- ¿Y fuiste elegido para servir al Príncipe Soman?
- Yo también estoy sorprendida", coincidió Erin con ella. - Escucha, ¿no hay nada para comer?
- Iré a ver -murmuró River, y mirando a la niña, huyó entre los árboles-. Erin suspiró y se dio palmaditas en el estómago, instándole a que se aguantara un poco más, sacó el papel y la pluma de su bolso y se sentó para continuar con sus notas.
"Querido diario", comenzó ella, "bueno, aquí estoy de nuevo contigo. ¿Qué es lo que quiero decirte? Sí, básicamente, nada especial. Imagínate, y me volví menos temeroso del río. ¿Por qué no? No lo sé. No lo sé. Es que cuando me abrazó esa noche para compartir su calor, pensé que el asesino no lo haría.
"Querido diario", comenzó ella, "bueno, aquí estoy de nuevo contigo. ¿Qué es lo que quiero decirte? Sí, básicamente, nada especial. Imagínate, y me volví menos temeroso del río. ¿Por qué no? No lo sé. No lo sé. Es que cuando me abrazó esa noche para compartir su calor, pensé que el asesino no lo haría.
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