A través del sol cayó
una sombra fría,
la borra del café se apagó.
*
Enero nos dio
un día helado,
pero la fiesta no fue en vano.
*
Y el café reposa
sobre la mesa olvidada,
capturando el reflejo del cielo.
*
Aunque el sol susurra:
«Aguanta un poco más —
la suerte nacerá con la primavera».
*
Mas en la taza, en calma,
la superficie oscura
se ha deshecho de la espuma ondulada.
*
Solo los bordes, levemente blanquecinos,
el centro vacío —
allí, toda la luz de las nubes, imperecedera.
*
Como en un espejo se ve,
en el silencio frío,
en la borra que ya anuncia el alba,
*
allí yace una nube,
suavemente,
envuelta en espuma de café.
*
Y susurra, a ti
o a quien la tome,
esa taza con destellos en las manos:
*
«Tómala y no temas,
mira al cielo,
a través del café, del calor, sin hastío».
*
Sereno navega
el reflejo del firmamento
en la fría azul de un espresso.
*
Y en ese reflejo
tú esperas hallar
tu único lugar en el mundo.