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La causa de la infertilidad es el desconocimiento de Dios.

Muchas son las mujeres que hoy en día sufren esterilidad, sin saber que la causa de la infertilidad es el desconocimiento de Dios y sus palabras. Muchas son las mujeres que en las escrituras recibieron el milagro de dar vida después de muchos años.

Pero muchas más son las que han recibido el milagro en nuestros días sin someterse a costosos tratamientos de fertilidad, que la mayoría de ellos no salen como se planean; y en la mayoría de los casos la espera trae consigo más de un bebé. Y lo que se esperaba como bendición termina destruyendo la mayoría de estos matrimonios, por la imposibilidad de poder proveer para estas criaturas.

Dios puede quitar la causa de la infertilidad de tu vida y traer felicidad.

Seguramente escuchaste de Ana la madre del profeta Samuel. Ana fue estéril por muchos años. Las personas la consideraban una vergüenza y se reían de ella y la menospreciaban. Siendo la esposa de un sacerdote del Dios altísimo Ana no oraba y no creía. Hasta que un día en el templo se decidió a orarle a Jehová diciéndole:

Jehová de los ejércitos, si te dignares a mirar la aflicción de tu sierva y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva. Sino que dieras a tu sierva un hijo varón. Yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida y no pasará navaja sobre su cabeza. Samuel 1: 11

El resultado de esta plegaria fue uno de los profetas más grandes de todos los tiempos, Samuel. Y después de esto Dios bendijo a Ana con tres hijos y dos hijas.

¿Cómo puedo quitar la causa de la infertilidad de mi vida?

Si te dijesen que hagas algo muy difícil, o que des mucho dinero para conseguir tener un hijo lo haces porque estás desesperada. Sin embargo, lo único que debes hacer es poner tu confianza en Dios con una oración legítima.

Poner tu vientre en manos de nuestro arquitecto cada día y decirle: Señor, creador y hacedor mío. Acuérdate padre mío de mí. Perdona mis transgresiones porque desconozco lo que debo de hacer para agradarte. Te pido que te acuerdes que soy tu creación y que necesito de ti. Padre te ruego que fructifiques mi vientre; para ti nada es imposible y sé que si es tu voluntad podré abrazar a mi hijo y darte las gracias por tu misericordia.

Hace mucho que sufro por mi situación padre, mi matrimonio se tambalea, mi pareja se aleja poco a poco de mí. Cambia mi tristeza en gozo padre y mi debilidad en fuerza en el nombre poderoso de Jesús te lo ruego. Que mi tristeza de hoy sea mi alegría de mañana y que el hijo que me des, traiga el amor, la paz y la felicidad de mi familia. Recibo mi milagro en el poderoso nombre de Jesús. Porque así lo creo y en su poderoso nombre y por el poder de Espíritu Santo me será concedido.

Esta oración te ayudará a realizar tu milagro, que no te frene la edad, que no te frene si has tenido una operación y te han quitado los órganos reproductores. Dios todo lo puede. Si estás leyendo este mensaje es porque Dios quiere que sepas que Él es el Dios de los milagros y es el mismo hoy y siempre.

No te cuesta nada poner tu esperanza en Dios si sabes que la medicina no puede ayudarte. Ya probaste todo, ya hiciste lo que podías y no resultó. Empieza por donde debiste empezar. Pon tu vientre en manos de Dios y permítele hacer tu milagro. Solo tienes que creerlo. Todo lo que pidamos en el nombre de Jesucristo con fe nos será concedido por Jehová.

No olvides repetir la oración cada día. El Señor aprecia la perseverancia y no te dejará olvidada.

Amén.