“¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Cuál es mi lugar? ¿Por qué me siento como un extraño en mi propia piel? ¿Cuándo mi lugar seguro se transformó en el nido de la incertidumbre que se me asecha cada mañana?, pero que curiosamente, se desvanece al escuchar su voz, oh esa voz que bien sabe como calmar las más grandes tormentas y es capaz de apaciguar los más feroces ciclones. Si, esa voz que en su muy único timbre es capaz de arrebatarme de aquel lugar donde reina la incertidumbre, y me transporta a ese maravilloso lugar que se encuentra estando a un lado de ella”. “¿Qué vendrá el día de mañana? ¿Quiénes estarán y quienes se habrán ido?” ¿Acaso las personas que me interesan y por las que me preocupo seguirán a mi lado? No quiero regresar a ese fatídico año donde en un abrir y cerrar de ojos, yacía en medio de la nada, desolado, perdido y sin rumbo pues mi brújula se había esfumado, y mi centro gravitacional se había hecho uno con las estrellas; mi fiel compañera de mil batallas, aquella que en l