Surcar una vez más las ideas que yacen entre las líneas que le dan vida, pasión, intensidad, dolor y alma a cada página es una experiencia que raya en lo sublime, casi en lo beatifico. Navegar por el mar de emociones que se entrelazan entre el verbo y sustantivo es recordar el valor de la vida humana; dibujar una vez más en nuestros corazones la razón del porqué estamos aquí en este mundo. Caminar de tu mano a lo largo de cada capítulo es resignificar lo que es el "amor", es darle una nueva vida a lo que ya vive en mi interior, el amor. Compartir valores e ideas contigo es saberme acompañado, olvidarme de la extrañeza que a veces me provoca el mundo que me rodea; es acordarme nuevamente de lo maravillosa, hermosa, exquisita que puede ser la vida cuando se vive en el amor. Pero no ese amor fantasioso que reencarna sin cesar en la modernidad corrompida; sino ese amor que nos honra y nos acerca a lo divino, a la gracia de recordar que somos humanos, y que es dentro de aquella naturaleza