Cada uno de nosotros, cada uno de nosotros, cada uno de los que nos consideramos parte de la humanidad del mundo, tenemos la obligación de saber qué impacto tiene la actividad humana en el mundo que nos rodea y de sentirnos parte de la responsabilidad de ciertas acciones. Es el hombre quien causa sus propios temores sobre la naturaleza, como una casa que le da alimento, calor y otras condiciones para su vida normal. La actividad humana es una fuerza muy agresiva y que destruye (transforma) activamente nuestro planeta. Desde el principio de su desarrollo, el hombre se sintió dueño de todo lo que le rodea. Pero, como dice el dicho: "No cortes a la perra sobre la que estás sentado. Una decisión equivocada y tal vez tome decenas, si no cientos de años, para corregir un error fatal. El equilibrio natural es muy frágil. Si no piensan seriamente en sus actividades, esta misma actividad ciertamente comenzará a sofocar a la humanidad misma. Esta asfixia ya ha comenzado hasta cierto punto, y si