAUCHAMP NO PODÍA IGNORARLO…

—¿CÓMO PUEDO ENCONTRARME MAL? —RESPONDIÓ JEREMIAH—. SE ESTÁ TAN BIEN AQUÍ, EN SU JARDÍN… —FINGIÓ ADMIRAR LOS MACIZOS DE FLORES PARA NO MIRARLA DIRECTAMENTE, Y ENTONCES, DE PRONTO, SE ECHÓ A REÍR. ERA ABSURDO QUE UN HOMBRE DE SU EDAD ESTUVIERA TAN ENAMORADO DE UNA CHIQUILLA, POR ENCANTADORA QUE FUESE. ENTONCES, VOLVIÉNDOSE DE NUEVO HACIA CAMILLE, DECIDIÓ DECIRLE ALGO DE LO QUE SENTÍA CON LA ESPERANZA DE ALIVIAR SU OBSESIONANTE DESEO.

—¿SABE UNA COSA, SEÑORITA BEAUCHAMP? A SU LADO, SE ME TURBA LA CABEZA.

LA FRANQUEZA DE SUS PALABRAS LE DESAHOGARON UN POCO, Y SUS SENTIMIENTOS, DE SÓRDIDOS QUE ERAN, PASARON A SER CASI DULCES. ELLA RIÓ, COMPLACIDA.

—¿DE VERAS? CON LO CRECIDITO QUE ES… —FUE UNA INGENIOSA RESPUESTA, ADECUADA A LA SITUACIÓN. AMBOS RIERON, Y ÉL LA TOMÓ DEL BRAZO MIENTRAS SE DIRIGÍAN PAUSADAMENTE HACIA LA CASA PARA ALMORZAR. ENTRETANTO, HABLARON DEL TIEMPO Y DE LAS FIESTAS A QUE CAMILLE HABÍA ASISTIDO RECIENTEMENTE. SE QUEJÓ DE LO TONTOS QUE ERAN TODOS LOS JÓVENES DE ATLANTA—. NO SON… —LEVANTÓ LA MIRADA HACIA ÉL FRUNCIENDO EL ENTRECEJO, ESFORZÁNDOSE PARA ENCONTRAR LA PALABRA APROPIADA—. NO SON IMPORTANTES, COMO USTED Y PAPÁ.

JEREMIAH VOLVIÓ A SORPRENDERSE DE LA ATRACCIÓN QUE LA MUCHACHA SENTÍA POR EL PODER.

—ALGÚN DÍA, PUEDEN LLEGAR A SERLO MÁS QUE NOSOTROS —DIJO ÉL.

—SÍ —RESPONDIÓ CAMILLE, ADMITIENDO QUE JEREMIAH PODÍA TENER RAZÓN—, PERO, ENTRETANTO, SON UNOS ABURRIDOS.

—QUÉ DESCONSIDERACIÓN, SEÑORITA BEAUCHAMP.

SIN SABER EXACTAMENTE POR QUÉ, AQUELLA CHIQUILLA LE DIVERTÍA. INCLUSO CUANDO SE MOSTRABA AFRENTOSA Y DESCARADA, LA ENCONTRABA DELICIOSA Y ENCANTADORA.

—Y LA GENTE AMABLE TAMBIÉN ME ABURRE —PROSIGUIÓ DICIENDO CAMILLE HACIENDO UN GRACIOSO GUIÑO A JEREMIAH. ÉSTE NO PUDO CONTENER LA RISA—. MI MADRE SIEMPRE ES AMABLE —AÑADIÓ LA JOVEN CON OJOS PÍCAROS Y AHOGANDO UNA RISITA.

ÉL AGITÓ UN DEDO HACIA ELLA EN UN CÓMICO GESTO DE RECONVENCIÓN.

—DEBIERA DARLE VERGÜENZA. LA AMABILIDAD ES UNA DE LAS VIRTUDES MÁS ENCANTADORAS QUE PUEDA POSEER UNA DAMA.

—ENTONCES, NO ESTOY SEGURA DE QUERER SER UNA DAMA CUANDO SEA MAYOR, SEÑOR THURSTON.

—¡QUÉ COSAS MÁS CHOCANTES DICE USTED!

HACÍA MUCHOS AÑOS QUE JEREMIAH NO HABÍA PASADO UN RATO TAN BUENO COMO AQUÉL. CUANDO, EN LA MESA PREPARADA PARA EL ALMUERZO, SE SENTÓ AL LADO DE CAMILLE, ORVILLE BEAUCHAMP PARECIÓ MUY COMPLACIDO DE VER LAS BUENAS MIGAS QUE THURSTON HACÍA CON SU HIJA. NO HABÍA MOSTRADO LA MENOR EXTRAÑEZA AL VOLVER A VER A JEREMIAH ENTRE ELLOS, POR LO QUE LA EXPLICACIÓN DE CAMILLE, ACLARÁNDOLE QUE HABÍA INVITADO AL SEÑOR THURSTON A ALMORZAR Y A DAR UN PASEO POR EL PARQUE, FUE CASI INNECESARIA. TODO CUANTO HACÍA LA MUCHACHA PARECÍA ENCONTRAR ENSEGUIDA LA APROBACIÓN DE SU PADRE. SÓLO LA MADRE PARECÍA EN CONSTANTE ESTADO DE NERVIOSISMO, SIEMPRE TEMEROSA DE UN ACIAGO GOLPE DEL DESTINO. EN VIVO CONTRASTE CON LA FELICIDAD Y LA ALEGRÍA DE QUE DABA MUESTRAS SU HIJA, MOSTRABA UN MELANCÓLICO DESASOSIEGO QUE JEREMIAH NO HABÍA VISTO JAMÁS EN MUJER ALGUNA. CAMILLE PARECÍA COMPLETAMENTE TRANQUILA Y DE BUEN HUMOR EN TODO MOMENTO. PERO CUANDO NO LO ESTABA, NO LO DISIMULABA EN ABSOLUTO, COMO SU MADRE SABÍA MUY BIEN.

—¿SE COMPORTA MI HIJA COMO ES DEBIDO, SEÑOR THURSTON? —PREGUNTÓ BEAUCHAMP DESDE EL OTRO LADO DE LA MESA.

—NO PUEDE COMPORTARSE MEJOR, SEÑOR BEAUCHAMP. ESTOY ENCANTADO CON ELLA.

CAMILLE TAMBIÉN LO PARECIÓ, A JUZGAR POR EL BRILLO DE SUS OJOS CUANDO LEVANTÓ LA MIRADA HACIA JEREMIAH. LA MUCHACHA, DESPUÉS DE LA PREGUNTA DE SU PADRE, MOSTRÓ UNA FORMALIDAD QUE DURÓ HASTA EL FINAL DEL ALMUERZO. NO FUE HASTA QUE SE HALLARON PASEANDO DE NUEVO POR EL PARQUE CUANDO VOLVIÓ A HACERSE INCÓMODA PARA JEREMIAH.

—USTED CREE QUE SOY DEMASIADO JOVEN PARA SER TOMADA EN SERIO, ¿VERDAD?

MIENTRAS SEGUÍAN PASEANDO POR EL PARQUE, LADEÓ LA CABEZA Y MIRÓ DIRECTAMENTE A LOS OJOS DE SU ACOMPAÑANTE EN ESPERA DE UNA RESPUESTA QUE TARDABA DEMASIADO EN LLEGAR.

—¿QUÉ QUIERE DECIR, CAMILLE?

—SABE MUY BIEN A QUÉ ME REFIERO.

—LA TOMO MUY EN SERIO. ES USTED UNA MUCHACHA EXCEPCIONAL.

—PERO ME MIRA COMO A UNA NIÑA. —PARECÍA ENOJADA, PERO NO LO HABRÍA ESTADO SI HUBIERA PODIDO OÍR CON QUÉ IMPETUOSIDAD CORRÍA LA SANGRE POR LAS VENAS DE JEREMIAH.

—ES USTED UNA NIÑA ENCANTADORA, CAMILLE —INSISTIÓ ÉL. SU SONRISA FUE CÁLIDA, AUNQUE NO TANTO COMO EL FUEGO DE LOS OJOS DE CAMILLE. LE MIRÓ CON FIJEZA, VISIBLEMENTE ENOJADA.

—NO SOY UNA NIÑA. TENGO DIECISIETE AÑOS —LO DIJO COMO SI HUBIERAN SIDO NOVENTA Y TRES, PERO ÉL NO RIÓ.

—YO TENGO CUARENTA Y TRES. PODRÍA SER DE SOBRA SU PADRE. NO HAY NADA MALO EN SER UNA NIÑA. PRONTO DEJARÁ DE SERLO, Y ENTONCES LE SABRÁ MAL QUE LA GENTE NO LA MIRE COMO CUANDO ERA MÁS JOVEN.

—PERO YO NO SOY UNA NIÑA. Y USTED NO ES MI PADRE.

—OJALÁ LO FUERA. —HABLABA CON TONO SUAVE, PERO EL FUEGO DE LOS OJOS DE CAMILLE NO DECRECÍA.

—USTED NO DESEARÍA SER MI PADRE. ES UNA MENTIRA. ME ACUERDO MUY BIEN DE CÓMO ME MIRABA USTED ANOCHE MIENTRAS BAILÁBAMOS. PERO HOY NO PARA DE DECIRSE QUE SOY LA HIJA DE ORVILLE BEAUCHAMP, QUE NO SOY MÁS QUE UNA NIÑA. PUES BIEN, NO TENGO NADA DE NIÑA, ¿SE ENTERA? SOY MUCHO MÁS MUJER DE LO QUE CREE.

ACTO SEGUIDO, APRETÓ SU CUERPO CONTRA EL DE JEREMIAH Y LE BESÓ EN LOS LABIOS. ÉSTE QUEDÓ TAN SORPRENDIDO QUE CASI DIO UN PASO HACIA ATRÁS, PERO ENSEGUIDA VIO QUE SI TENÍA QUE MOVERSE HACIA ALGÚN LADO ERA PRECISAMENTE EN DIRECCIÓN A CAMILLE Y, DEJANDO DE PENSAR, PERMITIÓ QUE EL DESEO SE HICIERA DUEÑO DE LA SITUACIÓN: LA ESTRECHÓ ENTRE LOS BRAZOS Y LA BESÓ CON TODA LA PASIÓN QUE SENTÍA POR ELLA. PERO CUANDO SUS LABIOS SE SEPARARON, JEREMIAH SE HORRORIZÓ DE LO QUE HABÍA HECHO. NI SIQUIERA RECORDABA QUE ERA ELLA QUIEN LE HABÍA BESADO PRIMERO.

—CAMILLE… SEÑORITA BEAUCHAMP, DEBE USTED PERDONARME…

—BASTA DE TONTERÍAS —DIJO ELLA—. FUI YO QUIEN LE BESÓ… —NO PARECÍA HABER PERDIDO SU SANGRE FRÍA, Y DEMOSTRÓ QUE SEGUÍA CONSERVANDO EL DOMINIO DE SÍ MISMA TOMÁNDOLO SUAVEMENTE POR EL BRAZO Y DICIÉNDOLE, AL VER QUE LOS DEMÁS SE HABÍAN DISTANCIADO DE ELLOS EN SU PASEO—: MEJOR SERÁ QUE SIGAMOS ANDANDO PARA QUE NO SE DEN CUENTA…

JEREMIAH ACEPTÓ SIN DECIR PALABRA EL BRAZO QUE CAMILLE LE OFRECÍA Y, AL CABO DE UN MOMENTO, SE ECHÓ A REÍR. NUNCA LE HABÍA SUCEDIDO UNA COSA COMO AQUÉLLA. CAMILLE ERA LA CRIATURA MÁS TERRIBLE QUE HABÍA CONOCIDO.

—¿CÓMO SE ATREVIÓ A HACER ESO? —PREGUNTÓ ÉL POR FIN.

—¿LE CHOCA? —QUIZÁ PARECÍA UN POCO PREOCUPADA, PERO DOMINABA EN ELLA UNA CLARA EXPRESIÓN DE FELICIDAD.

EN CUANTO A JEREMIAH… HABRÍA QUERIDO DETENERSE DE NUEVO PARA SACUDIRLA HASTA HACERLA GRITAR Y, LUEGO, FUNDIRSE CON ELLA EN UN FRENÉTICO ABRAZO. TUVO QUE HACER UN VERDADERO ESFUERZO PARA SEGUIR ESCUCHÁNDOLA CON APARENTE TRANQUILIDAD.

—ES LA PRIMERA VEZ QUE HAGO SEMEJANTE COSA, ¿SABE USTED?

—ME ALEGRO DE ELLO. DE OTRO MODO, PODRÍA DAR QUÉ HABLAR A LA GENTE.

JEREMIAH REACCIONÓ RIENDO. ¿CÓMO HABRÍA PODIDO IMAGINARSE QUE UN DÍA SERÍA BESADO POR UNA CHICA DE DIECISIETE AÑOS Y, MENOS AÚN, QUE ÉL LE DEVOLVERÍA EL BESO? MIENTRAS PENSABA QUE TODO AQUELLO ERA UN SUEÑO, CAMILLE LE MIRÓ CON LOS OJOS LLENOS DE OSCURIDAD.

—¿LO DIRÁ USTED?

—¿QUÉ CREE QUE PASARÍA, CAMILLE, SI COMETIERA SEMEJANTE INDISCRECIÓN? SEGURO QUE LA ENCADENARÍAN A LA CAMA DURANTE UNA SEMANA POR LO MENOS… O UN AÑO. Y EN CUANTO A MÍ, SU PADRE ME HARÍA EMBREAR Y EMPLUMAR ANTES DE ECHARME A PATADAS DE LA CIUDAD. —LA MUCHACHA RIÓ EVIDENTEMENTE DIVERTIDA ANTE TAL PERSPECTIVA—. DE TODOS MODOS, NO CREO QUE LAS COSAS LLEGUEN TAN LEJOS. NO ES ÉSA MI MANERA HABITUAL DE IRME DE UNA CIUDAD.

—¿IRSE? NO SE VAYA TODAVÍA… —LA MIRADA DE CAMILLE ERA CASI IMPLORANTE.

—ME TEMO QUE TENDRÉ QUE HACERLO. ME ESPERAN MIS NEGOCIOS EN CALIFORNIA.

LA MUCHACHA NO PUSO OBJECIÓN A LAS PALABRAS DE JEREMIAH, PERO SUS OJOS SE ENTRISTECIERON.

—QUISIERA QUE NO TUVIESE QUE IRSE. POR AQUÍ NO HAY NADIE COMO USTED.

—ESTOY SEGURO DE QUE SÍ. DEBE DE ESTAR SIEMPRE RODEADA DE JÓVENES APUESTOS.

—YA SE LO DIJE: SON UNOS SOSOS Y UNOS ESTÚPIDOS —DIJO CAMILLE, MALHUMORADA. LUEGO, MIRÁNDOLE DE REOJO, AÑADIÓ—: NUNCA HABÍA CONOCIDO A NADIE COMO USTED, ¿SABE?

—BONITAS PALABRAS, CAMILLE. —ÉL HABRÍA QUERIDO DECIR LO MISMO, PERO NO QUISO ANIMARLA—. ESPERO QUE ALGÚN DÍA VOLVAMOS A VERNOS.

—SÓLO TRATA DE SER CORTÉS. ME DOY PERFECTA CUENTA DE ELLO.

DE PRONTO, PARECIÓ QUE IBA A ROMPER A LLORAR. VOLVIERON A DETENERSE, Y ELLA, CON EVIDENTE SERIEDAD EN LA MIRADA, DIJO:

—DETESTO ESTE LUGAR.

—¿DETESTA ATLANTA? —PREGUNTÓ ÉL, SORPRENDIDO—. ¿POR QUÉ?

CAMILLE MIRÓ MÁS ALLÁ DE LOS FRONDOSOS ÁRBOLES DEL PARQUE. A SU MODO DE VER, SABÍA MUY BIEN LO QUE DECÍA. SE IMAGINABA QUE SU VIDA ERA MUY DISTINTA DE LA QUE LLEVABA SU MADRE CUANDO ERA JOVEN. NO LE HABÍA OÍDO DECIR OTRA COSA DURANTE TODA SU VIDA.

—SERÍA DIFERENTE SI VIVIÉRAMOS EN CHARLESTON O SAVANNAH, PERO ATLANTA ES DIFERENTE. AQUÍ, TODO ES FEO Y NUEVO. LA GENTE DE AQUÍ NO TIENE LA GENTILEZA QUE MUESTRAN EN OTRAS PARTES DEL SUR. MI MADRE LO SABE MUY BIEN. NO PARA DE DECÍRNOSLO. INCLUSO SE COMPORTA COMO SI MI PADRE FUERA POCO PARA ELLA, Y CREE QUE YO SOY COMO ÉL —HIZO UNA MUECA—, Y CON HUBERT AÚN ES PEOR. —JEREMIAH RIÓ—. DETESTO VIVIR AQUÍ. EN ESTE LUGAR, TODOS SON IGUALES. ACEPTAN A MAMÁ… PERO MURMURAN DE PAPÁ, DE HUBERT Y DE MÍ. ESO NO LO HACEN EN EL NORTE. ESTOY CANSADA DE VIVIR AQUÍ. POR MUCHO DINERO QUE TENGA TU MAMÁ O TU PAPÁ, NO PARAN DE HABLAR DE TI, DE QUIÉN FUE TU ABUELO, DE DÓNDE PROCEDE TU DINERO. Y CON MAMÁ SE EQUIVOCAN. NO TIENE NI UN CENTAVO A SU NOMBRE, PERO CREEN QUE ES TAN RICA COMO EN SUS VIEJOS TIEMPOS… ¿HA VISTO ALGUNA VEZ ALGO TAN ESTÚPIDO?

EL BRILLO DE LOS OJOS DE CAMILLE REFLEJÓ SU VEHEMENTE ESTADO DE ÁNIMO. ÉL SABÍA EXACTAMENTE A QUÉ SE REFERÍA LA MUCHACHA, PERO ERA UN TEMA DIFÍCIL DE DISCUTIR CON ELLA. LO QUE LE SORPRENDÍA ERA QUE CAMILLE LO HUBIERA SACADO A COLACIÓN TAN CÁNDIDAMENTE. ERA UNA CHICA ASOMBROSA. NADA LE ESTABA PROHIBIDO; NI SIQUIERA LOS BESOS Y LOS ABRAZOS DE ÉL.

—DENTRO DE UNOS AÑOS, CAMILLE, NADIE SE PREOCUPARÁ DE TODO ESO. LA ACEPTACIÓN VIENE CON EL TIEMPO, Y QUIZÁ LA… —TROPEZÓ CON LAS PALABRAS— FORTUNA DE SU PADRE SEA AÚN DEMASIADO RECIENTE. PERO LLEGARÁN A OLVIDARLO. CUANDO SUS HIJOS, CAMILLE, ANDEN POR AHÍ, SÓLO RECORDARÁN LO BIEN QUE VISTIÓ USTED DURANTE LOS ÚLTIMOS VEINTE AÑOS Y LO IMPORTANTE QUE FUE SU PADRE. —PERO JEREMIAH NO LO CREÍA ASÍ, NI ELLA TAMPOCO. EL SUR ERA DIFERENTE.

—NO ME IMPORTA. ALGÚN DÍA ME IRÉ DE AQUÍ; IRÉ AL NORTE.

—LAS COSAS NO SON ALLÍ TAN DIFERENTES, NO CREA. EN CHICAGO Y EN NUEVA YORK, E INCLUSO EN SAN FRANCISCO, ALGUNAS VECES, LA GENTE PECA BASTANTE DE ESNOBISMO, AUNQUE ALLÍ ES DISTINTO PORQUE, RELATIVAMENTE, TODOS SON UNOS ADVENEDIZOS.

—EN EL SUR ES PEOR. ME CONSTA. —CAMILLE NO SE EQUIVOCABA DEL TODO. LOS OJOS DE AMBOS VOLVIERON A ENCONTRARSE MIENTRAS ELLA OBSERVABA EL ROSTRO DE JEREMIAH—. ME GUSTARÍA VIVIR EN CALIFORNIA CON USTED.

VAYA CON LA NIÑA… JEREMIAH SE PREGUNTÓ DE SÚBITO SI IBA A SER OBJETO DE OTRA ARREMETIDA, COSA QUE NO LE HABRÍA DISGUSTADO EXCESIVAMENTE.

—CAMILLE, RECUERDE QUE DEBE COMPORTARSE BIEN… —POR PRIMERA VEZ, PARECIÓ ALGO SEVERO, PERO A ELLA TAMBIÉN LE GUSTÓ AQUELLA FACETA DE JEREMIAH.

—¿POR QUÉ NO SE HA CASADO USTED? ¿TIENE ALGUNA MUJER EN CALIFORNIA?

LAS COSAS ESTABAN EMPEORANDO. NO HABÍA QUIEN DETUVIERA A AQUELLA DESVERGONZADA.

—¿QUÉ QUIERE DECIR? —JEREMIAH MIRÓ HACIA OTRO LADO CON CIERTO AIRE DE ENOJO.

—QUIERO DECIR UNA QUERIDA. MI PADRE TIENE UNA EN NUEVA ORLEANS. TODO EL MUNDO LO SABE. ¿USTED NO?

JEREMIAH TRAGÓ SALIVA Y LA MIRÓ FIRMEMENTE A LOS OJOS.

—ESAS COSAS NO SE DICEN, CAMILLE.

—PUES ES VERDAD. MI MADRE TAMBIÉN LO SABE —REPLICÓ ELLA; LUEGO, CAMBIANDO DE TONO, PREGUNTÓ—: BUENO, ¿Y USTED NO TIENE NINGUNA?

—NO —RESPONDIÓ ÉL.

PENSÓ UN MOMENTO EN MARY ELLEN. AL FIN Y AL CABO, NO ERA UNA QUERIDA, Y AQUELLA CRÍA NO TENÍA DERECHO A SABER NADA DE ELLO. NI DE CUALQUIER OTRA COSA SUYA. ERA DEMASIADO DESCARADA.

—¿QUÉ SABE USTED DE ESAS COSAS? —LE PREGUNTÓ. SABÍA DEMASIADO PARA UNA CHICA DE DIECISIETE AÑOS. JEREMIAH DESAPROBÓ SU ACTITUD, PERO LA MANERA COMO ELLA PUSO LA MANO SOBRE SU BRAZO MIENTRAS DESANDABAN EL CAMINO POR EL QUE HABÍAN VENIDO, VOLVIÓ A ENARDECERLE EL CORAZÓN—. ES USTED UNA DESCARADA, ¿LO SABÍA? UNA DESCOCADA. SI FUERA HIJA MÍA, O MI MUJER, SEGÚN SU MODO DE HABLAR, SU DESFACHATEZ LE SALDRÍA A PALIZA DIARIA.

—QUÉ VA… SEGURO QUE NO LO HARÍA. —CAMILLE RIÓ MELODIOSAMENTE—. LO PASARÍAMOS TAN BIEN QUE NI SIQUIERA PENSARÍA EN SEMEJANTE BARBARIDAD.

—¿QUÉ LE HACE ESTAR TAN SEGURA DE ELLO? LE HARÍA FREGAR LOS SUELOS, ARRANCAR LAS MALAS HIERBAS Y TRABAJAR EN LAS MINAS…

¿PERO QUÉ DECÍA? ¿ESTABA CEDIENDO DE NUEVO AL JUEGO DE LA MUCHACHA? ¿MAS CÓMO NO HACERLO? HABÍA EN ELLA ALGO COMPLETAMENTE IRRESISTIBLE.

—NO, NO ME HARÍA HACER TALES COSAS. TENDRÍAMOS CRIADOS.

—NI PENSARLO. LA TRATARÍA COMO UN INDIO A SU INDIA.

SIN EMBARGO, ERA OBVIO QUE CAMILLE NO CREÍA NI UNA PALABRA DE LO QUE JEREMIAH DECÍA. EN CUANTO A ÉL, VOLVIÓ A ENCONTRARSE DEMASIADO CERCA DE ELLA MIENTRAS ABANDONABAN EL PARQUE, DEMASIADO SUMERGIDO EN SU DELICADO PERFUME, DEMASIADO PENDIENTE DEL CRUJIR DE SUS SEDAS, DE LA CALIDEZ DE SU BIEN FORMADO BRAZO, DE LA GRACIA DE SU CUELLO, DE SUS OREJITAS… SINTIÓ RESURGIR EN ÉL UNA OLEADA DE DESEO, Y SE APARTÓ SÚBITAMENTE DE CAMILLE. ¿QUÉ DIANTRE LE ESTABA HACIENDO AQUELLA MUCHACHITA? EN AQUEL MOMENTO, CUANDO ELLA VOLVIÓ A ALZAR LA MIRADA HACIA ÉL, VIO ALGO DIABÓLICO EN SUS OJOS.

—USTED ME GUSTA MUCHO, ¿SABE? —DIJO CAMILLE INESPERADAMENTE. LA TARDE ESTABA MURIENDO Y LA LUZ DEL CIELO SE HABÍA VUELTO TAN SUAVE COMO SU PIEL.

—TAMBIÉN A MÍ ME GUSTA USTED, CAMILLE.

JEREMIAH CREYÓ VER, CON ASOMBRO, UN PAR DE LÁGRIMAS EN LOS OJOS DE LA MUCHACHA.

—ENTONCES, ¿NO VOLVEREMOS A VERNOS NUNCA? —PREGUNTÓ CASI DESOLADA.

—ESPERO QUE SÍ. ALGÚN DÍA.

A PARTIR DE AQUEL MOMENTO, HABLARON MUY POCO. REGRESARON A LA CASA AGARRADOS DEL BRAZO, Y ÉL EXPERIMENTÓ UNA VIVA SENSACIÓN DE PÉRDIDA AL DESPEDIRSE DE CAMILLE. DE NUEVO EN EL HOTEL, NO PUDO SACÁRSELA DE LA CABEZA EN TODA LA NOCHE POR MÁS ESFUERZOS QUE HIZO ENTRE REVOLCÓN Y REVOLCÓN EN SU SOLITARIA CAMA. Y LLEGÓ AL COLMO DE LA EXCITACIÓN AL RECIBIR AL DÍA SIGUIENTE UNA NOTA DE BEAUCHAMP EN LA QUE LE PEDÍA QUE FUERA A CENAR CON ELLOS. CUANDO VOLVIÓ A VER A CAMILLE, SE DIO CUENTA DE CUÁN DESESPERADAMENTE LA HABÍA ECHADO DE MENOS DURANTE AQUELLAS HORAS… Y DE LO RIDÍCULO DE SU SITUACIÓN. PERO SUS OJOS ACARICIARON EL ROSTRO DE LA MUCHACHA, Y ELLA PARECIÓ ALIVIADA AL VOLVERLE A VER; ERA COMO SI HUBIERA TEMIDO NO PODER HACERLO DE NUEVO. APENAS APARTARON LOS OJOS EL UNO DEL OTRO DURANTE TODA LA CENA. BEAUCHAMP LO ADVIRTIÓ, Y SU HIJO PARECÍA DIVERTIDO. Y CUANDO, FINALMENTE, ORVILLE Y JEREMIAH SE ENCONTRARON SOLOS A LA HORA DE LOS CIGARROS Y EL COÑAC, ORVILLE BEAUCHAMP LE MIRÓ DIRECTAMENTE A LA CARA. HABLÓ SIN PREÁMBULOS, Y JEREMIAH SINTIÓ COMO SI LE PROPINARA UN PUÑETAZO EN MITAD DEL PECHO AL OÍR SONAR SU APELLIDO.

—THURSTON, CAMILLE LO ES TODO PARA MÍ.

JEREMIAH SE RUBORIZÓ COMO UN JOVENZUELO.

—LO COMPRENDO PERFECTAMENTE. ES UNA MUCHACHA ENCANTADORA.

¡OH, DIOS! ¡QUÉ HABÍA HECHO! ¿SABÍA ORVILLE QUE LA HABÍA BESADO? SE SINTIÓ COMO UN CHICO TRAVIESO QUE ESTÁ A PUNTO DE RECIBIR UNA DURA REPRIMENDA, PERO NO PODÍA NEGAR QUE LA TENÍA BIEN MERECIDA. ESPERÓ, PUES, CON LOS NERVIOS DE PUNTA.

—SÍ, PERO LO QUE ME INTERESA SABER ES HASTA QUÉ PUNTO USTED LA ENCUENTRA ENCANTADORA —DIJO BEAUCHAMP MIRANDO A THURSTON DIRECTAMENTE A LOS OJOS.

LA FRANQUEZA DE AQUELLAS PALABRAS CASI ACOBARDÓ A JEREMIAH. EN REALIDAD, SE MERECÍA LO QUE LE ESTABA SUCEDIENDO. NO TENÍA DERECHO A FLIRTEAR CON UNA MUCHACHA TAN JOVEN. SIN EMBARGO, Y SORPRENDENTEMENTE, ORVILLE NO PARECÍA CONTRARIADO; LO QUE NO QUITABA QUE JEREMIAH TUVIERA QUE ENCONTRAR UNA RESPUESTA ADECUADA.

—NO ACABO DE COMPRENDER LO QUE QUIERE DECIR —CONTESTÓ.

—SUPONGO QUE LO HA OÍDO BIEN. ¿HASTA QUÉ PUNTO SE SIENTE ATRAÍDO POR MI HIJA?

—POR SUPUESTO, ES MUY ATRACTIVA, SEÑOR. POR MI PARTE, DEBO PEDIRLE QUE ACEPTE MIS DISCULPAS SI EN ALGÚN MOMENTO LE HE OFENDIDO INVOLUNTARIAMENTE, A USTED O A LA SEÑORA BEAUCHAMP… YO… BUENO, EN REALIDAD HAY COSAS DE LAS QUE ES DIFÍCIL DISCULPARSE Y…

—¡CHITÓN! DÉJEME HABLAR. LOS HOMBRES REVOLOTEAN COMO MOSCARDONES ATONTADOS ALREDEDOR DE MI HIJA. JÓVENES, MADUROS, VIEJOS… TODOS SE VUELVEN MEDIO LOCOS CUANDO VUELVE SUS OJOS AZULES HACIA ELLOS, Y CAMILLE, NO LE QUEPA LA MENOR DUDA DE ELLO, THURSTON, ES PLENAMENTE CONSCIENTE DE SU PODER. NO ME QUEJO DE NINGUNA OFENSA. SÓLO QUIERO HACERLE UNA PREGUNTA DIRECTA DE HOMBRE A HOMBRE. PERO QUIZÁ SERÁ MEJOR QUE ANTES ME EXPLIQUE. CAMILLE ES EL SER AL QUE MÁS AMO EN ESTE MUNDO. SI TUVIERA QUE ABANDONARLO TODO, MIS NEGOCIOS, MI DINERO, MI CASA PARA PODER SALVAR SÓLO A ALGUIEN, ELLA SERÍA ESE ALGUIEN. EN REALIDAD, ES LA ÚNICA PERSONA QUE ME PREOCUPA DE VERAS. —RECONSIDERÓ SUS PALABRAS Y AÑADIÓ—: BUENO, CASI LA ÚNICA PERSONA —SONRIÓ, Y SU SEMBLANTE MOSTRÓ MÁS SERENIDAD—. Y QUIERO SACARLA DEL SUR. NO ES EL SITIO ADECUADO PARA UNA CHICA TAN INTELIGENTE COMO ELLA. AQUÍ, TODOS SON UNOS MENTECATOS; MUY BIEN EDUCADOS, MUY ZALAMEROS, PERO HAN MALGASTADO TODO EL DINERO, Y LOS QUE LO TIENEN, COMO YO, NO PERTENECEN AL TIPO DE HOMBRE QUE DESEO PARA CAMILLE. SON TOSCOS Y RUDOS, SIN REFINAR, Y MÁS DE LA MITAD DE ELLOS NO TIENEN LA LISTEZA DE ELLA. ES UNA CHICA NOTABLE EN MUCHOS ASPECTOS, YO DIRÍA QUE EXCEPCIONAL, Y POR ESO NO ENCAJA AQUÍ. LOS HOMBRES COMO SU ABUELO SON DÉBILES, POBRES Y QUEJUMBROSOS; LOS OTROS VALEN MUY POCO. SÍ, THURSTON, NO HAY AQUÍ NADIE SUFICIENTEMENTE BUENO PARA ELLA. NI EN ATLANTA, NI EN CHARLESTON, NI EN SAVANNAH, NI EN RICHMOND, NI EN NINGÚN OTRO LUGAR DEL SUR. PENSABA LLEVARLA A PARÍS EL AÑO PRÓXIMO PARA PRESENTARLA A LA ARISTOCRACIA. —JEREMIAH SE PREGUNTÓ CÓMO PODRÍA AQUEL HOMBRE CONSEGUIR LO QUE SE PROPONÍA, PERO PENSÓ QUE A VECES ERAN SORPRENDENTES LOS MILAGROS QUE LOGRABA EL DINERO—. DE HECHO, HACE MUCHO TIEMPO QUE VENGO PROMETIÉNDOSELO. PERO CUANDO USTED ENTRÓ EN NUESTRA CASA LA SEMANA PASADA…, SE ME OCURRIÓ UNA IDEA EXTRAORDINARIA.

JEREMIAH SINTIÓ QUE SE LE ENFRIABA TODO EL CUERPO. SU VIDA IBA A CAMBIAR POR ENTERO. LO PRESENTÍA.

—USTED ES EL HOMBRE PERFECTO PARA ELLA. Y CAMILLE PARECE MUY PRENDADA DE USTED. —JEREMIAH PENSÓ EN EL ACTO EN EL BESO CON QUE ELLA LE HABÍA ATACADO EL DÍA ANTERIOR, ÓSCULO QUE NO LE HABÍA REPUGNADO EN ABSOLUTO—. USTED ES UN HOMBRE BUENO; LO HE OÍDO DECIR A TODO EL MUNDO, Y A MÍ, PERSONALMENTE, ME GUSTA USTED MUCHO. SIEMPRE HE CONFIADO MÁS EN MI INSTINTO QUE EN CUALQUIER OTRA COSA, Y ESTA VEZ MI INSTINTO ME DICE QUE USTED SERÍA UN BUEN MARIDO PARA ELLA. NO TODO EL MUNDO PODRÍA MANEJAR A CAMILLE. —JEREMIAH RIÓ ANTE AQUELLA SALIDA. EN CUANTO AL RESTO DE LO QUE ACABABA DE OÍR, ERA VERDADERAMENTE ABRUMADOR. MIRÓ FIJAMENTE A SU ANFITRIÓN—. BUENO, ¿QUÉ ME DICE? ¿LE INTERESARÍA CASARSE CON MI HIJA?

ERA LA PREGUNTA MÁS BRUSCA QUE LE HABÍAN HECHO EN SU VIDA. ORVILLE LE HABLABA COMO SI QUISIERA VENDERLE UN REBAÑO DE GANADO, UN TERRENO O UNA CASA, LO QUE, SIN EMBARGO, NO APLACABA EL INSENSATO DESEO QUE EXPERIMENTABA JEREMIAH DE CONTESTAR «SÍ». TUVO QUE RECOBRAR EL ALIENTO Y DEJAR EL VASO SOBRE LA MESA ANTES DE RESPONDER A ORVILLE Y ROMPER EL SILENCIO DE LA HABITACIÓN, QUE PESABA SOBRE ÉL COMO UNA LOSA:

—NO SÉ POR DÓNDE EMPEZAR, Y NO ESTOY SEGURO DE LO QUE DEBO DECIRLE, SEÑOR BEAUCHAMP. CAMILLE ES UNA MUCHACHA EXCEPCIONAL, ESO ES INDUDABLE. Y ME SIENTO PROFUNDAMENTE HALAGADO POR CUANTO ACABA DE DECIRME. ES FÁCIL VER EL GRAN CUIDADO CON QUE CONSIDERA TODO LO REFERENTE A SU HIJA, Y CAMILLE ES PLENAMENTE MERECEDORA DE LOS SENTIMIENTOS QUE EXPERIMENTA USTED HACIA ELLA —JEREMIAH SINTIÓ QUE LE PALPITABA DE NUEVO EL CORAZÓN. EN REALIDAD, NO HABÍA DEJADO DE HACERLO DESDE EL MOMENTO EN QUE LA VIO POR PRIMERA VEZ, PERO, AHORA, SUS LATIDOS ERAN MÁS FUERTES PORQUE LO QUE DIJERA EN AQUEL MOMENTO AFECTARÍA AL RESTO DE SU VIDA. DEBÍA PESAR, PUES, CADA UNA DE SUS PALABRAS CON MÁS CUIDADO QUE SI FUERAN PEPITAS DE ORO—. PERO DEBO DECIRLE, SEÑOR, QUE MI EDAD CASI TRIPLICA LA DE SU HIJA.

—NO SERÁ TANTO… —ORVILLE BEAUCHAMP NO PARECIÓ PREOCUPADO POR AQUELLA OBSERVACIÓN.

—TENGO CUARENTA Y TRES AÑOS. Y ELLA, DIECISIETE. ADEMÁS, VIVO A CUATRO MIL KILÓMETROS DE AQUÍ, EN UN LUGAR MUCHO MENOS REFINADO QUE ÉSTE. ME HA DICHO USTED QUE PENSABA PRESENTARLA A LA ARISTOCRACIA DE FRANCIA… YO SOY UN MINERO, SEÑOR… HAGO UNA VIDA SENCILLA EN UNA CASA VACÍA, A QUINCE KILÓMETROS DE LA CIUDAD MÁS PRÓXIMA. NO ES UNA VIDA MUY ATRACTIVA PARA UNA JOVENCITA.

—SI ÉSE FUERA EL ÚNICO OBSTÁCULO QUE LE DETUVIESE, LA SOLUCIÓN NO SERÍA DIFÍCIL: IRSE A VIVIR A LA CIUDAD. A SAN FRANCISCO. NO HAY RAZÓN QUE LE IMPIDA DIRIGIR SUS MINAS DESDE ALLÍ. DEBEN DE ESTAR BIEN ORGANIZADAS Y LLEVADAS POR PERSONAL RESPONSABLE. DE OTRO MODO, USTED NO PODRÍA ENCONTRARSE AQUÍ EN ESTE MOMENTO. —JEREMIAH TUVO QUE ADMITIR QUE NO ERA AQUÉL UN MAL RAZONAMIENTO—. PODRÍA CONSTRUIRLE UNA CASA EN LA CIUDAD Y, CON EL TIEMPO, IR ACOSTUMBRÁNDOSE A LA VIDA DEL CAMPO —SONRIÓ—. INCLUSO CREO QUE TAL CAMBIO SERÍA BENEFICIOSO PARA ELLA. A VECES, PIENSO QUE LA VIDA QUE LLEVA AQUÍ ES DEMASIADO FRÍVOLA, Y DE ESO, JUSTO ES CONFESARLO, YO SOY EN PARTE RESPONSABLE. NO QUIERO QUE SE ABURRA, Y POR ELLO, NO PARAMOS DE LLEVARLA A FIESTAS Y BAILES. PERO SU ESTILO DE VIDA, SEÑOR THURSTON, PODRÍA HACERLE UN GRAN BIEN. —EL PADRE DE CAMILLE JUNTÓ LAS CEJAS—. PERO NO ES ÉSA LA CUESTIÓN. EL PUNTO MÁS IMPORTANTE ES ÉSTE: ¿PODRÍA LLEGAR A AMARLA?

JEREMIAH THURSTON SUSPIRÓ.

—NUNCA IMAGINÉ QUE TUVIERA QUE PRONUNCIARME SOBRE ELLO, SEÑOR, PERO CREO QUE ES MUY POSIBLE QUE LA AME YA. A DECIR VERDAD, NO ACABO DE COMPRENDER LO QUE SIENTO POR ELLA, Y HE ESTADO LUCHANDO CONTRA MI INCLINACIÓN POR CAMILLE DESDE QUE LA CONOCÍ, POR RESPETO A USTED, APARTE DE OTRAS RAZONES. ES POCO MÁS QUE UNA NIÑA, UNA MUCHACHITA, Y YO, POR SUPUESTO, SOY DEMASIADO VIEJO PARA ELLA. COMO YA LE HE DICHO, LLEVO UNA VIDA SENCILLA Y TRANQUILA, Y HACE YA TIEMPO QUE RENUNCIÉ A ESA CLASE DE SUEÑOS… —SIN EMBARGO, LAS HORAS QUE HABÍA PASADO EN EL TREN CON AMELIA HABÍAN ENCONTRADO UN PROFUNDO ECO EN SU ALMA Y, ANTES DE ELLO, HABÍA VISTO MORIR AL HIJO DE JOHN HARTE EN SUS BRAZOS… Y POR PRIMERA VEZ DESDE HACÍA VEINTE AÑOS, QUERÍA TENER LO QUE NO HABÍA POSEÍDO NUNCA: UNA ESPOSA A QUIEN AMAR Y UN HIJO PROPIO, ALGO MUY DIFERENTE DE LA CONVIVENCIA CON HANNAH O DE LAS NOCHES DEL SÁBADO CON MARY ELLEN BROWNE… Y, DE SÚBITO, HABÍA APARECIDO CAMILLE COMO UNA VISIÓN EN SUEÑOS, LA PERSONIFICACIÓN DE CUANTO NO HABÍA TENIDO NUNCA—. LA SEMANA PASADA, ME SUCEDIÓ ALGO INSÓLITO —NO PUDO DECIR MÁS—, Y NECESITO ALGÚN TIEMPO PARA REFLEXIONAR.

ORVILLE BEAUCHAMP SE MOSTRÓ COMPRENSIVO.

—SÍ, DE TODOS MODOS, ES AHORA DEMASIADO JOVEN. Y NO QUIERO QUE LE DIGA NADA DE ESTO.

JEREMIAH SE SORPRENDIÓ.

—NO TENÍA LA MENOR INTENCIÓN DE HACERLO, SEÑOR. COMO LE HE DICHO, NECESITO TIEMPO PARA REFLEXIONAR. QUISIERA VER LO QUE SUCEDE CUANDO VUELVA A MI VIDA DIARIA, A MI CASA VACÍA, A MIS MINAS. —SUSPIRÓ ANTE AQUELLA PERSPECTIVA Y PENSÓ, POR PRIMERA VEZ, QUE ERA UN HOMBRE SOLITARIO. DE PRONTO, TUVO LA SENSACIÓN DE QUE LA NECESITARÍA, DE QUE NO PODRÍA SEGUIR VIVIENDO SIN ELLA. NUNCA LE HABÍA SUCEDIDO AQUELLO CON NINGUNA MUJER… EXCEPTO CON JENNY—. NO SÉ MUY BIEN LO QUE SIENTO POR CAMILLE —PROSIGUIÓ DICIENDO—. SI TUVIERA QUE OBEDECER A LOS IMPULSOS DE MI CORAZÓN, LE PEDIRÍA A USTED SU MANO AHORA MISMO —SU VOZ ERA PROFUNDA Y RONCA A CAUSA DE LA EMOCIÓN—, PERO QUIERO ESTAR SEGURO DE QUE NUESTRA UNIÓN SERÍA LO MÁS ACERTADO PARA LOS DOS. ¿QUÉ EDAD TIENE AHORA? —SU MENTE QUEDÓ SÚBITAMENTE EN BLANCO. SÓLO PODÍA PENSAR EN LOS OJOS DE CAMILLE, EN SUS BRAZOS… Y EN SUS LABIOS…

—DIECISIETE.

—SI DENTRO DE SEIS MESES MIS SENTIMIENTOS HACIA CAMILLE NO HAN VARIADO, LE PEDIRÉ SU MANO. CONTANDO CON EL BENEPLÁCITO DE USTED, VENDRÉ A ATLANTA Y LE PEDIRÉ A SU HIJA QUE SE CASE CONMIGO. ENTONCES, VOLVERÉ A VENIR AL CABO DE SEIS MESES Y ME LA LLEVARÉ CONMIGO.

—¿POR QUÉ ESPERAR TANTO? ¿POR QUÉ NO LLEVÁRSELA DENTRO DE SEIS MESES, SI ELLA ACEPTA?

—SI CAMILLE ACCEDE A CASARSE CONMIGO, QUIERO CONSTRUIRLE UNA CASA DECENTE EN LA CIUDAD. ES LO MENOS QUE PUEDO HACER POR ELLA. TENGA LA SEGURIDAD, SEÑOR BEAUCHAMP, DE QUE, SI ME CASO CON SU HIJA, LE DARÉ LA MEJOR VIDA QUE PUEDA EN TODOS LOS ASPECTOS. —LOS OJOS DE JEREMIAH PARECIERON CONFIRMAR LA CONVICCIÓN DE SUS PALABRAS, Y BEAUCHAMP ASINTIÓ CON UN MOVIMIENTO DE LA CABEZA.

—NO ME CABE DUDA. POR ESO DECIDÍ HABLARLE COMO LE HE HABLADO. Y LO SOSTENGO. CASARSE CON USTED SERÁ LO MEJOR QUE LE HAYA SUCEDIDO A CAMILLE EN SU VIDA.

—ASÍ LO ESPERO.

LOS OJOS DE JEREMIAH TENÍAN UN EXTRAÑO BRILLO. EXPERIMENTABA LA SENSACIÓN DE HABER HECHO EL NEGOCIO MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA. LOS NOVECIENTOS FRASCOS DE MERCURIO CONCERTADOS POCOS DÍAS ANTES NO SIGNIFICABAN NADA PARA ÉL. PERO CAMILLE… ERA UN SUEÑO CONVERTIDO EN REALIDAD… ESTABA SEGURO DE QUE VOLVERÍA AL CABO DE SEIS MESES. CUANDO ÉL Y ORVILLE SALIERON POR FIN DE SU AISLAMIENTO EN EL COMEDOR, JEREMIAH MIRÓ A CAMILLE CON OTROS OJOS.

—¿QUÉ LE HA DICHO MI PADRE? —LE SUSURRÓ ELLA—. ¿ALGUIEN VIO CÓMO NOS BESÁBAMOS?

SIN EMBARGO, LA MUCHACHA NO PARECÍA MUY PREOCUPADA POR SEMEJANTE POSIBILIDAD. A JEREMIAH LE HIZO GRACIA SU ACTITUD. AHORA, ERA ÉL QUIEN LA HABRÍA TOMADO ENTRE LOS BRAZOS Y LE HABRÍA DADO UN FURIOSO BESO EN LOS LABIOS.

—SÍ —LE RESPONDIÓ EN VOZ BAJA Y TONO MALICIOSO—. VAN A ENVIARLA A UN CONVENTO, DONDE QUEDARÁ AL CUIDADO DE LAS MONJAS HASTA QUE CUMPLA LOS VEINTICINCO AÑOS.

—¡NO ES POSIBLE! —DEJÓ OÍR SU SONORA RISA Y LE GRITÓ—: ¡MI PADRE NUNCA HARÍA TAL COSA! ¡ME ECHARÍA DEMASIADO DE MENOS!

AQUELLAS PALABRAS HICIERON PENSAR A JEREMIAH EN EL SACRIFICIO QUE HARÍA BEAUCHAMP SI ÉL SE CASABA CON ELLA Y LA APARTABA DE SU LADO, PERO EL HOMBRE, EN CIERTO MODO, TENÍA RAZÓN: ERA MEJOR PARA CAMILLE. EN REALIDAD, NUNCA SERÍA ACEPTADA EN EL SUR, HECHO QUE ELLA NO IGNORABA. SU SANGRE ESTABA TEÑIDA POR LA DE BEAUCHAMP, Y NO SE LO PERDONARÍAN EN CIEN AÑOS, SI ES QUE LLEGABAN A HACERLO. A SU HERMANO NO PARECÍA IMPORTARLE, PERO ERA EVIDENTE QUE AQUEL ESTADO DE COSAS PREOCUPABA A CAMILLE. INCLUSO SU MADRE SE COMPORTABA COMO SI ALGO OLIERA MAL EN LA CASA, Y HABLABA DE SAVANNAH COMO DE UN PARAÍSO QUE ELLA HABÍA PERDIDO PARA SIEMPRE, A PESAR DE QUE IBA ALLÍ VARIAS VECES AL AÑO. EN SU OPINIÓN, VIVÍA EN EL EXILIO.

—EN REALIDAD —ACLARÓ JEREMIAH, SINTIÉNDOSE EXTRAÑAMENTE RELAJADO DESPUÉS DE HABER HABLADO CON UN HOMBRE QUE ACABABA DE DECIDIR SU DESTINO—, ESTÁBAMOS HABLANDO DE OTRA OPERACIÓN EN PERSPECTIVA. PODRÍA TENER QUE VOLVER A ATLANTA PARA CERRAR EL TRATO DENTRO DE SEIS MESES.

CAMILLE PARECIÓ INTRIGADA.

—¿MÁS MERCURIO? —PREGUNTÓ CON EXPRESIÓN DE SORPRESA—. CREÍA QUE EL CONSORCIO TENÍA LO SUFICIENTE PARA UN AÑO…

JEREMIAH NO CESABA DE ASOMBRARSE DE LO MUCHO QUE SABÍA AQUELLA CHICA, Y DE LO BIEN QUE LE COMPRENDÍA.

—ES ALGO MÁS COMPLICADO QUE ESO —RESPONDIÓ ÉL—. YA SE LO EXPLICARÉ OTRO DÍA. —CONSULTÓ EL RELOJ—. SE ESTÁ HACIENDO TARDE. TENGO QUE VOLVER AL HOTEL PARA ASEGURARME DE QUE EL EQUIPAJE ESTÉ A PUNTO. ME VOY MAÑANA POR LA MAÑANA, PEQUEÑA.

DE PRONTO, LA CONSIDERÓ COMO ALGO YA SUYO, PERO NO LO DEMOSTRÓ. SE VOLVIÓ Y DIJO ALGO A SU MADRE, PERO ELLA NO PARECIÓ PRESTARLE MUCHA ATENCIÓN. SE APARTÓ DE ELLOS Y LOS DEJÓ SOLOS DE NUEVO.

CAMILLE LE MIRÓ CON SUS GRANDES OJOS LLENOS DE TRISTEZA.

—QUIZÁ LE ESCRIBA ANTES DE QUE VUELVA USTED POR AQUÍ.

—ME GUSTARÍA MUCHO…

ENTONCES, LA MUCHACHA LE DIRIGIÓ UNA MIRADA EXTRAÑA, COMO SI SUPIERA…

—PAPÁ ME DIJO QUE ESTE AÑO ME LLEVARÍA A FRANCIA, QUIZÁ NO ME HALLE AQUÍ CUANDO USTED VENGA.

PERO JEREMIAH SABÍA QUE AÚN LA ENCONTRARÍA ALLÍ. A NO SER QUE ORVILLE DECIDIERA CEDERLA ENTRETANTO A ALGÚN CONDE O DUQUE… LA SOLA IDEA DE AQUELLA POSIBILIDAD LE SUBLEVÓ. CAMILLE NO ERA UN OBJETO QUE SE PUDIERA VENDER DE AQUEL MODO, NI SIQUIERA A ÉL. ERA UNA MUJER, UN SER HUMANO…, UNA CRIATURA… EN AQUEL INSTANTE, MÁS QUE EN CUALQUIER OTRO MOMENTO ANTERIOR, DESEÓ DISPONER DE TIEMPO PARA PENSAR SI CAMILLE PODRÍA SER O NO FELIZ CON ÉL. QUERÍA VOLVER A CONTEMPLAR LAS COLINAS DESDE LA VENTANA DE LA HABITACIÓN DONDE DORMÍA, E INTENTAR IMAGINARSE QUE CAMILLE ESTABA ALLÍ CON ÉL.

—CALIFORNIA ESTÁ TAN LEJOS… —DIJO ELLA CON VOZ DÉBIL Y TRISTE MIENTRAS LE DABA LA MANO A JEREMIAH.

—VOLVERÉ.

FUE TANTO UNA PROMESA A CAMILLE COMO A SÍ MISMO, PUES EN AQUEL MOMENTO NO ESTABA SEGURO DE LO QUE HARÍA. SU VIDA NUNCA VOLVERÍA A SER LA MISMA, PERO IGNORABA SI DESEABA CAMBIARLA POR COMPLETO. BAJÓ LA MIRADA HACIA LA EXQUISITA CHIQUILLA QUE TENÍA DELANTE Y LE DIJO LAS PALABRAS QUE ELLA DESEABA OÍR:

—CUENTA USTED CON TODO MI APRECIO, CAMILLE… RECUÉRDELO.

LE BESÓ DELICADAMENTE UNA MANO, Y LA MEJILLA. ACTO SEGUIDO, INTERCAMBIANDO UNA MIRADA CÓMPLICE Y DÁNDOLE UN FIRME APRETÓN DE MANO A ORVILLE BEAUCHAMP, SALIÓ DE LA CASA, NO DEJANDO A NADIE COMO ERA ANTES DE SU LLEGADA, POR NO HABLAR DE ÉL MISMO.