Добавить в корзинуПозвонить
Найти в Дзене

Carta de Amor

Y llegaste a mi vida así sin avisar, sin pedirme permiso entraste en mi corazón, sin preguntarme, con cada conversación tu nombre se iba bordando con hilos de oro en lo más profundo de mi ser, en aquellos lugares que solamente pocos han conocido. Así como si nada, sin darme cuenta, iba cayendo preso dentro de tu dulzura y cariño, sin notarlo poco a poco, con tan solamente estar a tu lado, las murallas que alguna vez se levantaron para salvaguardar los escombros de aquel corazón que hace tiempo se atrevió amar sin condición, se iban cayendo a pedazos cargando en cada ladrillo cada uno de los temores y de las dudas que por tanto tiempo me mantuvieron a su merced… En un abrir y cerrar de ojos, el miedo poco a poco se esfumaba en el aire, y en su lugar, con cada brisa que rozaba por mi pecho, nuevos castillos con jardines de jazmines, tulipanes, y margaritas se iban levantando. Un nuevo sol se postraba en aquel horizonte que alguna vez se fusionó con la noche perpetua, pero sin el abrigo d

Y llegaste a mi vida así sin avisar, sin pedirme permiso entraste en mi corazón, sin preguntarme, con cada conversación tu nombre se iba bordando con hilos de oro en lo más profundo de mi ser, en aquellos lugares que solamente pocos han conocido.

Así como si nada, sin darme cuenta, iba cayendo preso dentro de tu dulzura y cariño, sin notarlo poco a poco, con tan solamente estar a tu lado, las murallas que alguna vez se levantaron para salvaguardar los escombros de aquel corazón que hace tiempo se atrevió amar sin condición, se iban cayendo a pedazos cargando en cada ladrillo cada uno de los temores y de las dudas que por tanto tiempo me mantuvieron a su merced…

En un abrir y cerrar de ojos, el miedo poco a poco se esfumaba en el aire, y en su lugar, con cada brisa que rozaba por mi pecho, nuevos castillos con jardines de jazmines, tulipanes, y margaritas se iban levantando. Un nuevo sol se postraba en aquel horizonte que alguna vez se fusionó con la noche perpetua, pero sin el abrigo de la luz de la luna.

Hechicera o marciana eres tú. Me juré que nunca más permitiría que mi corazón se atreviera a amar; que no le abriría las puertas a nadie más, pues no había nada que ofrecer después de aquel diluvio del 26 de agosto cuando la vida arrasó con cada sueño de amor eterno que alguna vez creí posible. Me juré que no me despojaría de las prendas que visten a mi corazón, pues lo único que yacía ahí, no son más que heridas, cicatrices, y miedo a volver a encontrarse con el dolor, y caminar de la mano con soledad…

Me juré, me protegí ante cualquier intento humano… Pero no ante el tuyo… No ante el resplandor que solamente tu alma sabe producir, no ante el abrigo que tu voz le brinda a mi corazón; sí, a ese mismo corazón que con tu sonrisa y tu ternura estás ayudando a sanar dibujando en él un nuevo amanecer, enseñándole nuevamente a creer en el amor y en los sueños

No sé cómo lo hiciste, pero contigo me vuelvo a sentir vivo y con ganas de ser mejor persona. Oh musa mía que es por ti por quien hoy, casi a medianoche mi corazón clama por tu amor… Es por ti, por quien hoy yo escribo esta carta con la esperanza de que en tu corazón estas palabras puedan encontrar un nuevo hogar…