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Polvo de estrellas fugaces

En algún lugar del cosmos gira en silencio por su órbita nuestra luna, el satélite. En algún lugar, el polvo solitario brilla, de estrellas caídas, y ella está fría. Y al bajar a la tierra amada, se derriten en calma, como esquirlas de agua. Lo que el cosmos encerraba en ellas, se abrió al fin, como gotas de estrellas. Caen en silencio las estrellas, ¡caen! Como al alba la niebla en el cristal. Solo queda en las ventanas un poco de polvo, de aquella luz que bajó del cielo. El polvo se posará en cortinas bien planchadas, como una lucecita en la noche para ti. Tu vida poco a poco se arreglará, tintineando en el alma con polvo de estrellas. Al otro lado del río, apenas cubierto de hierba, oirás de nuevo el trino del ruiseñor. Calmarás las estrellas en tu corazón, y guardarás para siempre la calma. El alba no borra esas gotas que cayeron en la noche, en su hora más honda. Lanzarás una barquita de deseos, ¡para que las estrellas vuelvan a vivir contigo! Caen en silencio las estrellas, ¡cae

En algún lugar del cosmos

gira en silencio

por su órbita

nuestra luna,

el satélite.

En algún lugar, el polvo

solitario brilla,

de estrellas caídas,

y ella

está fría.

Y al bajar

a la tierra amada,

se derriten en calma,

como esquirlas

de agua.

Lo que el cosmos

encerraba en ellas,

se abrió al fin,

como gotas

de estrellas.

Caen en silencio

las estrellas,

¡caen!

Como al alba

la niebla

en el cristal.

Solo queda

en las ventanas

un poco de polvo,

de aquella luz

que bajó

del cielo.

El polvo se posará

en cortinas

bien planchadas,

como una lucecita

en la noche

para ti.

Tu vida poco a poco

se arreglará,

tintineando en el alma

con polvo de estrellas.

Al otro lado del río,

apenas cubierto

de hierba,

oirás de nuevo

el trino del ruiseñor.

Calmarás las estrellas

en tu corazón,

y guardarás

para siempre

la calma.

El alba no borra

esas gotas

que cayeron

en la noche,

en su hora más honda.

Lanzarás

una barquita de deseos,

¡para que las estrellas

vuelvan a vivir

contigo!

Caen en silencio

las estrellas,

¡caen!

Como al alba

la niebla

en el cristal.

Solo queda

en las ventanas

un poco de polvo,

de aquella luz

que bajó

del cielo.

El polvo se posará

en cortinas

bien planchadas,

como una lucecita

en la noche

para ti.

Tu vida poco a poco

se arreglará,

tintineando en el alma

con polvo de estrellas.