Dice la palabra de Dios en Mateo 24:29-44: Pero inmediatamente después de la tribulación de aquellos días; el sol se escurecerá, y la luna no dará su resplandor. Las estrellas caerán del cielo, y los poderes de los cielos serán sacudidos.
Entonces se manifestará la señal del Hijo del Hombre (Jesús) en el cielo, y en ese tiempo harán duelo todas las tribus de la tierra, Y verán al hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.
Él enviará a sus ángeles con un gran sonar de trompeta, y ellos reunirán a los escogidos de Él, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
Pero de aquel día y aquella hora nadie sabe.
De la higuera aprended la analogía; cuando su rama ya está tierna y brotan sus hojas, sabéis que el verano está cerca, a las puertas. Así también cuando vosotros veáis todas estas cosas, sabed que está cerca (la venida de Cristo) a las puertas.
De cierto os digo que no pasará esta generación, hasta que todas estas cosas sucedan. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Pero acerca de aquel día y de aquella hora. Nadie sabe; ni siquiera los ángeles de los cielos. Ni aún el hijo, sino solo el padre. Porque como en los días de Noe, así será la venida del Hijo del Hombre.
Pues cómo en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y Bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noe entró en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Así será también la venida del Hijo del Hombre.
En aquel día uno será tomado y otro será dejado.
En aquel entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada y la otra dejada. Velad porque no sabéis el día que viene el Señor.
Pero sabed esto: Si el dueño de la casa hubiera sabido a qué hora habría de venir el ladrón. Habría velado y no habría dejado que forzaran la puerta de su casa. Por tanto, estad preparados también vosotros, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre.
¿Quién es el siervo fiel y prudente, a quien su señor le puso sobre los criados de su casa, para que les diera alimento a su debido tiempo? Bienaventurado será aquel siervo a quien cuando su señor venga le encuentre haciéndole así. De cierto os digo le pondrá sobre todos bienes.
Pero si aquel siervo malvado, dice en su corazón: Mi Señor tarda; y si comienza a golpear a sus consiervos, y si come y bebe con los borrachos; el señor de aquel siervo vendrá en el día que no espera y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le asignará lugar con los hipócritas. Allí habrá llanto y crujir de dientes.