En algún lugar del cosmos gira en silencio por su órbita nuestra luna, el satélite. En algún lugar, el polvo solitario brilla, de estrellas caídas, y ella está fría. Y al bajar a la tierra amada, se derriten en calma, como esquirlas de agua. Lo que el cosmos encerraba en ellas, se abrió al fin, como gotas de estrellas. Caen en silencio las estrellas, ¡caen! Como al alba la niebla en el cristal. Solo queda en las ventanas un poco de polvo, de aquella luz que bajó del cielo. El polvo se posará en cortinas bien planchadas, como una lucecita en la noche para ti. Tu vida poco a poco se arreglará, tintineando en el alma con polvo de estrellas. Al otro lado del río, apenas cubierto de hierba, oirás de nuevo el trino del ruiseñor. Calmarás las estrellas en tu corazón, y guardarás para siempre la calma. El alba no borra esas gotas que cayeron en la noche, en su hora más honda. Lanzarás una barquita de deseos, ¡para que las estrellas vuelvan a vivir contigo! Caen en silencio las estrellas, ¡cae