En primer lugar, un enfoque basado en la personalidad implica que debería centrarse en el desarrollo de los estudiantes más que en el aprendizaje y la educación. En segundo lugar, el profesor debe tener en cuenta las características individuales de los alumnos (edad, fisiológicas, psicológicas, intelectuales). Tercero, al construir el material didáctico, el profesor debe tener en cuenta las necesidades educativas de la clase, centrándose en los diferentes niveles de complejidad del material del programa, para que sea accesible y comprensible para todos. Cuarto, los estudiantes deben ser divididos en grupos homogéneos especiales basados en sus conocimientos, habilidades y orientación profesional. Quinto, cada niño debe ser tratado como una individualidad única y única. Consideremos, por ejemplo, cómo se implementa un enfoque centrado en la persona para enseñar un idioma extranjero. Es necesario crear un entorno educativo especial en el aula, que incluya: la organización y el uso de